Turcas, series y películas: ellas son las mujeres detrás de los doblajes de voz

¿Sabías que muchas de tus series y películas favoritas son dobladas en Santiago? Conversamos con cuatro integrantes de Dint, una de las empresas del rubro pioneras en Latinoamérica. El desafío, la experiencia y los consejos, en las vivencias de quienes traducen al español esas escenas que tanto amamos.

 

A quienes la edad se los permita, podrán recordar la emoción que se sentía al escuchar el “doblado en español en Santiago de Chile”, cuando terminaba la famosa animación de Garfield y sus amigos, uno de los tantos trabajos de Dint. Las cosas han avanzado a pasos agigantados y, ya con unas buenas décadas de experiencia, nuestro país se posiciona como un líder en la región respecto a la actuación de voz.

Estos estudios deben ser, por lejos, los mejores evaluados en Chile. Entre sus clientes destacan Fox, Netflix, Canal 13, TVN, Discovery, MTV, entre otros. Es en nuestra capital de donde salen todas esas voces que recorren Latinoamérica, acercando los contenidos internacionales a la lengua local.

En plenas oficinas, ubicadas en Providencia, una serie de mujeres figuran como piedras fundamentales de la existencia y renombre que disfruta esta empresa de doblaje internacional. Casi 40 años han pasado desde su fundación y hoy corren con ventaja en este trabajo que destaca por la calidad y profesionalismo con el que se trata el tema de actuar una pieza.

No es llegar y repetir, en español, lo que dice una actriz. Se trata de creerse el personaje, entender las emociones, comprender que la voz responde a estímulos, movimientos. Todas hemos sido víctimas de una película o serie que abandonamos sólo por tener un doblaje mal logrado; estas mujeres Dint se encargan de que la experiencia sea todo lo contrario. Un disfrute, una segunda versión igual de buena que la original, sin perder los detalles ni el detrás de cada producción.

La pionera

Rosario Zamora es peruana, actriz y doblajista. “La primera vez que grabé en Dint fue hace 35 años. Llegué a Chile con un acento muy bonito, que llamó la atención y me hizo quedar después de una prueba”.

doble de voz

En todos estos años, Zamora pasó de doblar a ser directora de las grabaciones. Su trabajo es primordial; es la encargada de lograr que los actores den lo mejor de sí, en el momento indicado, con el énfasis correcto. Su dirección toma protagonismo con el desembarco de las teleseries turcas, aunque destaca la teleserie brasileña, Doña Beija, como el mejor trabajo que ha hecho.

“No se hizo con la tecnología de ahora, que puedes editar pistas, correr cosas. En esos tiempos grabábamos en grupo, en una sincronía perfecta. Uno lo ve y todavía se nota que está hecho con calidad. Cuando el doblajista logra eso, es extraordinario”, dice mientras recuerda.

“Nos hace bien la tecnología, estoy a favor de compartir el conocimiento para todos. Hay que subirse al carro y saber usarla, hace que todo sea más rápido. Cuando empezamos, teníamos que esperar 30 días para recibir las cintas, doblarlas, internarlas otros 30 días más para que la revisaran los militares en dictadura, y recién ahí se podía mandar. Ahora, mandas un botón y viaja por internet en segundos. El mundo es mejor ahora”, afirma la encargada de entusiasmar a los actores para que logren entender el mundo interno de cada personaje.

Como cualquier oficio o profesión, la edad es un tema complejo. “Meryl Streep se quejaba por tener pocos papeles. Si ella tiene pocos roles, las doblajistas de mi edad no tenemos nada que doblar”. A pesar de la corriente de hacer sentir inútiles a las mujeres tras cierta edad, aplaude que el doblaje sea un mundo en constante renovación, lleno de jóvenes. “El mundo es joven, siempre estamos integrando nueva gente que tenga deseos de aprender. Me llena entregarles las herramientas para que destaquen en este trabajo tan lindo”.

Del mall al doblaje, del doblaje a la pedagogía

Actriz de profesión, Doris Cuevas llegó, por cosas del destino, al trabajo que hoy la hace feliz. “Era parte del servicio al cliente de un mall, la que daba los avisos y anunciaba a los niños perdidos por el parlante. Una vez, una chica se me acercó y me dijo ‘qué linda tu voz, deberías trabajarla’. Busqué por internet y apareció Provoz”, la escuela amiga de Dint donde se capacitan muchos de los actores.

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Empezó el curso en pleno auge de las turcas y ahora agradece el haberse formado para poder obtener las herramientas básicas. Hoy, lleva cuatro años haciendo clases allí, tratando de traspasar la importancia de ponerse en el lugar del personaje para lograr un doblaje excelente.

