Sí, somos más ansiosas con la comida que ellos

Mientras nosotras queremos devorarnos un pie de limón, ellos piensan en sexo. Lee más razones de por qué ellos bajan más rápido de peso.

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(cc) guiabella.com

¿Se han dado cuenta que cuando a una se le ocurre hacer dieta con el pololo, andante, pinche, amigo, y hacer apuestas de quién baja más rápido, una siempre pierde? La explicación es bien simple: Según lo indicaron en Yahoo! Shine, es nuestra propia cabeza las que nos impide llevarnos bien cuando comemos. Como consejo, hay que pensar más en sexo.

Somos obsesivas. Según una reciente encuesta, “el 25% de las mujeres piensan en comida cada media hora, en tanto, solo el 10% piensa en sexo con tanta frecuencia. Por el contrario, el 5% de los hombres tienen en mente tener relaciones sexuales cada 60 segundos y el 36% se recrea con situaciones eróticas cada 30 minutos”. Como dice Shakira, “no todo lo rico engorda”, pensemos como ellos.

Somos emocionales. Tendemos a relacionarnos emocionalmente con la comida, en cambio los hombres no. El libro ‘Conquering Heart Attack & Stroke’, que trata sobre cómo autodefenderse de los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares, habla sobre el escáner cerebral que aclaró este punto. Para ello, un grupo de hombres y mujeres que no habían ingerido alimentos por un día, se les mostraron imágenes apetitosas y se les pidió combatir su hambre. Y ¿Qué pasó? El cerebro de los chicos mostró una actividad inferior en áreas de la regulación emocional en comparación con las mujeres, llegando a la conclusión que “los hombres tienen una mayor facilidad para calmar sus ganas de comer sus alimentos favoritos, como pollo frito, lasaña, helado y pizza”.

Una buena manera de dejar de pensar en lo que has comido, en lo que te vas a comer o en las calorías que tiene tu desayuno de hoy, es hacer cosas que te distraigan. Hablar de minos con tus amigas, ir al gimnasio, salir a trotar, planear salidas de chicas, son algunas opciones. No es tan difícil controlarse. Por ejemplo, si vas en un bus y tienes demasiadas ganas de ir al baño, ¿te haces ahí mismo? Obvio que no, intenta lo mismo con la comida y aliméntate a tus horas, te lo dice una escritora ultra ansiosa.

Somos de metabolismo lento. No era mito, ya que un grupo de investigadores determinó que “el metabolismo promedio de un hombre es entre 5% y 10% superior que el de una mujer del mismo peso y altura”.

Ya, mejor no nos estresemos, si al final todas sabemos lo que tenemos que hacer. Primero hay que desayunar como Reina, pues según el portal Puntovital.com, la primera comida es muy importante para activar nuestro lento metabolismo. Acelerarlo, nos hará quemar más calorías. A media mañana come una colación de fruta o las salvadoras barritas de cereal. Durante todo el día, consume ojalá dos litros de agua. Vamos si no es tan complicado, son solo diez vasos a los largo de la jornada. Esto te ayudará a limpiar tu organismo y evitar la acumulación esa grasa hace que aparezca esa odiada celulitis. Cena como mendiga y nunca más allá de las ocho de la noche. A esa hora, cierra el boliche, pues a esestas alturas del día nuestro metabolismo ya no anda a toda máquina y quemar lo comido, te costará mucho.

Pequeños tips:

Relájate. Siempre debemos tener presente que alimentarse es un derecho humano y no un privilegio sólo de los más delgados.

Podemos comer todo lo que deseemos. Uno de los motivos por los que comemos sin parar es porque lo hacemos desde la privación. Cuando uno come pensando en que no debe hacerlo, generalmente provoca angustia.

Cuando hay mucha comida frente a nuestros ojos, debemos decidir calmadamente qué es lo que nos gustaría comer y luego escogerlo. No decidas no comer.

No hablemos de forma negativa cuando estamos comiendo. Por ejemplo, decir “no tengo que hacer esto”, “estoy muy gorda”, “mañana me voy a arrepentir”. Ya deja eso.