8 Quejas de las mujeres explicadas por un hombre

Un hombre defiende a su género de las críticas más comunes.

Aunque no hay dos hombres iguales, todas hemos dicho que “los hombres son todos iguales” porque hay defectos que se repiten en la mayoría. Nuestro troll habitual el Dr. Tangalanga nos envió una colaboración dando su versión de algunos defectos. La mayoría son excusas baratas pero le daremos el beneficio de la duda para que las lectoras le bajen los humos.

Queja: Los hombres son sucios y desordenados

La limpieza y el orden son conceptos relativos. Yo creo que somos igual de sucios que las mujeres pero eso se manifiesta de manera distinta. Dicen que dejamos la ropa tirada (es verdad), que tenemos el baño sucio porque no levantamos la tapa para mear, no le apuntamos, no tiramos la cadena y dejamos el jabón lleno de pelos. Eso en el baño, sin contar que dejamos platos, vasos, tazas y ropa en cualquier parte de la casa. Todo eso es verdad, pero ¿Se han parado a ver lo que hacen ustedes, señoritas?

Las mujeres no se dan cuenta de que ellas también son sucias a su manera. Dejan el baño lleno de envases de crema, esmalte de uñas, lociones, tintura, cepillos. Toda esa basura que debieran tener en una cajita está encima del lavatorio o en el borde de la ventana. ¿Eso no es desorden? Para qué hablar de los pelos. Es cierto que los hombres tenemos pelo en pecho, en la espalda, en la nariz y hasta en las orejas, y a veces ese pelo se pega al jabón. Ok, culpable. Pero la mayor parte de ese pelo se queda donde pertenece. El pelo largo, liso y sedoso de la mujer parece que se desprende al por mayor. Yo nunca he tapado el desagüe con pendejos (disculpando la expresión) pero una polola sí me tapó el lavatorio porque al peinarse perdía un mechón completo y le parecía lo más natural.

Siguiendo con la contaminación: cuando se pintan las uñas dejan toda la casa pasada a barniz, cuando se tiñen el pelo queda todo pasado a amoníaco. Dejan esos zapatos tirados en la entrada del departamento porque les duelen los pies, pero cuando uno va a la cocina de noche, a oscuras, a buscar un vaso de agua, fijo que se tropieza con ellos y se hace bolsa los pies con esos terraplenes de madera medio kilo. ¿Eso no es desorden? Y dejemos lo mejor para el final, porque cuando uno abre el refrigerador se encuentra con que hay cientos de tiestos plásticos con restos de comida que no se van a comer y claramente yo tampoco. ¿Para qué guardan todo? No sólo en el refrigerador sino en el closet, el velador, la cartera, la guantera del auto. Puro desorden.

Queja: No distinguen ni combinan colores

Ok, eso es una crítica injusta. Las mujeres deben tener un sentido de la vista distinto al de los hombres o bien se han confabulado para apoyarse en una mentira colectiva que de alguna manera han logrado sostener durante mucho tiempo. Cuando escucho a dos mujeres hablando de colores me ha tocado escuchar cosas tan absurdas como color sandía,  turquesa, mostaza, ostra, marfil.  ¿Es joda? El marfil es blanco, la sandía es roja. Si les paso una caja de témpera ¿Ven un frasquito perla o mostaza? A menos que quieran pintar con condimentos, claro. Por lo mismo no entiendo si de verdad existen esos colores o los inventan en el momento.

Entiendo que hay un pantón oficial con todos los colores, y que en photoshop los colores tienen un número que los define. Eso es comprensible, pero si quiero comprar pintura color café claro y no me sé el pantón no puedo ser tan chanta de inventar un nombre en el momento: “deme pintura color canela” y poner cara de que es obvio, que todo el mundo conoce el color canela cuando lo acabo de inventar.

Segundo, eso de combinar colores. Combinación es ponerse pantalón y polera en vez de dos poleras y salir a poto pelado. O dos pantalones y salir a torso desnudo. Todo el resto es subjetivo. Calcetines negros con pantalón café ¿Por qué no?  Una vez tuve que trabajar con corbata (varios años en realidad) y todos los días alguna compañera me decía algo sobre la combinación de colores o formas entre la camisa y la corbata. Que no se podía usar corbata de puntitos con camisa a cuadros. ¿Qué tiene?

Queja: Nunca encuentran las cosas

Yo encuentro todo en mi departamento y en mi espacio personal. Donde no encuentro cosas es si una mujer me manda a buscar algo en su velador, su cartera o su closet. En los puntos anteriores expliqué que tienen todo mezclado y juntan cosas que no usan. Obvio que no vamos a encontrar nada. Inventan colores en el momento y los tiran al aire como si uno fuera adivino: “negro, tráeme los zapatos vainilla”. ¿Qué onda? ¿Se refiere a los amarillos o los café?

O dicen “tráeme el bolerito o el cardigán”. No jodan, me demoré dos años en saber que un pescador es un pantalón corto y las mugres pasaron de moda, no voy a ponerme a aprender otros inventos si después dejan de venderlos.

Así quien encuentra algo.

Queja: Los hombres siempre están calientes y ven porno aunque les demos el mejor sexo

Esto lo escribieron acá mismo en Belelú y parece que tiene dos explicaciones. Primero, no es que siempre estemos calientes, sino que el sexo siempre relaja. No hace falta estar caliente para tener sexo, como no hace falta tener sed para tomar un café. Si juego una pichanga con los amigos no es porque tenga exceso de energía, sino porque lo paso bien. Es bueno ocupar el tiempo libre en cosas que se pasan bien. Es muy sencillo.

