Por el derecho a no ser madres

14% de las mujeres del país que no tienen hijos buscan acceder a un método de esterilización, pero la decisión siempre queda en manos de terceros.

“Yo decidí que no quería ser madre. Independientemente de si tenía pareja, de mi estilo de vida, decidí que no quería ser mamá”, cuenta la antropóloga Andrea Daza, que decidió esterilizarse por medio de una ligadura de trompas de Falopio, y quien desistió porque las ‘trabas’ en la EPS la aburrieron.

Andrea no es la única. La más reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends) reveló que cada vez más las mujeres en Colombia optan por no ser madres, y eligen las intervenciones quirúrgicas como método de planificación. Por ejemplo, de las mujeres encuestadas en 2017, el 14% de las que no tenían hijos querían la esterilización. Entre las que tenían un hijo, el 38% querían la intervención; 60% entre las que tenían dos hijos y 91% entre el grupo de mujeres que tenía más de tres.

Las razones son muchas. En la investigación para este artículo me encontré con mujeres ecologistas que decidieron que el mundo no aguantaba un humano más, las profesionales que le entregan todo a su carrera o las que simplemente no sienten el impulso de criar un hijo (a).

Lo que ha sido tildado de moda o tendencia es un asunto serio que en el país tiene su propio capítulo en la salud pública, y hasta su propia ley. En 2010 el Congreso falló la Ley 1412 por medio de la cual los colombianos pueden elegir la esterilización como un método de planificación. Dicha ley también dictaminó su gratuidad y puso sobre el papel el derecho a no ser madre.

Sin embargo, pese a ser gratuita y a que la ley deja en claro que cualquier persona mayor de 18 años puede realizarse el procedimiento si así lo desea, para las mujeres se ha convertido en una tarea difícil.

“Yo llevo tres años largos con mi chico. Hace año y medio decidimos vivir juntos, entre todo lo hablado en pareja decidimos que no queríamos ser papás. Entonces yo pedí la cita con la EPS. La doctora me dijo que era imposible, que yo estaba muy joven. Me envió al psicólogo. Y me dijo que, según el concepto del psicólogo, ella me decía sí me operaban o no, pero siempre me decía que me iba a arrepentir. No pedí la cita con el psicólogo porque me pareció terrible que alguien dijera sí o no, cuando yo sé que es la respuesta debería ser ‘sí’”, cuenta Daza, de 29 años.

Yo misma hice el procedimiento y fue un calco de lo que le pasó a Andrea. Cita con el médico general, psicología y aunque insistí, dos comentarios me hicieron comprender el problema: muchos consideran erróneamente que las mujeres que no son madres pierden algo como mujeres, sin embargo, es cosa de médicos y enfermeras, pues en el Ministerio de Salud, las cosas parecen estar claras.

El doctor Ricardo Luque, asesor del despacho del ministro de Salud para los temas de derechos sexuales y reproductivos y la promoción de la salud, comenta que el procedimiento debe ser sencillo, en tanto que es un método anticonceptivo más, pero explica las prevenciones de los médicos.

“Una mujer mayor de 18 años puede tomar la decisión de acceder a un método quirúrgico. Sin embargo, puede surgir un tipo de cuestionamiento por parte del personal médico que puede sugerir otros métodos como los implantes subdérmicos que dan una garantía de tres a cinco años, si la paciente no tiene hijos”, señala Luque.

Y es que de los cinco casos de mujeres que me contaron su historia, que es similar a la de Andrea, cuatro aseguran que el problema para acceder a la cirugía fue no tener un hijo.

“No es un tema de moralismo o de opiniones. Es que el personal médico pone todas las opciones sobre la mesa y las plantea por encima de una que no es reversible. Hemos encontrado que muchas mujeres toman la decisión en una etapa de su vida y luego se arrepienten cuando quieren tener un hijo”, cuenta Luque, que asegura que un médico no debe enviar a las mujeres al psicólogo, pero sí hacer lo necesario para que se entienda que no hay marcha atrás.

“Fue muy triste darme cuenta que en manos de otros estaba la decisión sobre mi cuerpo. Fue deprimente que mi esposo se hiciera la vasectomía y no tomara más de 15 días el proceso y para que a mí me la aprobaran fue un martirio en el que tuve que demostrar que no estaba loca y que no quería ser mamá”, relata Verónica Alvarado, de 26 años, quien no quería más hormonas en su cuerpo y buscaba una solución definitiva.

Sin embargo, para mujeres como Sandra Aparicio, madre de un niño; Andrea Daza, Verónica Alvarado y Silvia Rojas, la solución es sencilla: que las mujeres decidan sobre su cuerpo sin ‘trabas’, que no medie la moralidad y que se recuerde que “las mujeres no somos más o menos por decidir no ser madres. Simplemente es un derecho y hay que respetarlo”. En pocas palabras, elegir no ser madre, no nos hace unas hijuemadres.