¿Serias infiel si tu pareja nunca lo fuera a saber?

Rodrigo Jarpa nos deja una tentadora interrogante ¿Lo serías?

En un almuerzo de sábado con grandes amigos, mientras el grupo de hombres nos reunimos alrededor de la parrilla, para hablar del principio del placer, comer los primeros cortes sangrantes que salían, comentar lo mínimo de fútbol (por suerte), de algunas drogas, plata y sexo… de mucho sexo (porque a decir verdad, mis amigos tienen muy buen sexo, están siempre listos y son unos sementales), las mujeres aliñaban las ensaladas y debatían de si había que usar aceite, limón o vinagre, intercalando la conversación con temas menos orales y más anales como: pañales, mudar, caca, limpieza, orden, control, etc…. Y de la pobre vida sexual que tienen con sus maridos -es decir mi amigos-  los mismos que supuestamente están siempre listos y son sementales.

Luego de esta distancia se mezclaron los pañales con el fútbol y quise introducir un tema que me parecía interesante de hablar entre todos. Esto no significa que en los asados con mis amigos hagamos dinámicas o nos tomemos de las manos y hablemos de nuestros problemas de pareja y/o sexuales.

No, en absoluto. Esta vez sólo quería poner un tema relativo a la infidelidad; específicamente la pregunta: ¿Serias infiel ahora, si supieras que tu pareja nunca se va a enterar? (operacionalizando infidelidad como sexo, una sola vez con una sola persona)

Las respuestas fueron distintas entre hombres y mujeres y volvieron a cambiar cuando los que respondían no tenían su pareja al lado.

Las parejas que llevaban poco tiempo (menos de 10 meses juntos) respondieron que no lo harían; es difícil que durante el amor pasional el cerebro quiera otra cosa. Los que llevaban más tiempo tenían respuestas distintas, pero la mayoría de los hombres dijo que sí… “obvio poh hueón; si supiera que nunca me van a cachar, obvio!”.

Otros dijeron que no lo harían por ser fieles con ellos mismos y el compromiso que han decidido. Otro me dijo que independiente de que te pillen o no; “no hay que hacer al otro lo que no te gustaría que te hicieran”, mientras le miraba y saboreaba el escote a la mujer de un amigo que se había agachado a tomar a su guagua del suelo.

Aprovecho este espacio para hacer una “especie de encuesta virtual”  ¿Tú, qué harías?

P. d. La historia del asado es en gran parte ficción, ya que jamás revelaría tanta intimidad de mis amigos y porque nosotros nunca hablamos de fútbol.