Sex appeal en la autoridad

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No sé si seré yo, o todos tenemos una atracción especial a la autoridad. A aquel con liderazgo, poder de decisión y aptitudes para enfrentar cada situación…en fin, aquel hombre que lo tiene todo bajo control, inspira respeto e incluso intimida un poco; ¿quién no se ha sentido así con el profe joven o el viejo inteligente que hace de eso su gran sex appeal?

Siempre me ha parecido sexy estas aptitudes, y cuando me sucedía esto lo controlaba, sí, una que otra vergüenza pasas cuando tratas de parecer seria ante su ramo y lo único que proyectas es una risita tonta e inapropiada, pero generalmente queda en la fantasía de estar con el hombre mayor o simplemente. con el que corta el queque; pero cuando esto te pasa en la pega… ¡la cosa se complica! No sé ustedes, pero en mí se ha transformado en una patología, porque no me pasa sólo con uno, ¡sino cuanto jefe tenga! Me desconcentro y no soy capaz de realizar bien mi pega.

Si les sucede esto les aconsejo que miren con perspectiva, es lo que tuve que hacer, sino puedes perder más que una tonta fantasía, es tu pega, y si te gusta esta… con mayor razón. Te prometo que una vez que miras de afuera tu situación, todo cambia. Debes ver lo ridícula que te ves respondiendo con una sonrisa estúpida cosida al rostro cada vez que te comenta algo, también es bueno visualizarlo fuera del entorno del trabajo, porque deja de ser el jefe y pasa a ser un ser humano común y tan corriente, que olvidas por qué te atraía en un comienzo, incluso puedes llegar a detestarlo, bueno, eso tampoco es bueno, porque mal que mal, es tu jefe y debes respetarlo, pero para sacarse la fantasía idiota sirve.

El problema está cuando haces todas estas cosas y descubres que es un ser genial, no sólo en la pega como el JEFE, sino que como hombre en la vida; es ahí cuando estás en problemas. Y más si la situación ¡es recíproca! Ahí se complica para los dos, porque una cosa es fuera de la pega, donde asumámoslo, lo pueden pasar la raja, pero cuando vuelven al ambiente de trabajo, ese gustito que tenías porque era tu jefe y te decía que hacer y tenía tal autoridad que… wau, si congeniaron fuera del trabajo, esa autoridad se puede tornar odiosa o mas bien, difícil de acatar.

Déjenme decirles, que tienen dos opciones: encuentran un equilibrio entre lo externo e interno al trabajo y se concentran en lo que deben hacer y a quién deben respetar, o se olvidan de todo sex appeal que encuentren en su autoridad; porque eventualmente podría tornar la relación de pareja en una competencia laboral, y la relación laboral, en un desafío para él, en resolver cómo tratarte igual que a tus pares, y para ti, en cómo respetarlo conociendo sus falencias de ser humano.

Sí, es rico al principio, pero frena un poquito y medita sobre esto para que no deje de serlo. La idea es encontrar el equilibrio, si no quieres terminar perdiendo al hombre y al trabajo.