#12AñosNuevaMujer: Diamela Eltit, siempre resistente

Recién galardonada con el Premio Nacional de Literatura, se transformó en la quinta mujer en recibirlo. Con una vida marcada por la dictadura militar, reconoce emotivamente que nunca se va a reponer y que la literatura, más que una profesión, es una parte central de su vida.

Cuando comenzó su carrera literaria, la principal discriminación que experimentó fue “que no se entiende”. Una crítica que atribuye a que su estilo no se parecía a lo que denomina como “literatura dominante”. Esa supuesta incomprensión apuntaba a que, finalmente, lo que salía de su pluma carecía de sentido. “Más que pensar en que se abrían vías, que la literatura es siempre ampliación de las fronteras”, analiza.

Se reconoce dueña de una resistencia considerable. Esa misma le permite tomar distancia de los comentarios negativos, permitiéndole centrarse en lo que puede llegar a desvelarla: escribir, escribir y escribir. “La literatura no es para mí una profesión ni una búsqueda de fama, es central en mi vida para vivirla a plenitud”, cuenta la autora que se hizo conocida por Lumpérica y que pasa gran parte de su tiempo en Nueva York, ya que es profesora universitaria en la prestigiosa New York University.

Al hablar de feminismo, cita a Simone de Beauvoir y una de sus ideas que más ha calado: “No se nace mujer, se llega a serlo”. Ese camino parte con identificar el momento donde se naturaliza la discriminación, que en opinión de Diamela, ocurre en la infancia. “Mientras las niñas están sometidas a muchas actividades ligadas a lo doméstico y a los cuidados (como las muñecas), el niño juega a la pelota, corre, en fin. Tiene un tránsito mucho más liberado. Eso marca un horizonte de futuro mucho más limitado para las niñas”, indica.

Hoy, con el llamado “mayo feminista” observa a una colectividad de jóvenes que viven sus cuerpos y transcursos de una manera más libre, planteando que apuntan a una mujer que “pelea por sus derechos, que busca un cambio en los horizontes sociales, que vive en el interior de la Universidad, ese lugar subsidiario que tiene la mujer. Una mujer joven que se rebela”, compartiendo que en materias literarias, identifica voces muy habilitadas, poderosas y lúcidas en las nuevas generaciones.

En las batallas pendientes para el movimiento, nombra la inequidad salarial: “El neoliberalismo es implacable con la mujer. A igual trabajo le paga más de un 30% menos. El salario es fundamental para sostenerse en la vida y el capitalismo lucra con la fuerza del trabajo de la mujer”. Además, cree que un problema que afecta con fuerza a todas es, precisamente, que entre nosotras se instalen las mismas voces que nos discriminan. Haciéndose así portadoras de voces masculinas, ejerciendo violencias que reproducen y mantienen la asimetría, dejando como una urgencia resistir y desarmar esos discursos.