La cruda realidad de las au pairs colombianas en el exterior

Muchas terminan siendo empleadas domésticas y explotadas por la familia para la que trabajan.

Una investigación hecha por Juliana Chayutse, mágister en Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, muestra que irse de Au Pair no es tan bueno como lo pintan y que generalmente deja a las chicas que se van en estado de explotación.

“Au pair es un programa cimentado en lo que se podría denominar como “neoesclavitud” o “esclavitud rosa”, donde la vulneración de derechos se matiza con palabras “agradables”, afirma la investigación, que revela que estas au pairs terminan siendo empleadas domésticas en los hogares.  

“El programa au pair surge como respuesta inmediata y facilista a la actual crisis del cuidado, sin que dicho esquema se haya establecido como un trabajo y sin contar con una cifra certera sobre la cantidad de colombianas que están fuera del país bajo esta modalidad, lo que genera que las au pair se vuelvan una figura invisible dentro de los fenómenos migratorios actuales”, explica Chayuste, donde muestra que se insertan lógicas de explotación laboral.

Chayuste denuncia que los programas de au pair son vendidos como intercambio cultural, pero esconden realidades: “Por ejemplo, la familia anfitriona te pide que cocines comida colombiana, para conocer un poco de tu cultura, pero al pasar los meses te das cuenta de que eres la cocinera de la casa”, señala.

Si bien no todas las experiencias de las jóvenes han sido negativas, muchas de ellas dicen que los institutos donde estudian son de garaje y a veces, los requerimientos de la familia son absurdos, debido a niños malcriados u otros problemas con los padres.

Irse de au pair cuesta entre 2 y 4 millones de pesos.