#Opinión ¿Quiénes son ustedes para juzgar el duelo de Luisa Fernanda W?

Entonces, ¿es "falsa" solo porque no llora a Legarda como matrona victoriana?

Por Luz Lancheros @luxandlan*

En la premiadísima "American Crime History: El asesinato de Gianni Versace", se hace el recuento del recorrido de muerte que emprendió Andrew Cunanan antes de dispararle al diseñador en Miami, en 1997. Una de sus víctimas fue el poderoso arquitecto Lee Miglin, quien era esposo de la personalidad de televisión Marilyn Miglin y quien ante la sociedad era el esposo y padre perfecto. En la oscuridad, era cliente de Andrew, quien lo termina asesinando en su propio sótano. #Opinión ¿Quiénes son ustedes para juzgar el duelo de Luisa Fernanda W? 

Marilyn, al saber del asesinato, no reacciona, tal y como vemos en la serie. Antes, comienza a disponer de todas las pruebas para atrapar al culpable de la muerte de su esposo. No llora, da órdenes, solo espera. Comienzan los comentarios. Entonces, en una escena muy poderosa, comienza a hablar de Lee ante un policía. "Sé lo que están diciendo de mí. ¿Dónde está el luto? ¿El dolor, la emoción? No pudo haberlo amado", le explica ante los comentarios crueles de la gente, para quebrarse y echarse a llorar luego de recordar a su marido. " Eso. ¿Así está mejor? ¿Ahora sí parezco una esposa de verdad ?", le pregunta.

Quizás eso es lo que muchos esperan de alguien como Luisa W, quien perdió a su novio Legarda en trágicas y absurdas circunstancias. Que sea "real" en su duelo, porque han establecido reglas para expresar el dolor, tal y como la sociedad las espera (morirse, encerrarse, como una matrona victoriana, como una augusta romana, de negro, 10 meses enclaustrada).  Que "deje de hacer show" y querer ganar popularidad, dinero y seguidores ante un homenaje que reunió a cientos de personas para dejar la violencia absurda, porque que ella sea Youtuber se los hace muy fácil a la hora de juzgar . Y se sienten muy listos y superiores burlándose de su pelo, su ropa, su video, de su fe, porque no hallan la empatía suficiente como para entender que cada quien expresa y homenajea de forma distinta a sus muertos y también procesa sus duelos en público y en privado. Pero aún así siendo públicos, ese duelo es solo suyo y cada quien verá cómo aprende esta dolorosísima lección para el mundo. Y no, señores, opinar así de esto no los hace ni más listos, ni menos ingenuos, ni más sabios. Solo deja ver que sus juicios son ligeros, crueles y llenos de desconocimiento. Y aún sabiendo esto,  mucha gente que se cree inteligente por tratar de pisotear el dolor de otros. ¿Pero, qué ganan con esto?

Es tan válido, en un duelo, encerrarse como celebrar, en un altar con calaveras y pan de muerto y tequila, o en un estadio para mandar un mensaje de paz. Y nadie es quien para cuestionar eso. Nadie es quien para hablar de algo tan poderoso y tan destructivo al mismo tiempo. Nadie es quien para saber cómo lo vive otro (y menos decirle "acéptalo" o "supéralo" de una manera tan ligera). 

Nada. Sencillamente nada. Ser como miles de personas que hacen chistes sobre tragedias tan grandes como la de Ibagué o los policías hace algunas semanas. Ser tan desalmados porque no les pasa, porque no sienten ese dolor, porque es motivo de risa y de degradación todo aquel que sufre, así no lo exprese en la forma de Luisa. Porque no son ustedes, porque son otros, porque no les toca ni los toca. Y así van tan orondos, detrás de un teclado, o en susurros, expresando esa crueldad, esa falta de humanidad, de ponerse en los zapatos de otro, que nos tiene tan jodidos en este país. Temo un día que nos pase lo del terremoto en México de  hace dos años: no vería ni de cerca en Colombia esa solidaridad como la que se vio en el DF. Vería más bien burlas y robos, y saqueos y hasta esa mísera indiferencia y crueldad, esas ganas de creerse "menos ingenuo", más "reflexivo" (¿para qué?) a punta del dolor de otro.

Luisa no es de mi estilo, no soy su target. No me gustan muchas cosas que escribe ni comparte. Pero siento su dolor, sé lo que es perder a alguien. Y sé que ese duelo también lo vivo a mi manera y por eso no es menos válido ni menos real. Es mío, punto, como es suyo solamente el que vive en estos momentos. Ese duelo ella lo vivirá como ella quiera y eso no lo hace menos doloroso ni menos auténtico. Es tan válido encerrarse muchos meses, como celebrar, en un altar con calaveras y pan de muerto y tequila, o estar en una plaza de toros  para mandar un mensaje de paz ante miles. Y nadie es quien para cuestionar eso. Nadie es quien para hablar de algo tan poderoso y tan destructivo. Nadie es quien para saber cómo lo vive otro . Pero todos somos alguien para callar y si al menos no nos sentimos cómodos en cómo expresan otros ese dolor, podemos tener  la suficiente empatía para poder expresar cierto respeto ante la tragedia ajena y el cómo la vive cada quien. #Opinión ¿Quiénes son ustedes para juzgar el duelo de Luisa Fernanda W? 

*Las opiniones de esta columnista no reflejan las de este portal* 

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