Lo entretenido, pero peligroso, de ser “La Otra”

Siempre es rica la adrenalina, pero hay que saber que lo que estás haciendo tiene sus riesgos.

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(cc) el mundo de canica

Somos de esas amigas ultra compinches, de las que siempre nos hemos contado todo, de esas que necesitan la aprobación o conocimiento de la otra antes de tomar cualquier decisión, de esas amigas que podemos considerar como hermanas. Ambas hemos pasado por innumerables anécdotas, pero lejos la más entretenida fue cuando a comienzos de nuestros veinte años, tuve que jugar a ser su defensora ante una polola loca de patio y a convertirme en su coartada, pues se le ocurrió la brillante idea de ser “la otra”.

Ella conoció a su pinche gracias a mí. Un día nos juntamos en la casa del Vico- seudónimo que solo yo conozco-, un compañero de la U que siempre ha sido el más motivado de todos mis amigos. Él es de esos tipos que tiene la típica personalidad que a mi amiga la hace caer. Canchero, simpático, centro de mesa, en simples palabras, ese típico minito que es conocido por ser galán y que todas babean por él, pero más encima está pololeando. ¿Han escuchado esa canción que dice  que el hombre casado sabe más bueno? Este es uno de ellos, ultra atractivos para la mayoría. Aunque en mi caso, no es mi tipo. Sin embargo, esa vez, cuando llegamos al carrete con  mi amiga ambos se flecharon. Pero fueron un par de juntas más las que sellaron su escondida relación.

Al principio todo iba bien, mi amiga andaba toda cocoroca y ambas disfrutábamos de poner nervioso a Vico cuando estaba con su mina cuática. Era lo mejor. Ver las caras cómplices de los dos cuando solo querían salir por la puerta de esa aburrida fiesta, para convertir el auto de mi amiga en su centro de reuniones.

Hay que decir que ser la patas negras tiene sus pro. La cosa siempre es adrenalínica, no tienes que llamar al pinche o avisar a dónde vas a ir. Puedes hacer lo que quieras con quien quieras y no dar explicaciones a nadie. Puedes pasarlo bien coqueteando en un carrete donde él esté con la mina, luego llevártelo a un lugar escondido, darle algunos besos, pero siempre con ese miedo loco de que te pueden descubrir. Simplemente, entretenido, pero trata que no te pillen.

Porque… Un día, después de una semana de estrés en la U, decidí no salir ese viernes. Apagué la tv muy temprano y el celular decidí dejarlo en silencio. No era de esos días para recibir llamadas misteriosas. Por supuesto que dormí plácidamente hasta las diez de la mañana, hora en que vi mi celular con más de 20 llamadas perdidas de mi amiga. Me asusté y pensé en lo peor. La loca de patio andaba suelta. Mi amiga le había mandado a Vico un mensaje privado por Facebook para verse aquella noche y su polola lo había visto. Ella llamó a mi amiga, la trató de lo peor y -por supuesto- ellos siguieron juntos y mi amiga quedó pésimo, como la mala de la película. Grueso error.

Como recomendación, hay que ser cuidadosas. Por ejemplo, ese descuido de Facebook son las cosas que hay que evitar. Si vas a ser patas negras, hay que hacerla bien y no enganchar. Hay que esperar que el mino te llame y jamás enviarle algo por la redes sociales, ya sea un mensaje privado, un “me gusta” o un comentario. Tampoco escribirles mails y jamás decirle que lo quieres, eso complica todo. Además, para que todo sea entretenido, trata de seguir ciertas reglas. Reglas que, obviamente, mi amiga no siguió y lo pasó de lo peor.

Jamás, aunque te piquen los dedos, se te ocurra llamarlo a su celular, por eso trata que cuando estés con tragos demás, estés con buenas amigas que te retengan de hacerlo. Si llegase a pasar, sé un poco más creativa que decir que eres la prima o la hermana, porque obvio que la polola las conoce a todas y te toca la mala suerte de que ella te conteste, busca una buena respuesta. Debes hacer que todo sea entretenido y no hablar de cosas cuáticas, recuerda que tú eres la entretenida y también quieres disfrutar del cuento. Por lo mismo, nunca se te vaya a ocurrir decir lo que sientes por él, guárdatelo para ti. Un “te amo”, es una mala idea, ya que creer que él se enamorará de ti, es simplemente una utopía.

Les cuento esto, porque las veces que él le prometió a mi amiga dejar a la otra chica, eran sólo migajas de esperanza para no perder pan ni pedazo. Este tipo de hombres disfrutan el tener dos chiquillas a su andar y no tomarán una decisión, por lo menos no en el momento que tú esperas. Recuerda que pedirle que deje a la otra es rebajarte, ya que una sabe desde un principio a lo que se expone y qué terreno se está pisando. No sufras en vano y disfruta por un rato. No querrás a un tipo de esta calaña para toda la vida. ¿O sí? La fórmula es entretenerse con la adrenalina de lo prohibido y dejar que todo fluya y, por sobre todo, si te llegan a descubrir, negarlo hasta la muerte. “No te involucres demasiado”, fueron las palabras que siempre le repetí a mi amiga, pero que por las cosas que fueron ocurriendo, se le hizo imposible hacerme caso. Todo mal.