Niños rescatados de cueva de Tailandia narraron el drama que vivieron: Bebíamos el agua que caía de las rocas

Los 12 niños y su entrenador que fueron rescatados de una cueva en Tailandia fueron dados de alta del hospital.

Luego de pasar más de dos semanas encerrados en una cueva de Tailandia, los 12 niños y su entrenador quienes se encuentran en buen estado de salud luego de ser dados de alta del hospital, detallaron cómo fue su odisea para salir de la cueva.

Durante una conferencia de prensa, en la que vestían la camiseta del equipo de fútbol al que pertenecen, contaron durante los nueve primeros días no comieron nada y bebían agua de lluvia. "Bebíamos el agua que caía de las rocas", explicó Pornchai Khamluan, de 15 años.

Uno de los doce niños calificó de "milagro" la compleja operación de rescate que los puso a salvo junto a su entrenador.

"De pronto oímos gente hablando", dijo Adul Sam-On, de 14 años, respondiendo en inglés a las preguntas de los periodistas en una multitudinaria rueda de prensa.

Sam-On se refería al momento en que los buzos británicos los encontraron, cuando ya llevaban nueve días atrapados en la inmensa cueva Tham Luang.

"Mi cerebro no funcionaba muy bien" tras tantos días sin comer, explicó el niño.

El entrenador que estaba con los niños contó que cavaron en busca de un escape y para encontrar lugares seguros donde dormir, y añadió que avanzaron “tres o cuatro metros”.

Ekapol indicó que solo tuvieron durante los nueve días que pasaron desaparecidos el agua que bebían de la que se filtraba por las paredes de la cueva.

Uno de los chicos relató que no notaron el hambre los primeros días, pero pasadas dos jornadas empezaron a sentirse cansados y débiles.

Pero, cada día, animados por el entrenador, hacían algo para buscar una salida y no perder los ánimos.
El 2 de julio, los buzos británicos John Volanthen y Rick Stanton les encontraron a cuatro kilómetros en el interior de la cueva.

El doctor Phak Lonhanchun, del Ejército tailandés y que estuvo con ellos en el interior de la cueva, contó en la rueda de prensa que como todos los chicos presentaban las mismas condiciones físicas y no había ninguno grave dejaron que ellos mismos decidieran quiénes saldrían primero.

El entrenador reveló que decidieron que los primeros en salir fuesen aquellos que vivían más lejos.

La evacuación se dividió en tres jornadas: el día 8 sacaron a cuatro, el día 9 rescataron otros cuatro y el día 10 se llevaron al resto, sedando a los chicos, y transportándolos en camilla en los tramos inundados, hasta la bocana de salida.

Los médicos que les han cuidado tras el rescate indicaron que ya han recuperado la suficiente fuerza mental y física para regresar a sus casas.

Los chicos adelantaron que lo primero que harán será ordenarse monjes budistas unas semanas para, de acuerdo con la tradición budista, ganar méritos en favor de Saman Kunan, el veterano buzo tailandés que falleció durante las operaciones de rescate.

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