Mónica Lewinsky alza su voz por el feminismo 20 años después del escándalo con Clinton

La exbecaria de la Casa Blanca vuelve a ser noticia dos décadas después, pero esta vez Mónica Lewinsky alza su voz en la lucha por el feminismo

Dos décadas han pasado de uno de los escándalos más sonados que haya dado la Casa Blanca al mundo de las noticias y a la historia contemporánea de los Estados Unidos de América. En el año 1998 el mundo conoció una vergonzosa historia en la que el presidente Bill Clinton habría sostenido un affaire con la entonces joven becaria Mónica Lewinsky.

En medio del juicio político por el delito de perjurio, Clinton y la entonces becaria del Gobierno de los Estados Unidos, Mónica Lewinsky, asumieron que entre ellos una sesión de sexo oral en el despacho Oval de la Casa Blanca. La opinión pública se abalanzó sobre Clinton y sobre aquella joven inexperta en el mundo de los escándalos.

Es verdad que Clinton asumió los costes políticos de su atrevimiento, pero ha sido Mónica Lewinsky, quien ha debido asumir a largo plazo el juicio moral de una sociedad machista que celebra la desfachatez del hombre y condena el deseo de la mujer.

Pero ella no se ha quedado callada. Desde entonces encontró respaldo en un movimiento en rechazo del ciberbullying, siendo ella la primera víctima no famosa del escarnio público y el juicio moral. El feminismo y la lucha por la equidad de géneros forman parte de su día a día.

Mónica también se ha unido a las filas del movimiento político Me Too, que tantos logros ha obtenido desde el año pasado denunciado el abuso sistemático. Una bandera social y voz del feminismo que ha encontrado su espacio en la sociedad.

Mónica Lewinsky Feminismo

El efecto Mónica

Recientemente Lewinsky ha vuelto a vivir un bochornoso momento. La revista estadounidense Town & Country la habría invitado a una gala benéfica, que organiza periódicamente como una vocera del feminismo. Ella gustosamente aceptó la invitación y preparaba todo lo concerniente a su reaparición pública, cuando, repentinamente, recibió la noticia de que su invitación habría sido cancelada.

¿La razón? Clinton habría aceptado dar el discurso de honor en esa misma gala, con lo cual el equipo de protocolo de la revista consideró inapropiada la presencia de Lewinsky . “Quizás valga la pena pensar en ello [en los dejes machistas de su desinvitación] uno o dos minutos”, asegura Mónica, quien ha debido afrontar momentos incómodos como este más de una vez.

Lewinsky no quiso pasar por alto este momento incómodo y lo sumó a su lucha en pro del feminismo, pues considera que momentos similares han vivido muchas mujeres en Estados Unidos y el resto del mundo. Su artículo en la revista Vanity Fair fue la venta ideal.

“¡Qué le den! ¡Estamos en 2018! (…) Lo que me pasa a mí le pasa a diario a millones de personas de diferentes formas, especialmente a mujeres. Sobre todo a aquellas marginalizadas en nuestra sociedad. Porque a veces es un error inocente —no por ello menos grosero—, pero la mayor parte de las veces es un reflejo de las normas de control y educación (…) que la gente en el poder marca sobre cómo deben de ser tratados aquellos con otro estatus”, escribió.

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