Mitos que no solucionan la eyaculación precoz

No sirve de nada pensar en las cuentas y menos enterrarse las uñas en las manos.

(cc) Spunkinator

Es en este punto donde me he topado con mitos y creencias increíbles. De esas que te sorprenden y algunas que te dan risa, pero claro, no te puedes reír, y si las piensas un poco, más que risa, dan ganas de llorar y hacer algo al respecto.

Dentro de las soluciones más comunes para retrasar el orgasmo e ilusamente adquirir mayor grado de control, esta el pensar en cosas que nada tienen que ver con el erotismo, la sensualidad y que incluso resultan desagradables ¡Que sufrimiento!

Algunas de las más comunes son el pensar en las cuentas, resolver ejercicios matemáticos, decir al abecedario al revés, ver televisión; pero no ver un canal erótico, sino por ejemplo ver las noticias, el canal del senado o un partido de fútbol, que nada tienen de excitantes, espero. También es frecuente enterrarse las uñas en las manos, evitar la estimulación que precede al coito, evitar que la pareja le toque los genitales, ponerse doble preservativo o usar pomadas o lociones anestésicas, masturbarse ates del acto o fingir que no llego al orgasmo, para luego en un segundo intento, eyacular transcurrido un poco más de tiempo.

Dentro de las pomadas, cremas o lociones anestésicas recién mencionadas, existe una gran variedad. Muchas de están son ofrecidas por Internet prometiendo resultados sorprendentes y pidiendo: “llame ya, llame ahora!!!”.

Estas “soluciones” tendrían a la base el supuesto de que la eyaculación precoz se debe a una hipersensibilidad del pene –específicamente del glande-, por lo tanto, siguiendo esta lógica, al adormecerlo desaparecería la disfunción. La experiencia clínica demuestra que estas pomadas mágicas no tienen ningún efecto sobre el control eyaculatorio, aunque algunas personas dicen que las primeras veces que los han usado, lograron mayor control, pero con el uso prolongado los efectos fueron desapareciendo.

La explicación de por qué estos ungüentos pueden tener efectos en un primer momento, se puede deber al efecto placebo. Si se tiene la fantasía de que esta pomada es mágica, podría ayudar al que la usa, a reducir la ansiedad en un principio, pero luego el síntoma vuelve a surgir. Por otro lado, es fundamental buscar soluciones que tengan efectos duraderos a largo plazo y que no se tenga que depender de una pomada o una pastilla de por vida.

Siguiendo con la creencia de que la eyaculación precoz se debe a un exceso de sensibilidad del glande, tuve la oportunidad de escuchar a un colega, que me contó una de las “soluciones” más sorprendentes e increíbles para dar fin a esta disfunción. Se trataba de un paciente joven, quien empapó todo su glande con parafina y luego le prendió fuego, lo dejó arder unos segundos y luego lo apagó. El esperaba que tras esta “intervención quirúrgico-masoquista” lograría generar una costra en el glande y que generaría una especie de engrosamiento de la piel con la consecuente perdida de sensibilidad…

Ante esto, es central el planteamiento contrario a la creencia popular, hay que aclarar que el eyaculador precoz siente como si tuviera un adormecimiento genital y no es capaz de captar o ser consciente de las sensaciones que anticipan la eyaculación, así, de un momento a otro se ven eyaculando sin control. Es por esto mismo que las técnicas de pensar en cosas desagradables o de distraerse, son parte de las soluciones no soluciones que se tienen que evitar.

Como parte del proceso terapéutico, se busca que el paciente haga justamente lo contrario: que pueda ir focalizándose cada vez más, en sus sensaciones eróticas previas a la eyaculación, que tome consciencia de su cuerpo y de las claves que anticipan la respuesta eyaculatoria, tolerando niveles altos de excitación y adquiriendo un mayor grado de control.