La delgada línea entre hacerse el interesante y ser un idiota

¿Por qué es tan difícil que las personas sean honestas con lo que sienten?

Cuando somos pequeños, las niñas no sienten vergüenza alguna en aceptar que les gusta el niño tímido de vereda en medio y lentes demasiado gruesos, aunque la reacción de dicho niño a la noticia sea “Ewww, ¡qué asco! ¡una niña!” como si se tratara de un perro sarnoso el que le declara su amor.

Conforme pasan los años, parece que las mujeres nos adaptamos a esa idea de siempre ser la que puede decir abiertamente lo que siente mientras que los hombres tienen que adoptar esa “poker face” y nunca expresar sus sentimientos por miedo a ser vulnerables, ya no porque creen que somos criaturas de otro planeta (aunque bien que cuando no nos entienden nos recuerdan que tenemos sangre venusina).

Y, miren, entiendo que la estrategia de muchas personas del mundo sea jugar ese papel de “desinteresado” para ver qué tan interesada está la otra persona, pero lamento informarles que eso no siempre funciona. Es más, probablemente alguien que sí valga la pena y esté muy interesada pierda las ganas de intentar lo que sea después del comportamiento errante y confuso que muchos adoptan como método infalible de conquista.

Sí, es buena idea no intensear todo el día ni querer pasar las 24 horas de los 7 días de la semana juntos, aún más si acaban de conocerse PERO una cosa es no intensear y otra no responder las llamadas o mensajes sino hasta uno o dos días después. Digo, ¿realmente creen esas personas que nos vamos a creer o imaginar que durante TODO ese tiempo no vieron su celular? A menos que hayan sido raptados por una secta o algo igual de improbable, lo más seguro es que hayan visto el mensaje y hayan decidido ignorarlo.

Mientras tanto, en la mente del interesado/a miles de pensamientos no necesariamente agradables se van fermentando y quién sabe qué puede resultar. Ahí si acertaron: Tengan por seguro que van a estar pensando en ustedes una buena parte del tiempo… pero no sólo en ustedes, sino en todas las otras cosas que a ustedes les puede estar pasando por la cabeza, como alguien más, algo mejor qué hacer o, dios no quiera, que les de flojera responder porque simplemente no les interesa nada.

Es sencillo: Si alguien te interesa, sé honesto y directo. Juega todo lo que quieras después, siempre y cuando sea una cuestión de coqueteo y no de poder o qué se yo. Pero si optas por hacerte el interesante… no vaya a ser que por querer pasarte de listo quedes del otro lado de la cancha y seas el idiota que perdió el interés de alguien que valía la pena.