María Fernanda Valdés: “Esto es una tapada de boca para quienes hablan estupideces”

Recién llegada a Santiago, tras conquistar el primer lugar en los Panamericanos de Lima 2019, la pesista retoma su rutina para dar todo de sí en su próxima meta: el Mundial de halterofilia en Tailandia.

 

 

— ¿Es la María Fernanda? ¿La pesista?

— Sí, ganó recién Oro en los Panamericanos.

— Mire, vaya al piso de abajo, al fondo. Ahí seguro la encuentra.

Un partido de básquetbol, un grupo practicando alguna arte marcial, entre medio de jóvenes, niños y niñas, que se desplazan a sus entrenamientos, en algún rincón del Centro de Alto Rendimiento de Ñuñoa, está ella. En el subterráneo del edificio, desde el interior de la sala de pesas, entre otros deportistas de todas las edades, saluda con la mano María Fernanda Valdés (27), la campeona de halterofilia que acaba de conseguir la medalla de Oro para Chile en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. De fondo suena reggaetón y marca el pulso con el pie, lleva lentes y ropa deportiva. Por estos días su agenda está repleta de entrevistas y reuniones. Va de un lado a otro, pero su rutina de entrenamiento no la puede posponer.

La pesista, originaria de la región de Coquimbo, vive hace diez años con su pareja en Santiago, junto a sus dos perros. Hace unas semanas dejó su hogar en Santiago y, luego de dos intentos, en un duelo con otras dos competidoras, Crismery Santana, de República Dominicana, y Tamara Salazar, de Ecuador, tras levantar 147 kilogramos –cantidad que nunca había practicado– se quedó con el primer puesto. Con una medalla de Plata en Guadalajara 2011 y en Toronto 2015, pero en otra categoría, finalmente este año la levantadora de pesas hizo historia en territorio peruano y logró conseguir el título.

Confiesa que lo tenía pendiente, que hace tiempo quería ganar esa medalla y que, gracias al trabajo con su coach, una tríada de kinesiólogos, un nutriólogo y una sicóloga, finalmente consiguió la meta que se había propuesto. “Este deporte es individual, pero a la vez colectivo. Tu equipo tiene que estar unido, bien conformado y actuando en conjunto”, dice.

Luego de un exitoso 2018, con el primer lugar en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, Bolivia, y el cuarto puesto en el Campeonato Mundial de Asjabad, Turkmenistán; y, después de su mejor récord en los recientes Panamericanos, se prepara para disputar el Oro en septiembre, en Tailandia.

¿Imaginabas que tu carrera sería así cuando empezaste?

Partí a los trece años. Estaba de vacaciones de invierno y mi papá dijo que no me podía quedar echada en la casa todo el día. Entonces, me inscribió en un gimnasio de 8 a 9 de la mañana y ahí me dijo: “Quiero que hagas deporte y después te vas a dormir todo el día si quieres”. Justo en ese gimnasio, el entrenador hacía levantamiento de pesas y me invitó. Al principio era netamente jugar para mí, hasta un año después que empecé con una rutina más específica. Nunca me imaginé nada.

¿Cuándo tuviste la certeza de que querías hacer esto para el resto de tu vida?

Todavía no me doy cuenta (ríe). Siempre lo he tomado como un juego, no soy tan estricta. Si me aburro de esto, pienso agarrar mis cosas e irme, no es como algo que me limite. Voy viviendo la felicidad del día a día.

María Fernanda Valdés

¿Tuviste que enfrentar obstáculos?

Es que sea cual sea la carrera que una elija, o en la vida, siempre van a haber obstáculos. Así es que tienes que saber salir adelante, no queda otra.

¿Has tenido que lidiar con estereotipos asociados a tu disciplina?

Gracias a Dios, en esta rama no tenemos esa caracterización. No creemos que por ser hombre o mujer no puedes practicarlo. Claro que existen deportes que tienen head coach para mujeres y head coach para hombres, y entrenan por separado, pero acá no pasa eso. Diferencias no hay muchas. No he tenido que lidiar con eso.

