Cuando lo pasamos mal en la cama

Relaciones sexuales que no se concretan por fobias y disfunciones.

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-Muchas personas que lo pasan mal durante la relación sexual, lo ocultan. Por vergüenza, por miedo, por no sentirse diferentes dentro de esta sociedad donde exacerbamos tanto el sexo, etc. Al no reconocer que tienen un problema, sufren. Se mienten a ellos mismos, a su pareja y a quienes los rodean porque creen que no llegar a la penetración es “lo peor”.

La pérdida del placer se puede dar por conflictos psicológicos no resueltos, depresiones, antecedentes de abusos sexuales, por un duelo, personalidades ezquisofrénicas u obsesivas, fobia a la penetración, conflictos sociales, ataques de pánico, etc. Así comienzan a esquivar las relaciones sexuales y les da miedo estar con su pareja en los momentos previos.

En el caso de las mujeres, aparece cuando les da tanto pánico quedar embarazadas, que simplemente no pueden disfrutar del momento. Están todo el tiempo pensando que se convertirán en madres, en que no están preparadas, que no es el minuto, que no pueden hacerse cargo de un bebé y mil otros cuestionamientos. El vaginismos (movimientos involuntarios de los músculos de la entrada de la vagina que no permiten la penetración) y la dispareunia (dolor coital) son las formas más frecuentes de manifestación de estos problemas. También están las fobias a los genitales (en ambos sexos) y las fobias sexuales: a la penetración, al embarazo, a su cuerpo, al de él, al olor al semen, al condón…

A los hombres les sucede a veces cuando no están acostumbrados a usar condón. Este problema se ve principalmente en aquellos de generaciones pasadas que no están acostumbrados, como la nuestra, a usarlo porque nunca se los inculcaron (nosotros estamos llenos de avisos, spots publiccitarios, máquinas dispensadoras en los baños, campañas…) entonces cuando se sienten “obligados” a usar preservativo, se cohíben y no lo pasan bien. Todo el tiempo piensan que hay algo entre ellos y su pareja, ese no poder dejar la mente en blanco, los invalida. Otras manifestaciones son las fobias sexuales o el creer que escogieron mal la pareja y no quieren estar con ella, también la eyaculación ultra precoz y la impotencia eréctil. Además están aquellos que no pueden tocar a la mujer y que tampoco quieren que los toquen a ellos.

Estas causas que no nos permiten llegar al orgasmo y en algunos casos ni siquiera a la penetración, tienen solución. Lo primero es asumir que hay un problema, decirnos a nosotros mismos que debemos enfrentar nuestros miedos. Luego decírselo al ginecólo o a un sexólogo que nos pueda guiar en el tema. Debemos tener claro que podemos iniciar un tratamiento y que pedir ayuda no nos hace menos “machos” o más “niñitas”. Se trata con una desensibilización progresiva genital que se realiza además con medicamento antifóbicos.