Personal Sanitario Coronavirus: Tres trabajadoras describen su día a día en la cuarentena

Lucía, Cintia y Sofía son personal sanitario de un centro de atención primaria en Mar del Plata y cuentan en una charla con Nueva Mujer cómo se enfrentan a las dificultades por el Covid-19.

El personal sanitario es uno de los rubros que está teniendo más trabajo durante la pandemia.

En la ciudad costera de Mar del Plata, según los datos de la secretaría de salud, desde el 10 de marzo al 19 de junio se detectaron 43 casos.

De ellos, 21 continúan en estudio, 37 están recuperados 4 fallecieron y dos se encuentran en tratamiento.

Podría estimarse que el municipio está relativamente despejado del virus que ha puesto de cabeza al mundo.

No obstante, los trabajadores de salud viven la tensión diaria, en su lucha por evitar que se extienda el contagio.

 

AVATARES EN LA SALUD

Lucía Milgron, médica residente de primer año, Cintia Martínez, también residente de su último y cuarto año, –ambas de medicina familiar -,y Sofía Díaz,  residente de segundo año de Trabajo Social, las tres personal sanitario del CAPS Libertad de Mar del Plata, un centro de salud de atención primaria, cuentan a Nueva Mujer algunos de los pormenores que viven en su rutina laboral.

Partiendo de la base de que el barrio en el que se encuentra el CAPS la mayor parte de las personas  cuentan con menos recursos, el ambiente allí caldea, porque muchas, no tienen ni los medios para hacer frente al Covid-19.

"Atendemos siempre a personas que están en situación de vulnerabilidad socioeconómica, atendemos más a mujeres con niños pequeños eso es como estadísticamente mujeres que sufren violencia de genero y es una dificultad porque ahora el sistema judicial hacen teletrabajo y eso es muy difícil porque dificultan el trabajo institucional en la red", cuenta Díaz, que también atiende a mujeres que sufren violencia machista.

La trabajadora social, relata que "muchos no cuentan con agua potable".

"Vino una mujer para hacer una recolecta para hacer llevar agua a su casa. Los vecinos pensaron visibilizar a estos porque cualquier flyer dice que hay que lavarse las manos, pero si uno no tiene accceso al agua potable cómo se las van a lavar", asevera.

Milgron respalda a su compañera, añadiendo que "en líneas generales la mayor preocupación no es el Covid, es el ingreso de dinero los alimentos, el abrigo".

Lucía MIlgrón, Sofía Díaz y Cintia Martínez Lucía MIlgrón, Lucía Díaz y CIntia Martínez, tres mujeres que forman parte del personal sanitario de Argentina.

"El barrio es bastante heterogéneo en cuanto a la situación habitacional, hay casas con servicios de gas natural y otras con garrafas", puntualiza.

Otro de los problemas, es la distribución laboral según el rango.

Sofía ejemplifica el servicio de salud mental, que atiende por guardia telefónicas y de manera presencial a algunos de sus pacientes, "entonces al utilizar todos criterios distintos hace que en el cotidiano el trabajo sea más difícil" porque deben de tener en cuenta a sus compañeros.

 

COMITÉS BARRIALES DE EMERGENCIA

El coronavirus en la ciudad ha sido el artífice de que se creen comités barriales, donde, marcando la distancia personal y en un espacio adecuado, los referentes de los dispositivos del barrio, se reúnen.

El personal sanitario reparte barbijos y se  imparten charlas para explicar  sobre el Covid-19  a aquellas personas que se encuentran en una situación más vulnerable y no tienen acceso a la información.

"Ahora cómo residentes vamos a participar de lo que es la entrega de alimentos justamente para poder hacer ahí un enganche más de tener contacto con la población y ver lo que está pasando", manifiesta Cintia.

Esos representantes, cuentan con equipamiento de comedores y bebederos.

Si bien no es una organización politizada, Díaz cuenta que sí asisten algunos miembros que forman parte de un movimiento político.

 

ESTADO ANÍMICO

"A mí me ha pasado q es como muy el día a día. Yo el día en general estoy particularmente bien, pero a veces te agarra y e dices 'basta, quiero volver a la normalidad'. También me pasó que cuando decretaron la cuarentena me dijeron que me cancelaban las vacaciones. […]Igual por más que quisiera tomármelas no podría. He tenido momentos de crisis de 'no quiero trabajar, no quiero más reuniones virtuales' pero en otros momentos de 'bueno, dale, seguí para adelante', afirma Martínez.