Has dicho que sentías una deuda con los Panamericanos. ¿De qué manera te preparaste? ¿Cuál fue tu estrategia?

Tuvimos que replantear varias cosas, ver en qué estábamos fallando realmente. Digo tuvimos, porque no trabajo sola, hay un equipo de profesionales que me respalda. Entonces, hubo que revisar cosas para mejorarlas. Trabajo con un nutriólogo y, depende de cada categoría, cada biotipo necesita diferente fórmulas de alimentación. Cambiamos cosas técnicas en el aspecto físico. Me estuve preparando todo el año, entrenando dos veces al día: tres horas en la mañana y tres horas en la tarde. Hacía esto lunes, martes, miércoles y viernes; los jueves y sábados sólo entreno en la mañana. Recién ahora, después de los Panamericanos, bajé un poco el ritmo.

¿Cómo enfrentas los miedos o frustraciones?

Trabajo junto a una sicóloga ese tema. Quiero recalcar que hay un staff grande detrás de una medalla. Muchas veces la gente piensa que es sólo la deportista y el entrenador. Tengo tres kinesiólogos, un masajista, un nutriólogo, un entrenador y un ayudante técnico de la federación.

¿Qué significó este logro?

Fue la culminación de un trabajo que se viene realizando hace tiempo y de muy buena manera. Es el mejor resultado de ese proceso, es demostrar que todo va caminando como corresponde, que una no está perdiendo el tiempo. Los chilenos son muy mediocres y esto es una tapada de boca para todos aquellos que hablan estupideces.

¿Cómo te sentiste en el momento en que ganaste el Oro? ¿Qué pasó por tu mente?

Me emocioné, pero a mi manera, no soy muy expresiva. Puse cara como de alegría (ríe). Estaba contenta por terminar el trabajo. En un minuto, pensé que no lo iba a lograr y fue como “ah, bien”. Cuando levanté el peso, no pensé nada.

¿Nunca habías levantado 147 kilos?

¡No, jamás! Nunca lo había entrenado y eso fue parte de la sorpresa. Al final es parte también de cómo una se prepara, porque si te dicen que tienes que ir a dos kilos más, tú vas no más. Y si son más, también y te vas probando.

En alguna entrevista dijiste que te costaba creerte el cuento…

Es que soy así, no me gusta. No creo que una medalla me cambie como persona, ni que modifique mi forma de pensar. Cuando el trabajo se realiza entre tantos, al final, la medalla es muy poco lo que pertenece sólo a mí. Este deporte es individual, pero a la vez colectivo. Tu equipo tiene que estar unido, bien conformado y actuando en conjunto.

Tus seguidores, en especial mujeres y niñas, te hacen llegar su admiración a través de redes sociales. ¿Cómo te sientes con eso?

Me pasa mucho ahora, es súper lindo, me emociona. Me doy cuenta que puedo cambiar pequeñas cosas y abrir espacios.

En tus entrenamientos compartes con otros deportistas de distintas generaciones. ¿De qué forma ves la difusión de tu disciplina en el último tiempo?

Es normal el recambio de generaciones, también es necesario y sano. Lo veo a diario acá en el Centro de Alto Rendimiento. Me gustaría que con la difusión que tuvieron este año los Juegos Panamericanos de Lima, más niñas y niños se interesen por este deporte, por distintos deportes. Me pone feliz. Ojalá que participen más y más todavía.

¿Te gustaría incursionar como entrenadora?

No tengo el don de entrenar. Me gusta más la dirección de las pesas, quizás ser parte de la federación y aportar con mis vivencias y las carencias de los deportistas.

¿El tema del financiamiento es una de esas carencias?

Creo que financiamiento hay, el gobierno entrega financiamiento, pero ojalá fuera más. La gente debe saber que hay dinero. Saca la cuenta: tienen que pagar 50 premios de medalla después de esta competencia. Es harta plata, ¿cachai?

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