Gas pimienta y dispositivos de electrochoques, armas de doble filo frente a un intento de secuestro

Los intentos de secuestro y ataques contra los mujeres nos ha obligado a tomar medidas que no son del todo aceptadas en nuestro país

En las últimas semanas, las redes sociales se llenaron de denuncias por parte de varias mujeres que relataron historias de terror sobre ataques e intentos de secuestro en diferentes puntos de la Ciudad de México, con una mayor incidencia en estaciones del metro. No se necesitan imágenes para sentir el pánico y la desesperación a través de las palabras.

El modus operandi coincide con una "tendencia" que se ha utilizado desde hace varios años y que por temporadas parece "resurgir"(en realidad nunca desaparece): un sujeto se acerca, te sujeta y te dice que te calmes, que dejes de hacer escándalo, te dice "mi amor" o te llama por otro nombre, pretendiendo que son pareja y están teniendo una discusión para luego tratar de llevarte. Quienes se atrevieron a narrar su historia, vivieron para contarlo, otras, quizá no corrieron con la misma suerte.

Ante la frustración, la impotencia y la dudosa acción de las autoridades, se ha buscado tomar medidas por cuenta propia y mientras que sabemos que la portación de armas no es viable, ni es una solución, muchas mujeres han optado por cargar con un gas pimienta o aparatos de electrochoques (Tasers). Pero ¿es legal hacer uso de estos? 

Ambos dispositivos son considerados "armas de autodefensa" y se encuentran con facilidad en tiendas por 50-300 pesos, pero tienen doble filo ya que al menos en México no es legal.

" Se equipara a la violencia moral, la utilización de juguetes u otros objetos que tengan la apariencia, forma o configuración de armas de fuego, o de pistolas de municiones o aquellas que arrojen a través de aire o gas comprimido", señala el Código Penal capitalino en su artículo 225.

secuestro

El gas pimienta es un compuesto químico que se deriva de una oleoresina de capsicum; es decir, el aceite que contienen los pimientos o chiles. Por otro lado, el Taser genera durante 5 segundos pulsos eléctricos interrumpidos de solamente 100 microsegundos (0,0001 segundo) cada uno. El voltaje recibido durante su uso es 1.200 voltios y la corriente es de 0,0021 amperios. Está diseñado sólo para confundir o detener el funcionamiento del sistema nervioso de una persona, lo que produce una parálisis temporal del cuerpo del atacante.

Según el sitio del principal importador y distribuidor de tassers: "La Secretaría de la Defensa Nacional de México, a través de la Dirección General del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos, ha dictaminado que la venta y el uso de los Inmovilizadores Temporales Disuasivos (ITDs) que funcionan a través de corriente eléctrica están limitados exclusivamente a las fuerzas de seguridad pública a nivel federal, estatal y municipal en México."

Además no es tan fácil usarlos como se cree. Cualquier contraataque incrementa la amenaza de violencia, los agresores atacan más fuerte al ver que la otra persona se defiende, sin saber hacerlo. En caso de enfrentar una agresión en el espacio público, es común que no se cuente con preparación para utilizarlos y pueden ser arrebatados por los atacantes para usarlos en contra de la agredida.     

La creciente violencia en contra las mujeres ha despertado el debate en torno al uso de dispositivos de defensa personal como el Taser y el gas pimienta sin embargo la conclusión es siempre la misma: sólo las autoridades están capacitadas para su uso. Mientras tanto, supone una amenaza tanto para el civil que carga con éstas como para el atacante y si bien es cierto que se debe tener una preparación tanto física como psicológica para hacer un uso adecuado de estos dispositivos, parece absurdo que al final el que intenta dañarte, resulta ser la víctima.

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