"Yo creo que lo que trae la pandemia es ver cómo vamos viendo. Tenemos un sistema de salud que se viene cayendo a pedazos a consecuencia por el Gobierno anterior y viene mucho más tangible porque aparece el peligro de muerte, los números de muertos y todas las noticias y la pandemia irrumpe en la vida cotidiana de todos, entonces es muy imposible que alguien diga que la está pasando bien o que tenga un estado de calma, puede ser que a veces uno trabajando 9 horas reducís tu horario de trabajo y demás, si permite dentro de tu casa hacer otras cosas, pero no dejas de asustarte", confiesa Díaz.

La trabajadora social revela también que al principio  vivió el temor de contraer el virus y ahora siente "culpa" por pensar que puede contagiar a alguien.

El caso de Milgron fue más particular porque la declaración de pandemia y el decreto de aislamiento preventivo obligatorio, sucedió cuando ella estaba de vacaciones en Cuzco con su madre.

"Ahí sí que sentí miedo de decir 'Huy, ¿y sí lo tenemos?', porque yo era la que salía a hacer las compras, mi mamá literal no salió en 17 días del hostel y no es lo mismo estar en tu casa, con tu cocina ,con tu baño, a estar en un hostel de gente de distintas nacionalidades que no sabes por donde anduvieron o si se cuidaron. […]

"Los lavarropas estaban cerrados y todo lo que era barbijo y lavado de manos, yo volví con llagas en las manos porque en Cuzco no había agua fría, con los dedos secos y cortados y no sintiendo el respaldo de estar en tu país, tus derechos cuentan mas cuando estás en tu país. La verdad es que lo que veíamos es que al turista no se le trataba muy bien, la policía entró a sacar gente, hubo turistas que quedaron en condición de calle", rememora.

La médica, regresó a Argentina el 2 de abril, donde tuvo que cumplir la cuarentena obligatoria de 14 días para todos los que venían de viaje, más otros 12 añadidos por la disposición municipal del Mar del Plata.

 

AMBIENTE LABORAL

Entre médicos residentes, son 25 miembros, de los cuales solo hay 3 hombres.

Díaz, trabaja en un equipo con seis compañeras

En un clima donde hay una enfermedad tan temida, donde el personal tiene que trabajar muchas horas juntos, puede dar pie a situaciones de estrés en las que se necesite de cierta contención.

Por ende, una vez al mes se organiza una reunión virtual para hablar de cómo se sienten durante aproximadamente una hora y media, pero no es suficiente para semejante hecatombe.

"En una reunión virtual , 25 personas son un montón y justamente la estrategia fue hacer grupos de trabajo más chicos en los que uno virtualmente se puede comunicar mejor.Es una reunión de medicina general, que somos 11 pero igualmente todos los residentes de cada disciplina tenemos una reunión de residentes y para mí esas reuniones son buenísimas porque surgen cosas copadas. A veces aprovechamos en el espacio académico", describe Cintia.

Milgron, alega que a veces falta tiempo, "por ejemplo el otro día tuve solo diez minutos para contarle a una compañera cómo me estaba sintiendo", expresa.

Por su parte, Sofía piensa que en las reuniones con sus compañeras pudieron hablar de "un montón de cosas" que les estaban ocurriendo, como "actitudes de malos tratos y demás y hubo ese lugar de escuchas, de poner en palabras, y de eso sí se pudo dar gracias".

 

LA IMAGEN DEL PERSONAL SANITARIO

Las chicas explicaron que al comenzar la pandemia se hizo una selección de "qué profesional de la salud era imprescindible".

"Eso habla del concepto de salud que se tiene en el sistema y me parece importante remarcar, ¿por qué solo seleccionaban médicos, por qué no psicólogos?Había un montón de enfermeras, psicólogas y ahí también salió a la luz eso", plantea Lucía.

Cintia, que asegura ser "re militante de la salud pública", piensa que es muy importante remarcar que un trabajador de salud muchas veces es visto como alguien que "hace un favor".

"Y no, estamos trabajando, desde nuestro pequeño lugar daremos granitos de arena para que eso mejore", declara.

Desde la parte positiva, evoca una anécdota en la que, en medio de muchos vecinos que se quejaban por compartir edificio con alguien que trabajase en sanidad, ella encontró en el suyo "un cartel brindando apoyo".

Lucía, señala que con el personal sanitario se "ha ido a los extremos, a criminalizar y a poner una figura de héroe".

Desde el punto de vista de Cintia, tan cierto que duele y emociona es que el coronavirus, "ha sacado lo mejor y lo peor de la gente".

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