“Linchan” a la asesina del pequeño Gabriel

El dato más determinante arrojado por el cuerpo sin vida del niño Gabriel Cruz deja clara la premeditación de la autora

Nuevos datos han salido a al luz

El 27 de febrero de 2018, cuando el pequeño Gabriel Cruz de 8 años se topó con Ana Julia Quezada, pareja de su padre, la ira de la asesina pondría fin a su corta vida.

La mujer asfixió al infante a solo dos horas de haber comido su último bocado, este dato lo arrojó su cuerpo sin vida recuperado once días después de haber sido asesinado.

Ese rango de tiempo determina que existió premeditación, un factor clave en la condena de Quezada, de origen dominicano. La mujer había sumergido en un poso el cuerpo del pequeño, acelerando su descomposición al ser sumergido en agua.

El proceso legal

El juez Rafael Soriano, encargado del caso confirmó los datos preliminares de la autopsia realizada al cuerpo de Gabriel Cruz por parte del Instituto de Medicina Legal de Almería.

Allí se descubrió que los últimos alimentos ingeridos por el pequeño tenían solo dos horas en su estomago. Este lapso de tiempo indica que la mujer actuó de manera planificada, sin ser sometida ni obligada, lo que indica que al cometer el crimen decidió ocultarlo.

Con este importante dato también se descarta el cautiverio, por ende el crimen entra en la clasificación donde la condena de la asesina debe ser mucho más contundente.

Ana Julia Quezada permanece recluida a la espera de un perfil más completo de las diferentes pruebas de toxicología aplicadas al cadáver del pequeño.

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