Las peores venganzas contra los ex

Cortarle la cosa no cuenta

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Errar es humano y no hay peligro social más grande que una mujer o un hombre despechado.

Hoy nos enteramos de una mujer que acusó a la nueva esposa de su marido (son musulmanes con matrimonios múltiples), de llevar una bomba en el avión. Esto se parece a lo que pasó hace un tiempo con una loca mujer enamorada que dijo que “había” una bomba en el avión donde viajaba su novio, llevando con eso al atraso del vuelo y la complicación para pasajeros, aerolínea, escuadrón anti bombas y hasta problemas con la justicia.

La verdad es que el mal entendido amor y las obsesiones para estar con quien tú quieres abundan, pero no sólo de eso es lo que hablamos: hablemos de las peores venganzas contra los ex.

Obvio que las personas que matan a sus exs o a los hijos para hacerlos sufrir, o les cortan el pene, o los electrocutan, están fuera de foco, cometiendo actos ilegales, terribles e injustificables, así que no hablemos de eso.

Pero…¿Provocar daño físico?¿Romper sus posesiones más preciadas?¿Destruir su reputación hablando mal de su virilidad?¿Meterse con el mejor amigo? La mente corre rápido si de gestar maldades se trata… como dice Teresa Calderón En su poema “Celos que matan, pero no tanto” “cuidado, los accidentes pasan”.

Hay mujeres -y hombres- que realmente se enceguecen con los rencores: si hasta brujerías o magias vudú han hecho, pasando por maldades del porte de un buque. Algunas las vemos replicadas en las teleseries, como esconder la paternidad de los hijos, difundir vídeos o fotografías íntimas, devolver regalos, o en general, revelar cualquier intimidad que se haya querido dejar guardada…

En lo personal, nunca he hecho cosas como las de la canción Smile de Lilly Allen que les dejo más abajo; pero ganas no me han faltado. Y es que sería poco sincero decir que cuando una siente que alguien le ha hecho daño, no quiere que le pase nada malo a esa persona. Una a veces quiere que sufran lo mismo que una sufrió. Eso es normal. Lo que no es normal… es hacer esas cosas.

La maldad la llevamos todos dentro, aunque no la digamos ni realicemos. Quien esté libre de malos pensamientos que lance la primera piedra. Incluso puede llegar a resultar terapéutico cranear venganzas mulas con las amigas, venganzas que nunca se realizarán pero que nos dan tanta risa, que se nos quitan las ganas de llorar.

Al final, creo que la mejor “venganza” es aquella que nos hace bien a nosotras: ponernos minas, recuperar nuestras amistades, salir, encontrar nuevos pasatiempos e intereses, avanzar en nuestra vida académica y laboral, o incluso encontrar un clavito que nos ayude a pasarlo bien un rato.

Finalmente, olvidarnos del malulo que nos hizo sufrir, dejarlo atrás y encontrar a aquel ser tan bacán que ahora tienes al lado. Porque como dice el chavo del ocho, La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena.

¿Cuál es la peor venganza que has podido imaginar?¿Te has vengado alguna vez?