No te confundas más, no todas las mascarillas sirven igual

  • Mascarilla de efecto tensor: se aplica húmeda y al secarse provoca una tensión que favorece la circulación sanguínea y la nutrición celular.
  • Mascarilla de efecto reafirmante: se aplica húmeda y al secarse provoca una tensión que reafirma los tejidos.
  • Mascarilla exfoliante: permite la eliminación de células muertas y secreciones de la piel.
  • Mascarilla hidratante: evita la evaporación del agua superficial de la piel, creando una barrera de protección y favoreciendo la desaparición de las arrugas y reafirmando las líneas de expresión facial.
  • Mascarilla estimulante: estimula los vasos capilares superficiales y favorece la nutrición de los tejidos.
  • Mascarilla de efecto aclarante: absorbe el exceso de melanina, eliminando manchas y pecas.
  • Mascarilla renovadora: elimina las células muertas de la capa superficial y activa y acelera la renovación celular.

Debes tener en cuenta que la piel de cada persona tiene características diferentes, por lo cual la reacción ante determinada mascarilla puede ser diferente también. Uno de los aspectos que más influye en la efectividad de un tratamiento facial es el tipo de piel, ya sea seca, grasa o mixta.