Cuerpo y Placer

Las prácticas para modificarlo.

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El próximo sábado 7 de mayo voy a dar una charla llamada “cuerpo y placer” en la ciudad de Concepción y mientras preparaba mi presentación, me topé con algunos artículos relacionados con el tema que me llamaron profundamente la atención y que me gustaría compartir con ustedes.

Al hablar del cuerpo, del placer y la sexualidad, no podemos dejar fuera algunos conceptos como la autoimagen, la autoestima, la aceptación…y por lo que de a poco me ido dado cuenta; las obsesiones y las cirugías.

La Dra. Debra Herbenick del Center for Sexual Health Promotion en Bloomington, EU, en su estudio Development and Validation of the Female Genital Self-Image Scale, afirma “nunca antes hemos necesitado tanto ser deseados sexualmente. Jamás nos preocupamos de este modo por cómo lucen hasta nuestros genitales, ni tampoco era común caer en trastornos del deseo y la autoestima bajo la creencia de que nuestro cuerpo no es tan atractivo como debiera”.

Este estado omnipresente, que espero sea de carácter pasajero, se traduce en algunas de las siguientes prácticas:

Cirugía cosmética

De acuerdo a la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica (ISAPS) y la American Society of Plastic Surgeons, (ASPS) desde el 2000 se han incrementado en 300% las solicitudes de intervenciones de embellecimiento genital y blanqueamiento anal a base de láser e hidroquinona. El 20% de los pacientes son hombres. En particular la demanda por el blanqueamiento anal se explica por los modelos que nos entrega el porno, donde la gran mayoría de los actores y actrices tienen ciertas características físicas, más allá de la pigmentación anal, que pensamos que nosotros también deberíamos tener para ser más deseables.

Otros procedimientos consisten en disminuir e igualar el tamaño de los labios mayores y menores o labioplastía; circuncisión del clítoris, lo cual lo hace más sensible y pequeño; liposucción del monte pubiano y labios mayores (para que luzcan menos abultados) e himenoplastía o reconstrucción del himen: una virginidad construida en el quirófano.

Las solicitudes masculinas más recurrentes son el aumento de longitud peneana y claro, la circuncisión por estética, considerada por algunos grupos no sólo innecesaria sino mutilación. Este tipo de intervenciones, cuando se buscan recurrentemente, entran dentro de la Adicción a la Cirugía Cosmética o CSA, por sus siglas en inglés.

Por otro lado la demanda por aumento de senos se ha incrementado en un 400% desde 1992. En una encuesta realizada por la Universidad de Indiana a mujeres que se habían puesto implantes mamarios por estética, éstas reportaron un mayor nivel de excitación y placer sexual al verse con unos pechos grandes, redondos y firmes.

Tanorexia

La piel bronceada se identifica con una herramienta poderosa de sex appeal. En ese camino, muchos han caído en lo que desde 2005 se comienza a considerar una adicción al sol y las camas de bronceado. Las consecuencias dermatológicas pueden ser fatales. Al igual que otras adicciones, causa síndrome de abstinencia y afecta otras áreas de vida. En 2007 el terapeuta sexual alemán Karl Pflugbell expuso el caso de un hombre que no conseguía erecciones a menos que su piel estuviera perfectamente dorada.

Trastornos sexuales por auto imagen corporal

El disgusto por la propia imagen puede llegar a enloquecernos y anularnos el deseo, es decir provocar deseo sexual hipoactivo. Según un estudio de la Society for the Scientific Study of Sexuality, hasta el 40% de las mujeres a nivel mundial sufren de una disminución de la líbido cuando se sienten subidas de peso o alguna parte de su cuerpo (incluida su genitalia) no les parece agradable. Y hasta el 60% se niega a un encuentro sexual por vergüenza. Otros trastornos como la anorgasmia también están supeditados al gusto físico de sí mismas. Cuando los niveles de testosterona (hormona responsable del deseo) son adecuados y no hubo hechos traumáticos antecedentes, comienza el verdadero trabajo de los terapeutas pues la recuperación consistirá en enseñar a la paciente a amar, conocer su cuerpo y aceptarse.

Los hombres también hemos caído en la “tonterita”. Diversos estudios en endocrinología suponen que la correcta producción de hormonas sexuales puede derivar de factores psicológicos. “Estos pueden influir en la tasa de secreción de GnRH, testosterona y estrógenos y por lo tanto también disminuyen las funciones sexuales, tanto en el hombre como en la mujer”, advierte el Dr. Gustavo Berzunza Castro. La falta de producción de dichas sustancias puede incluso provocar menor producción de esperma. “Para muchos animales es imposible el ritual de apareamiento o ya la fecundación si se encuentran en condiciones poco agradables o estresantes para ellos. Los seres humanos encontramos incomodidad en nosotros mismos y sucede lo mismo”, agrega. Nos parecemos demasiado entre especies. De este modo se teoriza incluso que muchos problemas de infertilidad pueden venir del poco goce de uno mismo.

¿Pero qué hacemos con lo que no se puede cambiar? Hemos sido condicionados a hacer, a resolver, a controlar, cayendo muchas veces en la evitación de lo que no nos gusta, pero no nos damos cuenta de que generalmente lo único que conseguimos con eso es aumentar el sufrimiento… ¿Dónde queda entonces la aceptación? Muchas veces, simplemente al aceptar, generamos los cambios que por tanto tiempo hemos estado luchando.