"La mujer urbana es la que no pierde su esencia", Virginia Limongi

La Miss Ecuador 2018, Virginia Limongi, dialogó con Nueva Mujer y cuenta sobre su día a día así como temas relacionados a la maternidad, el amor y de su caracterización como una mujer urbana.

Se ha convertido en la mujer más bella del país de la Mitad del Mundo y le hace honores a su natal Portoviejo. Virginia Limongi Silva, Al recibir la corona de Miss Ecuador sintió que era un sueño de hace varios años cuando empezó su preparación para conseguir este título. Ella dice que es una mujer urbana y que mantiene su esencia.

Dialogó con la revista Nueva Mujer para compartir sus ideas y pensamientos más allá de su gestión social como reina del país.

Con gran emoción nos cuenta que también cumplió el sueño de su abuela. Ella siempre anheló ser “miss”. Virginia rompió el protocolo y colocó la corona en la cabeza de su abuelita y las lágrimas se desbordaron en aquel momento cargado de emociones, de metas cumplidas y sobre todo de mucho amor a su alrededor.

Es una una joven que no quiere ser vista con poses de diva o cargada de extravagancia porque afirma que no lo es. Se ve como una mujer urbana y camaleónica que se adapta al mundo y crea sus estilos día a día.

Creemos que tener una corona en la cabeza nos obliga a llevar un estilo muy definido y siempre con tacones altos. ¿Es realmente así?

Ser Miss marca un antes y un después. Puedo decirte que ahora tengo una vida caóticamente feliz, pero si algo he aprendido es a no tener esos aires de diva, porque no lo soy y tampoco debo exagerar en mi vestuario, maquillaje o peinados.

Amo vestir deportivamente porque esto me da motivación al saber que en algún momento del día voy a ejercitarme.

Y esto no me impide ser una miss. Claro que es diferente cuando voy a eventos pero, aunque no lo creas, no siempre estoy en tacones, me doy mis momentos para no sentirme cansada. Ustedes entienden lo que es estar con tremendos zapatos todo el tiempo, así que también hago descansar a mis pies.

Recientemente, estuve con la Miss Universo Demi Leigh Nel Peters y reafirmé que una reina nunca debe perder su esencia donde sea que esté. Demi llegó como Miss Universo y su vestimenta, joyería y estilo eran muy relajados y sutiles. ¡Nada de exageraciones!

Recuerdo que el año pasado criticaron a Miss Francia porque llegó en zapatos tenis, que es lo que está en tendencia en Europa, pero acá no lo entendíamos. Felizmente, después de esto empezamos a ser más comprensivos.

¿Tienes un estilo definido?

Soy una mujer urbana. Con esto quiero decir que soy una chica que puede adaptarse a todo, pero te confieso que cada día cuando me pongo algo es porque me hace sentir bien, no porque deba cumplir con una obligación de protocolo.
Todo radica en lo que queremos proyectar, pero también hay que saber decidir. Hago lo que hace cualquier chica al abrir el clóset:
pienso en cómo quiero sentirme y verme.

Descarto una minifalda si voy a la iglesia, elijo unas sandalias coloridas si voy a un evento al aire libre o prefiero una chaqueta elegante si voy a visitar a algún alcalde a su despacho. Sin embargo, al final del día siempre voy en busca de mi look cómodo.

¿Esto tuvo que ver con tu preparación para ser “miss”?

Claro que sí porque aprendes a jugar con varios looks y vas conociéndote en todas las facetas para saber qué es lo que más te luce.

Pero no todo es sonreír y posar para las fotos, la preparación es mucho más amplia y yo me preparé para serlo.

¿Cómo fue esta preparación?

Ganar el certamen no fue coincidencia, sino el resultado de mi esfuerzo. Los concursos de belleza me enseñaron sobre el amor a mi ciudad y del modelaje aprendí acerca del amor propio.

La ex Miss Ecuador, Constanza Báez, con su alto ranking por su participación en Miss Universo 2013, me ayudó con mi preparación al Miss Mundo y me incluyó en el Beauty Camp para ser la nueva Miss Ecuador. No solo fue mi amiga sino, mi mentora. Aprendí detalles muy importantes y valiosos que, sin duda, marcaron la diferencia y aquí me tienes.

