Mujeres opinan que son mejores arreglando la casa

Ya no es un juego de hombres

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Yo y las encuestas y estudios que encuentro en Internet. Esta es otra: “Tres cuartos de las mujeres creen que son mejores en los proyectos hágalo usted mismo en el hogar”.

Ya sea pintar, empapelar, sacar la basura, cambiar una ampolleta, arreglar una llave que gotea, armar muebles, poner cuadros, instalar barras para toallas, para el papel higiénico, fumigar o cualquier otra actividad de mantenimiento de la casa, la mayoría de las mujeres piensa que ellas lo hacen mejor.

La encuesta, que consideró a 2.000 mujeres inglesas, les preguntó sobre los motivos que tenían para hacer ciertos arreglos: 4 de cada 10 comentó que era porque se habían comprado una casa, y el mismo número, que era la forma para que las cosas “fueran hechas”

No pienso que “los hombres” o “las mujeres” seamos mejores en arreglar ciertas cosas. Creo que depende de la persona. Hay algunos hombres que son “quedados” y que si algo “funciona” aunque funcione más o menos, o no funciona pero se puede solucionar de otra forma… si les da lata arreglarlo, pueden pasar años. Una vez conocí una familia que hizo andar su vehículo con un alicate por varios años hasta que el automóvil simplemente no encendió.

En mi casa, sin embargo, vive el rey del arreglo. Mi papá es quien arregla la mayoría de las cosas. Desde chico jugaba a desarmar  y a armar asuntos; estaba tan fascinado con el funcionamiento de los relojes, que se transformó en un experto relojero que reparaba los relojes de los vecinos para hacerse su propia mesada (con 10 hermanos, eso no existía). Y no se detuvo en eso. Hasta el día de hoy, mi papá ha reparado de lo que se imaginen: refrigeradores, lavadoras, secadoras, cocinas, secadores de pelo, planchas para el pelo, planchas, chanchos eléctricos (enceradoras), columpios, repisas, radios… lo que se les ocurra. Incluso aquello que los servicios técnicos rechazan, o que cobran una brutalidad.

Eso es porque le gusta; por eso ha podido también arreglar otra serie de cosas; porque adora el proceso de averiguar y descubrir qué cresta le pasa a algo y cómo poder solucionarlo, con los materiales más inverosímiles: “Camila,  ¿Tienes un pedacito de algún plástico que sea flexible y no tenga más de 0,1 mm?” (Le pasé un cosmetiquero viejo, no recuerdo qué reparó). Y el refrigerador de la hermana de mi madre fue reparado con un trocito de toalla de papel. Mientras en el servicio técnico le exigían un repuesto de $200.000 pesos. Lleva 15 años funcionando.

Bueno, como mi papá es tan seco para arreglarlo todo, y le gusta tanto… yo no he aprendido a arreglar nada. No soy ingeniosa. Jamás he cambiado una ampolleta (acá mi papá me retaría, se dice luminaria), ni arreglado un enchufe, ni nada por el estilo. A lo más he solucionado un par de asuntos de cañerías tapadas con un sopapo, agua caliente, soda cásutica, una mascarilla para el olor, un par de guantes y una gran capacidad de tolerancia al asco.

Aunque he querido, mi mamá no me ha dejado nunca pintar mi pieza, porque “Me va a quedar mal, voy a ensuciar y terminaré desperdiciando pintura”, así que obligada a juntar plata para que lo haga un pintor profesional, o como le decimos en Chile un “maestro”.

Sé hacer las compras, hacer aseo, lavar ropa, cocinar una que otra cosa y hasta planchar, y aunque sé que esas habilidades no son suficientes, y debería saber cambiar ampolletas, ruedas, arreglar llaves y armar muebles… el tema “Handy” no es mi especialidad.Me encantaría aprender y varias veces he pensado en buscar algún curso donde se me enseñen esas cosas sin retarme todo el tiempo por no tener idea de nada. En mi defensa, puedo decir que con esto de la obsolescencia, ya no vale la pena reparar nada, mejor volverlo a comprar.

Al menos soy una buena arsenalera de herramientas. Taladro, galleta, lima, lija, alicate universal, alicate de punta, alicate de corte, caimán, llave inglesa, destornillador de punta, destornillador de cruz, martillo, clavos, puntas, tuercas, tornillos, tarugos, golillas. Y como  sé para qué se usan, podría ser ayudante de manitas.

Mi pololo, en cambio, sí sabe ocupar el taladro (eso no suena bien) para colgar algún cuadro, cambiar ampolletas, cortar el agua si algo se desborda. Yo sé ocupar el extintor por una capacitación que nos hicieron en la oficina. Supongo que sobreviviremos. O si no, tendremos que llamar a mi papá.

Ustedes quiénes creen que son mejores en las labores del hogar ¿Los hombres o las mujeres?

¿Ustedes saben arreglar cosas?