Es momento de dejar de señalar a las víctimas por levantar la voz

No es la víctima, es quien violenta.

Hace más de un año, ONU Mujeres reveló cifras escalofriantes. En México nueve mujeres al día eran asesinadas por el hecho de ser mujeres. El organismo exigió al gobierno garantizar los derechos humanos de ese sector de la población.

¿El resultado? La tasa de feminicidios creció un 13%. De acuerdo al Secretariado Ejecutivo en el primer cuatrimestre del 2019 asesinaron a 1,199 mujeres por violencia machista.

En dos semanas hemos tenido alrededor de ocho casos impactantes que han sido descartados de forma inmediata. Ha habido muchas reacciones que han provocado la indignación de miles de mujeres. 

Los casos que han provocado la indignación 

El caso que más miradas está teniendo es la violación de la joven de 17 años por cuatro policías mexicanos. No hubo detención alguna lo que despertó la furia de las mujeres. 

Hubo varias protestas sobre la sensación de falta de protección que se está viviendo. Los medios, sin embargo, prefirieron enfocar más su atención en los destrozos de las protestas.

También, otro caso, indignó a la población. Una joven de 14 años anunció que tomó un refresco de un extraño en su preparatoria que contenía una droga, fue violada, y aventada en las instalaciones.

Vivir con miedo, la realidad de las mujeres en México

En México, ser mujer se ha convertido en una condena

Una vez más, se culpa a las víctimas

Mucho se ha hablado ahora de la supuesta falsedad de la nota. Pero lo importante a destacar fueron los comentarios que en ella había. La gente inmediatamente culpó a la joven por su "irresponsabilidad".

La forma en la que se está señalando a las dos víctimas debe parar. La gente cuestionó sobre la educación de ambas. Una por regresar de una fiesta como toda adolescente y otra por aceptar un regalo de un desconocido. ¿Pero los que atacaron? ¿nos debemos acostumbrar a vivir así?

Por qué no empezar a exigir una educación a los hombres que las están violentando. Estos casos suceden si regresas de una fiesta, si vas a la escuela, si estas en tu propio hogar. No es la víctima, es quien violenta. 

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