Natalia Valdebenito: “No quiero que pienses como yo, quiero que pienses”

Con Gritona comenzó el camino en los shows unipersonales y conquistó el mercado latino. Comenzará el 2019 presentándose en Santiago con Sin miedo, show que le permitió recoger éxitos en Europa. Más allá de su potente figura, reconoce que el humor es una forma infalible para ahuyentar sus miedos.

“La han calificado como la “antifamosa”. Se aleja de las marcas que la quieren en su catálogos y no se presta para la comidilla farandulera. Se hizo conocida el 2004 por Cabra chica gritona, programa que marcó las tardes dosmileras en Vía X. Más allá de la muletilla “todo el rato” o el adjetivo “wachón”, que se incorporaron al léxico de una generación, en ese espacio Natalia se flechó con el humor, terreno que con los años se ha transformado en cobijo, trinchera y campo de batalla.

A fines de noviembre regresó de una gira por Europa, hecho inédito para la comedia chilena. Con shows vendidos en su totalidad, funciones dobles y una prensa respetuosa con la combinación de humor y activismo que propone, fue tanteando terreno, hasta concluir que las fronteras no son una barrera para sus rutinas. “Más allá de los continentes, nuestras problemáticas son similares. Los conservadores son los mismos en todas partes”, asegura.

Mientras estaba en Europa, se enteró de que era una de las ganadoras del Premio Nacional de Humor, un reconocimiento que desde el 2008 entrega la universidad Diego Portales y que hasta ahora ha reconocido a personajes como Florcita Motuda, Delfina Guzmán o Mauricio Redolés.

Natalia Valdebenito

Como todos los años, el galardón recae en dos rostros. A Natalia le tocó junto a Daniel Vilches, humorista conocido como el “académico de la lengua” y que desde los años 60 es parte de la tradición de las revistas. “Fui súper honesta en ese momento. Les dije que yo no hubiese trabajado con Daniel Vilches jamás, porque trabajo vestida y con las ideas. Si hablamos del premio, no se considera romántica con estas cosas, pero lo agradece, porque “este no es un lugar amable”.

En marzo del 2019 cumple cinco años conduciendo Café con Nata, programa radial que se transmite de 9 a 11 de la mañana por la Súbela Radio, espacio online e independiente que reconoce como su casa. Es que, junto a un afiatado equipo, han construido un ambiente seguro, donde se denunciaron graves casos de acoso, abuso sexual y violencia machista.

El abrazo feminista

Para trazar el camino que recorrió hasta llegar al feminismo, cuenta que lo identificó chica, desde el goce, uno de los temas que más le importan y también desde la sensación de injusticia. “Era muy consciente de todo cuando niña. Estaba más pendiente de la vida de los adultos que de jugar. Ahí me daba cuenta de que mi papá lo pasaba mejor que mi mamá. Veía que ella se reía menos, que él tenía amigos, podía salir de noche”, recuerda.

Esa misma inconformidad se torno en resistencia al lugar de “niña linda”. “Quería ser considerada por lo que dijera, no por mis ojitos verdes”. Eso la llevó a reconocer tempranamente en los hombres una situación de poder: “Me di cuenta chica que eran abusadores, eso me hacía mantener distancia, ser un poco más fría. De pronto, no recuerdo en qué momento, apareció el concepto feminismo y me abrazó. Me resolvió esa necesidad”.

Hoy, Natalia es parte de la Red de Actrices Chilenas, que se han organizado contra el acoso y han salido a las calles por el derecho a un aborto libre. Además, está siempre dispuesta a ser amplificadora de las voces del movimiento feminista, considerándose una aliada de las organizaciones de mujeres.

El Mayo Feminista nace desde las más jóvenes, exigiendo una educación no sexista. ¿Cómo ves eso?

Siento admiración por todas las más viejas que pusieron las bases de lo que estamos haciendo, porque no son cosas que no se hayan dicho antes. Las más chicas entendieron que tienen derecho a ser felices, sentirse cómodas, respetadas antes que nosotras. Se enojaron antes que nosotras, les llegaron los libros antes que nosotras, supieron quién era Simone de Beauvoir. Eso lógicamente te salva la vida. Por ejemplo, yo me metí con el abusador para entenderlo. Me creía súper chora, pero no sabía que era un sistema de mierda el que me hacía agachar el moño.

