Haciéndolo mal con la mejor intención

En el siguiente relato pretendo mostrar una forma de interacción bastante frecuente, que se hace con la mejor intención y que lamentablemente esconde una importante invalidación.

En el siguiente relato pretendo mostrar una forma de interacción bastante frecuente, que se hace con la mejor intención y que lamentablemente esconde una importante invalidación.

Sofía llega a su casa después de un largo día de trabajo, cansada, con la cartera colgando y bastante bajoneada… su marido que ya estaba en la casa cuando llega, le pregunta: “Pero gorda, ¿qué pasa? ¿Por qué estas con esa cara? a lo que ella responde: “es que estoy chata, cansada y súper bajoneada porque hoy día Roberto (su jefe) me entregó mi evaluación semestral y me dijo que me evaluaba como bastante deficiente en el área de marketing estratégico…”.

El esposo buscando darle una solución, tranquilizarla y hacerla sentir mejor le dice: “pero no gorda, no seas tontita, no te puedes bajonear por cómo te evalúa Roberto, si tu sabes que este tipo es un pelotudo y nunca evalúa bien a nadie en marketing…”.

Lo que nuestro bien intencionado amigo está haciendo con Sofía es invalidarla emocionalmente, le está diciendo está mal que se sienta como se siente…que no debería sentirse así. Muchas veces esto genera una sensación de incomprensión y finalmente la solución puede terminar siendo un problema.