Cibersexo con otro ¿Infidelidad?

¿O sólo lo es cuando hay contacto con la piel?

Cibersexo: ¿Una buena excusa para ser “infiel” sin necesidad de serlo?

Siempre se ha tenido la idea de que los hombres son más infieles que las mujeres, o que al menos, ellas saben ocultarlo mejor. ¿Será lo mismo en el caso de internet?

Sexole, un conocidísimo portal de cibersexo, realizó el primer estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de internet en España, revelando que las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%). Resultado reafirmado además, por un estudio de Journal of Couple and Relationship Therapy, el que asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles.

Sin embargo, es necesario considerar que la percepción que se tiene de infidelidad entre hombres y mujeres es diferente.

  • Un 50% de las mujeres estima que el sexo por internet no es infidelidad, coincidiendo con un 80% de hombres que piensan los mismo.
  • Un 81% de las mujeres confiesa que coquetea con sus compañeros de trabajo, y dos de cada tres de ellas, aseguran que tienen pensamientos sexuales con ello.
  • Un 20% de las mujeres españolas declara que no engaña a su pareja “pero estaría dispuesta a hacerlo si tuviera la oportunidad”.

Según otras encuestas, el 56% de los hombres aceptan tener un affaire apenas se les presenta la oportunidad, en cambio, sólo el 35% de las mujeres acepta haber cometido una infidelidad, admitiendo que muchas veces lo hacen con la intención de vengar o denigrar a su compañero “porque no las valora realmente”.

Siempre se ha hablado de que la infidelidad se da generalmente como la necesidad de encontrar en otros, lo que nos está faltando en “casa”, siendo la insatisfacción sexual una de las principales carencias dentro de la relación.

La convivencia, la monotonía, el dejarse estar, un embarazo delicado, reordenar prioridades para concentrarse en temas de crianza, proyectos de estudios, de vida o trabajo, son algunos de los factores que tienden a desplazar al sexo, sin que por ello deje de existir el amor por el otro.

Ante estos periodos de “crisis” ¿Podría ser el cibersexo un acto de infidelidad? Sobre todo, tomando en cuenta que la relación sexual no excede las fronteras del virtualismo, como si en realidad se tratara de una porno exclusiva y personalizada con el único fin de estimularte visualmente.

O acaso el hecho de que exista complicidad mutua ¿lo hace un tanto más grave?

¿El sexo virtual es un acto de infidelidad, o sólo se es infiel si hay contacto con la piel?