Le dijo a su esposo que quería dejarlo y él le desfiguró el rostro con ácido

La mujer perdió un ojo a causa del ataque

Hace diez años la vida de Viviana Hernández dio un giro total. Luego de recibir la llegada de su tercer hijo, los problemas en su matrimonio se fueron incrementando, por lo que la colombiana, decidió manifestarle a su esposo el deseo de separarse. Aparentemente, la reacción del padre de sus hijos no fue muy positiva; sin embargo, ella jamás imaginó que sería capaz de idear un plan macabro que casi acaba con su vida.

En el año 2007, cuando tan solo tenía 23 años de edad, Viviana enfrentó el momento más duro de su vida. Se encontraba esperando el autobús, en la acera de enfrente podía ver a su esposo y a uno de sus hijos. Fue allí cuando el padre de sus hijos la señaló, y dos personas desconocidas se acercaron a ella sin mediar palabras, para rociarle el rostro con ácido. Estas personas fueron contratadas por su esposo para que ella desistiera de la idea de abandonarlo.

ácido

Mientras yacía en el suelo, no podía ver nada, solo escuchaba la voz de su hijo y de algunas personas que trataban de calmarla. Inmediatamente fue trasladada a un centro de salud, donde permaneció en Cuidados Intensivos por ocho días. Ella ahora habla abiertamente de lo ocurrido.

“Yo me agaché del dolor, no vi qué se hizo la mujer que me arrojó el ácido en mi rostro, escuchaba a mi hijo, en ese momento me subieron a un taxi y ya sabía quién había planeado el ataque, sin lugar a duda era el padre de mis hijos. Desde que decidí poner punto final a la relación, él no lo aceptaba, me decía que si no era para él no era para nadie”.

La situación fue muy difícil para Viviana, quien asegura que más allá del dolor físico, es el dolor moral el que hace más daño. Ella creía no poder lidiar con lo que estaba sucediendo, por lo que intentó quitarse la vida en dos oportunidades. La colombiana sabía que se encontraba en un séptimo piso, y que las ventanas estaban a su espalda. A pesar de que planeo lanzarse al vacío, nunca logró abrir el ventanal.

Su vida cambió por completo, una vez que salió del hospital su hija mayor no la reconocía y se negó a vivir con ella. Por otra parte, los niños más pequeños no entendían porque su mamá no los cargaba.

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Una vez que recupero a sus hijos, Viviana, se mudó a otra localidad lejos de su exesposo esperando que la justicia divina se encargará de hacerlo pagar por lo que hizo.

“En verdad no quería que muriera, yo sentía la necesidad de demostrarle que era capaz, quería invitarlo a la fiesta de 15 de mi hija, pero un cáncer de pulmón lo mató en un mes. Él me pidió perdón y en su lecho de muerte me confesó que había contactado a un hombre por 200 mil pesos y que éste buscó a una mujer a quien le pagó 20 mil para que me arrojara el ácido”.

Anteriormente este tipo de delitos eran vistos en India, Asia, incluso en Europa, pero en los últimos tiempos países como Colombia han registrado varios de estos ataques. Problemas entre parejas, como los celos, suelen ser el factor detonante para que ocurran este tipo de episodios tan fuertes. El ácido destruye todo lo que consiga a su paso, en estos casos, el rostro de las víctimas.

De acuerdo a las estadísticas, en el país suramericano, las víctimas suelen ser mujeres entre 23 y 25 años de edad, de bajos recursos que luego deben lidiar con la discriminación, el rechazo laboral y secuelas de índole familiar.