¿Cómo es que destaca Chile, un país donde hablamos tan mal, en esta rama artística técnica? Todo es entrenamiento y práctica. “La lengua es un músculo que se trabaja, la articulación también es algo de lo que debes hacerte consciente”, afirma como desafío, aunque el gran obstáculo es la conexión que se debe lograr para levantar un personaje.

“Con la voz tienes que interpretar emociones, eso es lo más complejo. Este trabajo tiene dos caras: o haces crecer una película o serie, o la matas”, cuenta, destacando This is Us como una de las mejores producciones en las que ha trabajado.

Dice que todo pasa rápido. Que llegas, tienes 100 frases en dos horas, que es como ver la historia de un personaje en cámara rápida, pero que lograr ver el trabajo final no tiene comparación. “La coordinación es lo práctico. Poder ponerte en el lugar que estuvo el personaje es lo intangible”.

La reconocible Nadide

“Antes era locutora de radio, éramos pocas mujeres, así que había atención en mi voz. Un gran director de cine me dio la dirección de Dint, una empresa de doblaje internacional que recién estaba empezando. Hice la prueba, les gustó mi voz e hice un taller de una semana donde aprendí a leer voces en off, como los anuncios del aeropuerto, las radios de fondo, las secretarias de una línea”, parte relatando Myriam Torres, dueña de una característica voz.

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Reconocible por muchos papeles, le ha dado vida a la reina Victoria, La Reina del Hielo, y la querida Nadide, de Las mil y una noches. “Fue tan grato hacer ese personaje. Era una familia grande, unida, que se amaba. Cuando a Burhan, el marido de Nadide, sufre un ataque, tiene un llanto incontenible que yo no pude aguantar. Lloré con tanta honestidad que estaba hasta el técnico de sonido secándose las lágrimas”.

“Las voces están muy bien elegidas para sus personajes”, nos cuenta, explicando que Dint hace un llamado limitado, y que es el propio cliente el que elige cuál le parece más adecuada. “Eso es primordial para que se logre lo que nosotros queremos. Entré en el año 84 y hemos crecido mucho. De dos o tres estudios pasamos a 16, somos reconocidos en toda Latinoamérica y eso entusiasma mucho a los más jóvenes”.

¿Y qué recomendación le puede dar ella a alguna interesada en esta área? “Que se entregue, que sienta. Antes no existían tantos lugares para formarse, pero ahora existen escuelas, oportunidades, hay que aprovecharlo. Es importante entender que éste es un trabajo anónimo, un trabajo de hormiga compuesto por muchas partes y los actores sólo ponemos la voz. Algunos llegan entusiasmados pensando que van a hacerse famosos, pero esto nunca se trató de fama”, remata.

Nuevas generaciones

Siempre interesada en la caricatura, jugando a imitar a esos personajes de Disney y Pixar que todos reconocemos, Niksi Marín es una de las más recientes incorporaciones de Dint. La actriz se interesó por la voz desde su formación universitaria y decidió perfeccionarse, más allá del pasatiempo. “Siempre era de ver una peli, escuchar una voz, imitar el tono”.

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Una cosa llevó a la otra y, surfeando en Instagram, se topó con Provoz, completó un curso y salió con la distinción máxima en su examen. “Todo es nuevo para mí. Por el momento, estoy en wallace, que es cuando entras en grupo y grabas las conversaciones que hay detrás. La gente en el café, en los pasillos. Son miniconversaciones en español neutro, muy bien articuladas, definiendo las ‘s’ y las ‘d’, cosas que no hacemos mucho en Chile”, cuenta.

“Entras a la sala, te pasan tus frases y tienes que entrar en la mecánica: llenar con tu voz, sin que se escuche falso, poniendo toda tu emoción a disposición de lo que está ocurriendo en la escena”. Una experiencia fantástica que requiere práctica. Un proceso lento y arduo, pero gratificante. De las intervenciones en grupo se pasa al personaje pequeño, hasta llegar a un protagonista, quien más líneas tiene en una serie, película, documental o animación.

“No puedes empezar y pretender tener un papel grande. Primero hay que manejar el lipsync, hacer calzar tu voz con la boca del personaje”, revela, haciendo hincapié en lo hermoso que encuentra el trabajo que se vive detrás de cada contenido que vemos en nuestros televisores y computadoras.

“Una vez lo dijo una profesora: ‘Todos dicen que los ojos son el reflejo del alma, pero no es así. Una persona te puede mentir mirándote a los ojos, pero si una persona está triste, no puede hablar porque se le corta la voz’. Estoy de acuerdo con eso, es en la voz donde vive nuestra verdadera emoción”, concluye Marín.

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