Enciclopedia del sexo: el best seller que no quieren que leas

Mª José Viera Gallo comenta la negativa de la iglesia evangélica a la lectura de la Enciclopedia del sexo.

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Rectificación:

Cuando escribí este post nadie sabía demasiado sobre la Enciclopedia del sexo, salvo que era “inapropiada” para chicos de entre 16 y 18 (estaba supuestamente dirigida a alumnos de 2, 3, y 4 medio). La verdad es todo lo que ronda a la famosa enciclopedia es poco claro y ya tiene tintes de película B. Se dice que sus textos e ilustraciones son realmente crudos, algo así como un anuario biológico sacado de la mente de Kinsey, sin cedazos de educación sexual (si es así, es entendible que haya sido sacada de circulación). Que estaba destinada a los profesores como consulta y no a los chicos. Que habría sido distribuida al interior del Mineduc casi en broma por alguien de una ONG. En fin. Es difícil juzgar a un libro sin tener su contenido, pero creo que el foco de debate no debería ser la enciclopedia en sí, sino qué educación sexual le estamos dando a los adolescentes. En ese sentido la propuesta de Lavín de repartir 5 documentos distintos según la orientación valórica de cada colegio parece ir en la dirección equivocada. Hay posturas que el Estado debe asumir unánimemente en materia de educación sexual, y no seguir desenfocando más el objetivo, que es evitar el alto índice de embarazo adolescente y la transmisión de enfermedades venéreas.

Al parecer no soy la única que quiere tener entre las manos la famosa Enciclopedia del Sexo, retirada de circulación por el Ministerio de Educación por “excesivamente sexual y gráfica”. Nadie lo creería, pero el presidente de la Mesa Ampliada de Iglesias Evangélicas, el obispo Emiliano Soto, también quiere hojearla. Dice que no cree que sea tan porno como sugiere Lavin. Ay, el poder de los libros prohibidos. Y de sexo más encima.

El best seller del año jamás distribuido. Sorprende la apertura mental de Soto versus al estrechez mental de Lavin. Le salió el Opus, dice el senador Rossi. Insisto: quiero ver esos dibujos Kamasutra. No creo que sean más explícitos que el sexo que miles de adolescentes están teniendo en este mismo minuto a puertas cerradas. Si no lean “Sexo joven” de Daniela Riutort y Gonzalo Cancino, una gran (no ficción) de cómo se comportan los mismos chicos que el ministerio quiere proteger de la enciclopedia.

Algunos datos poco sabidos: la alta popularidad del sexo anal entre chicas del barrio alto para resguardar su virginidad y el auge del sexo oral repartido a izquierda a derecha versus encamamiento unipersonal. ¿Alguien habrá pirateado la enciclopedia para venderla en la cuneta? Su secretismo me hace pensar en la historia “El nombre de la Rosa”. Lo abres y mueres. Hasta la diputada PPD Saa quedó viendo el diablo. ¿Quién la escribió, editó, ilustró? Por favor, den la cara: los quiero entrevistar.

En mi época nadie escribía enciclopedias de educación sexual. Recuerdo haber estado en tercero o cuarto medio y haber visto la escultura de una vagina en tamaño real. El profesor de biología introducía un pene envuelto en un condón por ésta y todos reíamos. Eso sí era impactante. Pero vamos, lo que choca es la vida real, no su representación.

Según el INE, el 50% de los adolescentes es activo sexualmente y sólo el 73% se cuida. Según el subsecretario Rojas, la famosa enciclopedia es más erótica que pedagógica. ¿Habrá tenido él una erección al verla? Por ahora Mineduc tiene una solución: mandar 5 compendios educacionales distintos –que van subiendo de grado, de más conservador a más liberal-para cada colegio escoja la que le gusta. Pff. Más allá “del contenido alarmante” de la enciclopedia, la educación sexual debería ser una y ojalá lo más directa posible. It’s not about love. It’s about sex.