Respecto al porno, creo que tienen un error conceptual. El porno no es sustituto para el sexo, el amor, o la vida en pareja. Es un espectáculo igual de llamativo que ver películas de acción o escuchar música. Diversión sin segundas intenciones. No entiendo que se pongan celosas si uno ve porno. En la pantalla hay una mujer mayormente artificial, a quien no conocemos y probablemente nunca conoceremos. Tendría mucho más sentido si se enojaran porque nos imaginamos a sus amigas, sus hermanas, y en general a todas las mujeres sin ropa cada vez que las saludamos en vivo y en directo. Y sí, nos las imaginamos. ¿Qué piensan hacer al respecto?

Queja: Los hombres son alaracos

La tolerancia al dolor es distinta entre hombres y mujeres. Las mujeres vienen preparadas para soportar algo tan traumático como el parto, mientras que los hombres si nos martillamos un dedo gritamos obscenidades durante varios minutos. Algunas mujeres me han dicho que si el hombre tiene más fuerza y una contextura más gruesa, no puede ser que tenga menos tolerancia al dolor. Yo creo que el dolor es subjetivo, nadie puede saber si las cosas nos duelen más que a las mujeres o menos, pero sí es verdad que somos más ruidosos, igual que cuando nos enojamos, cuando nos reímos, cuando celebramos.

Queja: Creen que tienen la solución a todo y no aceptan consejos

Admito que a veces intento solucionar cosas que no tengo idea cómo se manejan, pero lo valioso es ser proactivo. Me empelota la gente que ante cualquier problema pide ayuda sin hacer el intento de salir del atolladero por su cuenta. Tampoco es que no aceptemos consejos, sino que pedimos consejo sólo cuando asumimos que no podremos solucionar el problema por nuestra cuenta.

No entiendo a las mujeres. Apuesto a que si estuvieran con un hombre que pide ayuda para todo, y llama al electricista para cambiar una ampolleta, y no da un paso por su cuenta por temor a equivocarse, se les apagaría la pasión en 5 minutos. Un hombre de verdad les tiene que transmitir seguridad. Aunque sea falsa seguridad y se base en la terquedad, es mejor estar equivocado y defenderlo a muerte, que tener razón y aún así depender de otros.

Finalmente, eso de no aceptar consejos a veces es una medida necesaria en tiempo de crisis. Cuando hay que enfrentar una medida de emergencia el líder tiene que tomar sus decisiones sin celebrar votaciones antes de cada una. Es igual que cuando un país entra en guerra y se le entrega el mando del ejército a una persona para que actúe a discreción.

Queja: Los hombres son violentos

Somos más violentos que las mujeres en casi todos los aspectos, pero eso tiene que ver con la manera en que se manifiesta la agresividad. Tenemos muchas más probabilidades de trenzarnos a golpes con otro, pero muchas menos de dejarnos de hablar con un amigo por un desacuerdo. La agresividad de las mujeres es como pedirle un crédito a una financiera clandestina: al principio parece que te sale barato, pero al final terminan llevándose todo. La agresividad de los hombres es un pago al contado y en efectivo. Se arregla aquí y ahora con un buen puñetazo o una discusión cara a cara. 5 minutos después el problema es tema del pasado.

Esto es una manera que tenemos los hombres de movernos por la vida y defender nuestro espacio. En la sociedad moderna se ha inventado un montón de caminos alternativos para no terminar a golpes como la negociación y la diplomacia, pero en realidad eso son sólo maneras de disfrazar la agresividad. Lo cierto es que en el mundo uno tiene que defender su espacio y su gente, hacerse respetar y tener presente que la pelea la gana el que pega primero y pega más fuerte, tanto si es con golpes, diplomacia, negociación o lo que sea.

Si les toca un hombre que no sea capaz de darle un susto a quien les falte el respeto piensen seriamente si quieren tenerlo a su lado. Esto no quiere decir que todos estemos dispuestos a noquear a otra persona. Si se fijan, la mayor parte de las veces la “pelea” consiste en mostrarse los dientes y hablar un poco más golpeado. Igual como hacen los mamíferos para disputar el control.

Queja: Los hombres son insensibles y poco demostrativos

Eso no se aplica a todos los hombres, pero sí hay un código tácito que indica que un hombre no puede estar cayendo en sensiblerías fuera de su círculo de hierro. Si hay que llorar una muerte, si hay que pedir matrimonio, si hay que cantarle a un bebé para hacerlo dormir… todo eso se hace, pero en privado. Para nosotros eso de decir “te quiero” antes de cortar el teléfono, frente a todos los compañeros de oficina, es como si les pidiéramos hacer un strip tease en la mitad de la garra blanca. Tenemos nuestro corazoncito, pero lo reservamos para cuando nos sentimos cómodos, tranquilos y satisfechos.

En resumen, tenemos muchas cosas que les pueden parecer mal, pero la mayoría tienen explicación y otras en realidad son virtudes poco apreciadas. Desde la era de las cavernas nuestra pega es cazar un brontosaurio, abastecer al clan, defenderlo de otros clanes y encontrar una hembra para aparearnos. Entiendan que por debajo del terno y la corbata seguimos siendo los mismos, no esperen mucho más y seremos todos felices.