El emotivo mensaje del médico que vio morir a la bebé de un año a causa de la violación de su tío

En Santiago de Chile se vivió una desgarradora historia. Le arrebataron la vida a una pequeña menor de un año y siete meses de la manera más vil y monstruosa. La bebé fue golpeada y violada hasta la muerte.

Hasta el momento todo apunta que fue la pareja de su tía, Andrés Espinoza. Ellos estaban a cargo de la pequeña por imposibilidades de la madre biológica y la ausencia del padre.

El nombre de la bebé que partió es el de Ámbar Lazcano, quien fue llevada con graves lesiones al Hospital de San Camilo, a 78 kilómetros al norte de Santiago de Chile. Inicialmente dijeron que se había caído de la cama. 

Pero lo explicado poco tenía que ver con los dictámenes médicos, quienes determinaron que había sido una violación lo que provocó su muerte. La madre de Ámbar no podía hacerse cargo de ella por drogas y se desconoce la identidad o el paradero del padre.

El doctor que atendió a la menor atiende al nombre Álvaro Retamal, quien lamentó la muerte de Ámbar con un emotivo mensaje el cual se ha vuelto viral.

El mensaje que ha conmovido al mundo

“Que fácil es enojarse y pedir pena de muerte para un monstruo como este, criminal… Y es que es fácil enganchar con esta idea. Cuando tuve a Ámbar Lazcano en la unidad y luchábamos por su vida, cuando veías su cuerpo frágil, sus manitos, cuando medio de todo te dabas tiempo de acariciar su cabecita golpeada y decir que viviera porque nunca más que alguien le hiciera daño.

Cuando tienes la oportunidad de decirle en voz baja y que nadie escuche que viva por favor que no tenga miedo porque hay en esta Tierra personas que estamos dispuestas a quererla… que los tíos y tías que la recibimos en los Andes, que la trasladaron en la ambulancia, que la cuidaron en urgencia en Pabellón mientras se operaba, y nosotros en la UCIP.

Todos nosotros, desde el que hace el aseo hasta los médicos que a veces toman esa fría distancia para no empaparse de tanto dolor… todos estábamos sufriendo acompañando a este bello angelito… y claro con ganas de que él perpetrador sufriera lo indecible por lo que hizo.

Ámbar descansó finalmente de una vida que solo conoció el dolor… yo tomé sus manitas cuando partió y sin ser nada… sin ser digno de hacerlo la bendije, solo porque yo estaba ahí y no un sacerdote, no su padre. Lo que siento hoy no es deseos de que maten a nadie, cuestión que no soluciona nada… hoy siento que debimos estar ahí… antes que todo pasara para Ámbar y para tantos otros… más fácil pedir pena de muerte… pero porque no convertimos tanto odio en Amor y protección para nuestros niños…

¿Por qué ellos son de sus padres pero también de todos los que callamos, no sabemos o no queremos saber que pasa con ellos.. el llamado tiene que ser a organizarnos para proteger a los niños que nos rodean en este Valle entre cerros y cordillera eso si puede ser de ayuda?… pedir la muerte de un monstruo solo un desahogo”.

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