Alexa Soto y la Beca Petite para personas trans: "Queremos acompañarlos en celebrar esa decisión que tomaron"

Alexa Soto fue pionera en registrar su transición en redes sociales. Dos años después, fundó Petite Salón, una peluquería que ofrece una beca que promete acompañar el proceso de las personas trans, poniendo a su disposición una asesoría de imagen gratuita. “Sería ingenuo pensar que la apariencia no importa, sobre todo cuando te han asignado un género con el cual no te sientes representada”, sentencian desde Petite.

En la literatura de Pedro Lemebel, escritor y militante de la disidencia sexual, las peluquerías aparecen como un refugio, un espacio donde al ritmo de las divas de la música cebolla, y comunidades marginadas, compartían experiencias, oxigenaban mechas y armaban tirabuzones. Esos espacios seguros dan un salto generacional y encuentran un símil en Petite Salón, una taquillera peluquería fundada por Alexa Soto (26) y Sofía Sepúlveda (29). Cada día se vuelve más conocida por sus famosas clientas y por la Beca Petite, una iniciativa que busca ayudar a la comunidad trans, apoyando, a través de asesorías de imagen y consejos, los procesos de transición.

El camino para llegar a entregar el beneficio es largo, cruzando toda la vida de Alexa, que por años se cuestionó su identidad. En 2015 se reconoció como una chica trans y comenzó un proceso de transición que documentó por las redes sociales. En agosto de ese año, publicó su primer mensaje, mostrando una foto de su cuerpo antes de las hormonas y cerrando con la siguiente frase: “Ojalá, poder ayudar a más chicxs a que se atrevan a ser libres y felices, siendo lo que quieren ser”. Una declaración de principios que, poco tiempo después y llena de herramientas, podría poner en práctica.

Junto a Sofía, su mejor amiga, fundaron Petite Salón, un espacio luminoso, con paredes floreadas, decorado con plantas, pelucas de colores y ambientados con la música de divas del pop y la música urbana. Al poco tiempo se sumó Mariela Siri (29) como administradora. Las tres se conocían hace tiempo y habían sido parte del proceso de transición de Alexa, entendiendo perfectamente lo que significa transitar en un país como Chile. Conversando, empezaron a ver cómo podían contribuir desde la peluquería a la reivindicación de los derechos trans.

Así nació la beca que, a través de la imagen externa, busca entregar herramientas para habitar el propio cuerpo, eliminando la idea de que las personas trans nacieron en un cuerpo equivocado. “Es una identidad de género que se expresa”, aclara Alexa, agregando que para ella lo importante es que todas, todos y todes quienes lleguen a la peluquería, salgan sintiendo que se ven increíbles. Parecido a lo que en 1999 mostró Pedro Almódovar en la película Todo sobre mi madre, con Agrado, personaje trans que en un monólogo afirma: “Una es más auténtica mientras más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

Alexa Soto y Petit Salon

El ritual del cambio

La Beca Petite comenzó a existir en noviembre del 2017, luego de una convocatoria por redes sociales. Si las feministas de los años 60 acuñaron la idea de que lo personal es político, estas tres expertas en belleza creen que sentirse cómoda con la apariencia también puede serlo. Por eso, en su página tienen una línea editorial que, además de prometer a punta de buen gusto y calidad un subidón de autoestima a quienes se atienden en Petite, afirman su creencia en que el género es una construcción social. A la fecha, han atendido a más de cuarenta personas, generando lazos y una comunidad.

“Gran parte de las personas que comienzan una transición quieren cambiar su imagen, verse diferente al género que no las representa”, reflexiona Alexa, mientras rapa los costados del pelo de Rafael, abogado que comenzó su proceso trans masculino hace tan sólo unos meses. Acompañado de su novia, cuenta que por primera vez se acerca a una peluquería con confianza, sin tener que discutirle a quienes, sin preguntar nada, toman las tijeras y dicen “corte dama”, como una sentencia, asumiendo en él una identidad que le resulta lejana. En las manos de Alexa está dando el paso para masculinizar de forma radical su imagen, proceso que comenzó cuando dejó de ir a la oficina con vestido, taco y maquillaje.

Aparte de Rafael, el día que visitamos Petite Salón está Diego, socióloga que, desde su experiencia y disciplina, se dedica a poner en tensión las categorías de género. Por lo mismo, decidió no cambiar su nombre social, disfrutando las miradas incómodas cuando contesta al nombre “Diego” elevada en unos zapatos altos. Hace tres años se reconoce travesti y usa ropa socialmente asignada a las mujeres. Hace poco tiempo empezó a transitar con hormonas. Se niega a agachar la cabeza o sentir que debe educar al resto para que entienda su identidad. “Nosotras hemos tenido que bancarnos la heteronorma como única opción sin que nadie nos la explique. No espero que nos entiendan para que nos dejen de discriminar y matar”, remata.

Entre quienes llegan hay una gran diversidad. “A veces viene gente que no tiene mucho conocimiento, y otras que lo investigan todo, como la Diego”, comenta Sofía. “Las personas que vienen están tomando una decisión súper difícil, porque vivimos en una sociedad binaria donde se entiende, no solamente que los géneros son dos, sino que son opuestos. Cuando llegan acá nosotras queremos acompañarlos en celebrar esa decisión que tomaron”, agrega Mariela, agregando que el cambio de imagen puede ser un ritual que sirve para reafirmar una autoestima e identidad nuevas.

 

Retribución a la comunidad

“Tengo una peluquería y la posibilidad de apoyar con esto a mi comunidad. A mí se me han dado las cosas de una manera más fácil, porque me he relacionado siempre con un círculo que acepta mi identidad y la celebra, me encuentran valiente y me alientan a seguir. Pero no es la realidad común entre las personas trans, un grupo denigrado en todos los aspectos”, explica Alexa, contando los motivos que la llevan, junto a su equipo de amigas, a no contentarse con mantener una peluquería exitosa.

Ser trans siempre es difícil. En eso confluyen Diego, Alexa y Rafael, quienes conversan con relajo mientras ven cómo sus cabellos adquieren nueva vida. La anfitriona lo ha dicho en otros medios: ser trans no es algo que empezó a existir con la película Una mujer fantástica, sin embargo, sí es una identidad que durante los últimos años ha adquirido mayor visibilidad. Diego concuerda y agrega: “Compañeras travestis y trans tuvieron que pelear y dar la vida para que yo pueda salir así a la calle”, dice mostrando su ropa y su pelo rubio, a punto de recibir un masaje.

Mariela cuenta que entre sus sueños está seguir creciendo. “Eventualmente queremos que esto se transforme en una ONG, queremos ampliarla, llegar a más personas, a más espacios, buscar más beneficios. Que lleguen acá y se vayan con ropa nueva, un look completo. Formar alianzas, tener siquiatras, sicólogos y abogados que nos puedan ayudar a hacer una intervención completa, en todos los aspectos que sea necesario”, remata.

– Si quieres ser parte de la Beca Petite, o sabes de alguien que pueda estar interesade, escribe a [email protected], indicando tu nombre social, edad y la razón por la que necesitas ayuda. Las horas son asignadas de acuerdo a la urgencia y el orden de llegada.

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