La diversidad sexual

Respeta y vive libremente la sexualidad. Columna de Japi Jane.

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Cuando uno vive en el extranjero, lo primero que la gente te pregunta siempre es ¿Qué se echa de menos de tu país? Hace 8 años cuando llegué a vivir a Chile, respondí a la pregunta con cosas simples que me hacían falta como un tarrito de mantequilla de maní, restaurantes de comida hindú o hamburguesas vegetales, pero la verdad es que hoy en día con el mundo tan globalizado y Chile como país muy abierto a todo lo de afuera, a una extranjera no le hace falta casi nada en términos de productos al vivir aquí.

Al llegar al aeropuerto en Nueva York durante mi ultimo viaje, me di cuenta casi al tiro lo que echo de menos de los EE.UU. comparado con Chile: la diversidad. Mientras Chile está lleno de Chilenos, los EE.UU. está lleno de latinos, caribeños, europeos, árabes, africanos, asiáticos y gente de cualquier rincón del mundo y la variedad de gente te asalta al llegar.

Al estar un mes allá, conversando de mi trabajo de la educación sexual y de vender los juguetes eróticos, me di cuenta que a raíz de la diversidad cultural también ellos han logrado un respeto por la diversidad sexual que aun nos hace un poco falta aquí en Chile.

Otra pregunta típica que me hacen bastante es: ¿Nosotros los chilenos somos muy cartuchos? Mi respuesta según lo que he visto es que son menos cartuchos de lo que creen. Con los comentarios que me hacen mis clientes, veo que la gente está pasándolo bastante bien en sus casas, abiertos a probar nuevas cosas y con la idea de pasarlo bien en su sexualidad. Sin embargo, aún faltan espacios públicos para hablar de sexo en forma abierta y honesta. Tener programas en la televisión llenos de referencias sexuales y mostrando potos y pechugas no nos hace más abiertos sexualmente. El estar más abierto significa la creación de espacios para la educación sexual y para el respeto a la diversidad.

Fui a mi viaje atenta a observar las diferencias en el campo sexual y lo que pasa acá en Chile de forma marginalizada o escondida, pasa allá de manera más abierta: hablo de la formación de comunidades de apoyo, reales y virtuales, en torno a todos los estilos de vida, fetiches y prácticas sexuales. Hay páginas web, libros, clubes, reuniones y celebraciones para lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros (conocido como la comunidad LGBT), transformistas, swingers, sado-masoquistas, voyeristas, exhibicionistas, y gente con todo tipo de tendencias. Todos tiene sus espacios seguros donde comunicarse y practicar sus intereses. No quiero dar la impresión de que allá no existe discriminación, porque obviamente la hay.

Tampoco quiero decir que todos están de acuerdo con estos estilos de vida, pero si la mayoría de la gente respeta el derecho de otros de llevar a cabo sus preferencias sexuales con tal de que lo practiquen entre adultos, con el consentimiento libre de ambos y sin hacer daño a ningún tercero. Como tantos cambios culturales, imagino que es sólo cuestión de tiempo de que la apertura que he visto de los chilenos en la privacidad de sus casas pronto se extienda al espacio público y todos podamos disfrutar plenamente de nuestra sexualidad.

Por Japi Jane, www.japijane.cl, [email protected], (02) 234-4917