Natalia Valdebenito

Completamente feliz

Natalia Valdebenito comenzó con Gritona, su primer show unipersonal y, ese verano, se presentó en el Festival de Viña del Mar. Su monólogo de esa noche causó furor. Partió primero recordando que las mujeres podemos pasarlo bien con nuestra sexualidad o riéndonos de las rutinas de pareja. Luego vino el quiebre: cuando reveló que era feminista y explicó qué es el feminismo.

“No iba a perder la oportunidad de que me pifiaran por decir que soy feminista. Me lo adelantaron de la organización, pero necesitaba llegar a explicarlo. Fue una liberación desde millones de lugares. Unas feministas mayores sentían que me iban a matar por decirlo ahí, en un escenario tan fascista, donde eran habitué los chistes sobre violaciones, o de un huaso llegando curao a la casa a pegarle a la mujer. Fui bien ingenua, no me imaginé que iba a tener ese peso”, relata.

Esa determinación llegó meses antes. Excepcionalmente había aceptado ir a un matinal y, afuera del canal, mientras la entrevistaban de los programas de espectáculos, una viejita le agarró el brazo y le dijo “hable de las mujeres golpeadas”, recuerda emocionada. “Soy comediante. ¿Por qué iba a hablar de eso? Ahí me di cuenta de que era una tribuna muy importante, me iba a estar viendo gente en la casa”. Meses después, con la gaviota en la mano, dedicó el galardón a todas las que sufrían violencia en sus casas, espacio que, según la ONU, es el lugar donde más violencia se ejerce hacia la mujer. “El escenario es mi trinchera”, dispara.

“El escenario es el único lugar donde soy completamente feliz. No hay un espacio donde encuentre la incertidumbre que veo abajo del escenario. La inseguridad que siento abajo del escenario, el miedo a la muerte que siento abajo del escenario. Ocupo ese lugar para sanar”, cuenta Natalia. Cita a la comediante Hannah Gadsby: “Hemos hecho de nuestros dolores tu comedia”, aclarando que, al contrario de la vieja escuela del humor, para ella la creación tiene que partir por una.“No es señalar y decir ‘esos de allá me dan risa’”.

Esa es la comedia machista. Reírse de la suegra, del que es distinto.

Siempre del otro. Nosotras nos reímos de nosotras mismas con desparpajo. Lucimos nuestros terrores. A mí me interesa molestar, la comedia va por ahí. Molestar, que a alguien no le guste lo que digo, me produce placer. Yo no le quiero caer bien a nadie. Quiero que me escuchen y saquen sus conclusiones. No quiero que pienses como yo, quiero que pienses.

¿Qué te pasa cuando dicen que las feministas están “limitando” el humor?

Me encanta que estén complicados, que se les haya ido a la mierda su rutina pasada a machista del peor. El que no asume, el que se hace el artista, pero que no entiende que de verdad las mujeres aportamos ideas. Que se compliquen tanto sólo habla de la inconsistencia de tus ideas. ¡Invéntate algo nuevo! (ríe).

Natalia Valdebenito

Sin miedo

“Pinochet es tortura, muerte, genocidio, secreto, mafia, es todo el dolor que Chile tiene. Y frente a esa apología, nunca se puede retroceder. Pido que reflexionemos sobre esto y no dejemos que se ovacione más una idea como esa”, fue una frase con la que, pocos días antes del cierre de esta edición, Valdebenito volvió a hacer noticia, como una de las invitadas al panel feminista de un programa de conversación política.

La comediante se refería a la ovación que recibió la diputada Camila Flores al declararse pinochetista en un encuentro de Renovación Nacional. “Hay mucha gente que piensa que las mujeres valen menos, que las personas negras valen menos. No creo que lo hayan descubierto ahora, pero hoy está el espacio, y se amplifican esos discursos de odio”, reflexiona.

Este año, le tocó enfrentarse con los peces grandes de la televisión, luego de que decidiera contar los episodios de abuso sexual que se vivieron dentro del clan infantil de Sábado gigante. Su testimonio lo compartió en su programa de radio, intercambiando roles con la periodista Rayén Araya, quien la entrevistó junto a la sicóloga Rafaela Di Girolamo, y se encargó de crear un ambiente adecuado a la delicadeza del tema.

Tras la denuncia no se hicieron esperar los mensajes de apoyo, y las historias agradeciendo el impulso para mirar la propia historia. Tampoco tardaron los cuestionamientos. “Una nunca está preparada emocionalmente para hablar de eso. Pero cuando pasó, me di cuenta de que sí estaba preparada para lo que vino después. Estaba lista para que no me creyeran, estaba súper preparada para que se me tiraran encima con el por qué ahora, por qué no antes”.