Los éxitos no son méritos únicos, hay que ver qué hay detrás de todo. Es como cuando observas un iceberg, aprecias lo que hay en la superficie, pero no calculas lo que hay en el fondo.

¿Cambiaron los planes que tenías antes de ser “miss”?

Mis planes eran graduarme, casarme y tener una familia, pero desde que comencé a viajar mis ideales fueron cambiando y me di cuenta de que tenemos una vida más allá de lo convencional.

¿Cuál es tu objetivo primordial?

Si de algo estoy segura es que no quiero que me recuerden como una Miss más sino como Virginia Limongi, la Reina de su gente. Yo trabajo para ellos.

¿Qué tienes en mente para logarlo?

Enfocarme en campañas que muestren todo lo que tiene mi país, Ecuador. Trabajar por los niños y las mujeres víctimas de violencia, así como por los sectores más vulnerables.

En este camino ¿cómo ha sido el apoyo de tu familia?

Fundamental. Ellos son mi todo. Sintieron este triunfo como propio. Creo que mi trabajo con Miss Ecuador es muy amplio.

Ahora vivo en Guayaquil, lejos de mi familia, pero será un año que no se va a volver a repetir y tengo que disfrutarlo de pies a cabeza, con malas noches y madrugadas sin fin.

¿Extrañas la comida de Manabí?

Sí, pero no es algo que me prive. Cuando voy a mi ciudad no puede faltar mi encebollado con chifles porque me encanta. Esa es mi comida pesada del día y las demás son saludables, con frutas y vegetales.

Cuando visito la sierra pruebo un choclito asado. No como cerdo. Si se me antoja algo lo pruebo sin culpa. Ese es mi consejo para todas las que me preguntan cómo me alimento: equilibrar pero no privarse de lo que quieren.

¿Qué más añoras aparte de la comida?

A mis hermanos. Somos ocho y me siento como la madre de ellos porque trato de guiarlos. Recuerdo mi niñez junto a ellos jugando fútbol o discutiendo por alguna bobería. Me sacaban canas verdes pero es mi “team” favorito.

Y a propósito del fútbol, ¿hincha de qué equipo eres?

De mi selección. No me gusta estar en la división de la gente por motivos de hinchadas. Es algo que promuevo en mis redes: la unidad.

¿En tus redes interactúas con tus fans?

Totalmente. Me gusta saber qué piensan ellos, pero también tengo “haters” (los que ofenden) que pienso que son fans confundidos.

He recibido insultos, comentarios machistas y yo borro lo negativo porque quiero ver lo que me impulse.

¿En medio de todos tus compromisos te das tiempo para el amor? ¿Estás enamorada?

Sí, totalmente. Tengo a mi novio y es un ser demasiado especial. Me considero una persona súper difícil, pero él ha sabido ganarse todo mi amor y en esta etapa me acompaña siempre que puede.

¿Y qué consejo das a aquellas que tienen su corazón roto?

Es parte de la vida. Yo también lo he vivido desde que tenía 12 años, cuando tuve mi primer novio, y mi papá no quería que sufra. Pero todo pasa y esa persona especial llega.

¿Qué piensas de las mujeres que no quieren tener hijos?

Las respeto mucho. Nadie puede mandar en las decisiones de alguien.

El no tener hijos no te hace menos mujer y tampoco la sociedad puede obligarlas a ser madres por cumplir un proceso tradicional.

Desde tu perspectiva, ¿cómo una mujer se puede mostrar sensual sin ser vulgar?

Primero hay que entender que quien más muestra no es más sexy. Yo soy muy recelosa con los escotes, simplemente no es mi estilo.

Incluso con un vestido holgado puedo proyectar sensualidad.

Todo es cuestión de conocernos a profundidad, sobre nuestros mejores ángulos y no hay nada que haga más sensual a una mujer que su actitud.

Virginia Limongi Silva