¿No será mucho?

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Estoy lejos de ser una mina conservadora. Tampoco soy la reina del desorden, pero definitivamente el reportaje de Canal 13 sobre la Culiatón me impactó un poco. ¿Me estaré poniendo vieja? ¿Seré demasiado cuática al pensar que los cabros chicos de hoy están más calientes que mi generación? Prometo que a mis 11 años ni siquiera se me pasaba por la mente ir a una discoteque y menos ponerme en cuatro para que un mino, literalmente, me punteara.

Es cierto que por lo general la tele exagera y que a lo mejor no todos los adolescentes tenían 11 años, pero no puedo creer que hayan asistido hasta enanos de ocho. Tal como dijo el organizador de estas fiestas hot, no está permitido que entren mayores de edad, es decir,  invitan solo a cabros chicos a fiestas con motivo sexual.

Tampoco me voy a poner grave como la sicóloga Rafaella Di Girólamo,- sí la hija de la actriz-  que dijo que ahí adentro se realizaban abusos sexuales, lo cual no descarto, pero estos enanos no van obligados a ese lugar y tampoco se les presiona para subir al escenario. Además, tampoco son blancas palomas inocentes, ya que muchos van con la idea de ser seducidos, pues, según el siquiatra Rodrigo Paz, los juegos sexuales sí se dan a esa edad. Hoy el interés en el sexo comienza bastante más pequeños y es labor de la educación escolar y de la casa, guiar a los niños sobre cómo llevar su sexualidad.

Lo que cuestiono, es que las fiestas tengan esta connotación y que además, se lucre con ello. Es decir, está bien que hayan fiestas más temprano para chicos menores de edad, donde puedan bailar con sus amigos, conocer gente y si quieren, ponerse calientes, pero me parece cuestionable que haya un pelotudo que organice y anime fiestas donde, por ejemplo, a un pendex se le trata de masturbar con el poto de una mina mucho mayor que él y que más encima se le humille si no llega a una erección. Todo en público y frente a sus conocidos. Eso no ocurre ni siquiera en las discoteques a las que voy con mis amigos.

A poner ojo en los lugares a los que van sus hijos, sobrinos y hermanos y también a guiarlos desde más chicos sobre el sexo. Que el tema deje de ser tabú, que la masturbación sea parte de los temas de conversación, como también las relaciones de pareja, el sentirse atraído por alguien y el querer tener relaciones sexuales. Hay que abrir los ojos y darnos cuenta que las generaciones han evolucionado y hay que buscar cómo adaptarnos.