Depilación brasileña: vanidad o complacencia

¿La haces por ti o por tu pareja?

Decidir hacerse una depilación brasileña es un asunto que requiere más que la valentía de soportar el dolor de hacerla. Con tantas opiniones a favor y en contra, quitar el vello que crece en esta área pareciera una especie de cisma religioso. Una de esas decisiones de vida.

Primero está lo más importante: ¿es peligroso? ¿Es dañino? Y luego le sigue el hecho de si la mujer lo hace para complacerse a sí misma o a otros.

Hay argumentos a favor y en contra. Algunos encontrados. Para no errar, en belelú nos pusimos a investigar, pero en realidad, la decisión final es personal.

¿Para qué sirve el vello púbico?
En realidad, nadie lo sabe con certeza exacta. Existen diversas teorías, la más aceptada es que ayudan a mantener ciertos aromas y feromonas atrapados por más tiempo.

Hay otras teorías que afirman que su propósito es parecido al de las pestañas y otros vellos del cuerpo: para proteger el área de suciedad, bacterias y polvo.

Hace un tiempo, les dimos la mala noticia de que la depilación brasileira puede causar mucho daño. No sólo por posibles infecciones, sino porque la misma forma de depilar deja muchas heridas pequeñísimas. Lo cual convierte a las chicas que se depilan en presa fácil de enfermedades de transmisión sexual.

También puede convertir el área sensible en una zona de cultivo debido a la humedad que se conserva. Además de que el procedimiento debe hacerse en un lugar de confianza para evitar infecciones. En los salones más especializados, las personas encargadas de la depilación usan guantes, usan la pala de madera una sola vez y tienen a la mano algodones con alcohol.

Las mujeres que se realizan esta depilación tienen varias razones para ello, más allá de las sexuales, de imagen personal y autoestima y también la sensación de que esta zona se conserva más limpia de esta forma. Algunas incluso dicen que las sensaciones en sus encuentros sexuales aumentan.

Este asunto es de pensarse. ¿Ustedes se la harían?