Las críticas salieron también desde los rostros televisivos. Don Francisco dijo que no se acordaba de “nada muy grave”, mientras que en algunos programas se cuestionó que “ofendiera” a un producto emblemático de la televisión.

“Ahí confirmé cómo es la televisión y para quién trabajo: me debo a mi público, no a Lucho Jara”.

¿Qué te parece que haya rostros vinculados a la dictadura aún en televisión?

Es una intención de los canales. Patricia Maldonado no está ahí por talentosa. Tampoco lo está Raquel Argandoña ni Daniela Aránguiz, quien piensa que está bien matar gente porque roba. Esa es una visión que el canal quiere imponer y que quiere que las señoras escuchen en la mañana. Es una intención clarísima de tener pensamientos fascistas en la pantalla. ¿O me vai decir que están ahí porque tienen talento?

¿Alguna vez has dudado de opinar algo?

Cuando me enfrento a la duda, sale. Mi espíritu va por sobre el miedo y esas cosas. Mi necesidad de estar conforme conmigo, y llegar a mi casa tranquila, se sobrepone a lo que sea. También existe una rebeldía. No me van a amedrentar, no me van a hacer callar.

No estás sola

“Que se termine. ¡Por favor!”, exclama cuando le consultamos sobre las sensaciones que le deja el 2018. Agotada en el ámbito personal y llena de trabajo en el público, cuenta que hay proyectos, como una película y un libro, que vienen en camino, contando que no puede adelantar más, pero que la tienen muy entusiasmada.

Dentro de los momentos más importantes de este año, pasó a formar parte del Comité de Apoyo a Mujeres Líderes de América de la OEA, que busca el empoderamiento de niñas y jóvenes en América y España. Además de una invitación que recibió en Cataluña, a un conversatorio llamado “El sur global”. Ahí, hablando sobre las necesidades de las mujeres latinoamericanas, conoció a la activista congolesa Nicole Ndongala, que puso sobre la mesa que en su territorio aún mutilan los genitales de las mujeres para privarlas del placer que brinda tener un clítoris y que, si una de ellas habla públicamente de ese tema, la matan. “Como feministas no se puede ir todos los lugares. Hasta que no esté libre la última niña, no estamos libres”, dice enfática.

“Quiero estar afuera un rato, para poder abrirme a otros temas. Me surgió la necesidad de conocer y aprender a escribir de otras cosas. Si estoy llegando a Latinoamérica, me tengo que hacer cargo a nivel regional, no sólo de Chile. Aunque ya es bonito ir a funar Chile afuera”, afirma entre risas.

Si pudieras pedir deseos para el próximo año, ¿cuáles serían?

Me cuesta creer, por eso me cuesta pedir. Me gustaría que existiera una ley que nos protegiera de toda violencia machista. Pero también creo que necesitamos protegernos de un Estado que no nos hace sentir seguras, ni a las mujeres, ni a los activistas ambientales, ni al pueblo mapuche. Así que me gustaría que a todas y todos nos importe lo que pasa en el Congreso, que haya más compromiso con el entorno, no sólo exigirlo a quienes hablan por ti.

Constantemente estás expuesta a agresiones y amenazas. ¿Cómo te cuidas?

Me cuido porque tengo un ambiente protegido, de amor. A mis casi 40 años he ido construyendo la posibilidad de elegir bien a quienes me rodean. Tengo una pareja hombre con quien trabajo, y hemos ido aprendiendo juntos el camino de ser una pareja feminista. Eso me ha contenido muchísimo. Tener al hueón bueno de tu parte es bacán, te da una especie de luz en el camino. Aunque no se declara feminista, no es el deconstruido. Mi trabajo me contiene. Ahí me escondo, me cubro y expuesta me cuido. Muchas veces, mujeres que no conozco, me dicen que no estoy sola. Es una cosa muy loca estar arriba del escenario y escuchar “Nata, te amo. ¡No estái sola!”. Yo no pedí eso, jamás me lo imaginé. Y lo mismo les digo a ellas: “No están solas”.

– Este viernes 4 de enero se presentará con Sin miedo. Si la quieres acompañar, la cita es en el Teatro Caupolicán a las 21 horas. Entradas en ticketeck.cl.

Natalia Valdebenito

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