Las relaciones entre mujeres dan poder a nuestro linaje femenino

Entender el linaje femenino permite sanar nuestra esencia emocional a través de la relación con otras mujeres, como amigas, madres y ancestras.

El linaje es la línea de antepasados y descendientes de cada persona. El linaje femenino tiene que ver con las relaciones que tenemos con nuestro útero (cólicos, creatividad, fertilidad, aborto, etc), la relación con los hombres y cómo nos relacionamos con nuestras abuelas, madres, amigas, etc.

Es importante aprender a ver a las mujeres de nuestro entorno como nuestras hermanas de sangre para fomentar lazos fuertes de apoyo.

Según nuestra psicóloga clínica Alexandra Proaño, creadora de la Tienda Roja en Quito y del taller de las 8 Lunas, la relación con nuestra madre y abuelas nos permite entender nuestro cuerpo, nuestra feminidad y fecundidad.

Cuando las mujeres tienen su luna en Artemisa definen muy claramente sus objetivos y disfrutan estar con sus amigas al compartir con ellas. Además impulsa nuestra diosa interior.

Por ello si tú quieres sentirte bien contigo misma debes trabajar en tres aspectos importantes:

1) Sororidad

Es conectarse de mujer a mujer en respeto, es decir, ser más empáticas entre nosotras dejando atrás el tema patriarcal de la competencia femenina que tantos problemas nos ha ocasionado. No caigamos en ese juego y hagamos una red de sostenimiento conjunto para apoyarnos las unas a las otras.

2) Círculo de Mujeres

Las mujeres debemos estar en círculos, especialmente en la crianza de los hijos para mantener un equilibrio y transmutar energía, tal cual lo hace el útero de cada una. Cuando estamos en grupo segregamos la hormona de la oxitocina, que es la misma que segregamos al parir, al tener un orgasmo y al dar de lactar.

3) Hermanas de Sangre

En tiempos pasados las mujeres vivíamos en comunidades netamente femeninas ya que los hombres estaban en su propia aldea. Es por ello que aquí se criaban a los hijos en conjunto y se compartía la crianza de los mismos.

Cuando los niños cumplían 7 años de edad se hacía una ceremonia para entregarlos a la aldea de los hombres. Esto hacía más llevadera la maternidad. Imagínense… muchas madres para nuestros.

La importancia de la relación con la madre

Nuestra madre es nuestra conexión primaria y primordial ya que durante 9 meses nos contuvo y sus emociones y vida estuvieron conectadas intrínsecamente con la nuestra. Para nacer debemos atravesarla y traspasarla para volvernos un individuo. Luego lactamos de ella y nos nutrimos.

Por lo tanto si la relación con ella no está en equilibrio entonces no podemos estar bien con nosotras mismas. De ahí venimos, de ella quien es la fuente y debemos honrarla y bendecir del árbol de donde venimos.

Es importante trabajar en dejar de ser fiel a nuestro linaje y construir por nosotras mismas nuestro camino. ¿Cómo lograrlo?

"Hay que poner énfasis en la relación con las mujeres, con los hombres y con el sagrado femenino. Para construir nuestro camino hay que sanar la relación con nuestra madre, llevar una dinámica sana con nuestras amigas y pensar con empatía en el bienestar de todas las mujeres", señala Proaño.

Cabe destacar que debes conservar únicamente lo positivo de estas relaciones y desechar todo aquello que te hizo daño, proponte una meta junto a tu círculo femenino más cercano y verás cómo las cosas fluyen de manera exitosa.

Así lograrás soltar las cargas que no nos corresponden ya que pueden ocurrir cambios muy profundos en nuestra vida.

Tener conciencia de esto nos ayuda a entender el porqué de tantos dolores “inexplicables”, de tanta ira contenida y de tantas lágrimas sordas anudadas en nuestra garganta.

Nuestras ancestras fueron niñas, fueron mujeres, fueron hijas, fueron madres como hoy lo somos nosotras. Sus miedos y sus contentos eran similares a los nuestros.

Ellas tuvieron sus sueños cumplidos y sus sueños frustrados. Fueron algo más que cuidadoras, aunque ahora apenas lo recordemos. Tuvieron inquietudes y necesidades de brillar como las que hoy sólo confesamos ante el espejo o una mano amiga.

Acuérdate del famoso dicho "la unión hace la fuerza" y qué mejor que sea unidad femenina.