Cómo identificar un trauma para luego poder superarlo

“La situación traumática tiene esta cualidad tormentosa, que simbólicamente se asocia a algo “infernal”, como sentimientos que permanecen hasta el infinito. Es algo que agarra vida propia y se mantiene”, comenta el psicólogo clínico, Camilo Barrionuevo Durán.

Muchas veces la utilización del término trauma tiende a llevarse a momentos coloquiales, que no necesariamente evidencia lo que realmente encierra dicha palabra. Y esa “normalización” en su uso puede provocar incluso que no sepamos como acompañar a aquellos que atraviesan por una situación traumática.

Y entonces, cabe preguntarse ¿qué entendemos por trauma? “Coloquialmente hay un uso de la palabra bastante poco riguroso. En lo cotidiano se la usa para decir que se sufrió un accidente automovilístico, queriendo señalar que hay determinado sufrimiento anímico que se asocia con el trauma. Pero es importante señalar que una experiencia dolorosa por dolorosa que pueda ser, psíquicamente no modifica el funcionamiento cotidiano de la misma forma que el trauma lo hace. Es decir sufrimiento no es igual a trauma. Porque el trauma perturba el psiquismo de una manera bien específica y bien particular”, señala el psicólogo clínico y docente de la Universidad del Pacífico, Camilo Barrionuevo Durán.

El profesional asegura que en esta materia existen algunas nociones comunes derivadas de la mirada de distintos estudiosos.

Uno de ellos es que luego de esa situación vivida hay un sufrimiento anímico que comienza a permanecer en el tiempo. “Es como una tormenta que queda detrás de la tormenta. Hay un hecho específico y tormentoso que provoca un nivel de sufrimiento que de alguna forma no es procesado ni asimilado, y que permanece. La situación traumática tiene esta cualidad tormentosa, que simbólicamente se asocia a algo “infernal”, como sentimientos que permanecen hasta el infinito. Es algo que agarra vida propia y se mantiene”, indica.

Por otra parte, es un evento de una fuerza y magnitud abrumadora. “o donde pueden ser una serie de eventos como una relación traumatizante en una relación interpersonal, como se da en infantes o bebés con situaciones de abuso o negligencia en forma sistemática”, ejemplifica.

Otra de las características del trauma es que produce que los procesos de adaptación humana colapsen. “En este evento o serie de eventos no hay capacidad de adaptarse psíquicamente a este”.

El profesional explica que, generalmente, en este tipo de evento, hay una falla en la capacidad del entorno para facilitar la integración de la experiencia. “Hay una falla del entorno en sostener y acompañar y ayudar a interpretar y darle sentido a la experiencia. Y esto es relevante porque en términos clínicos, las narrativas culturales del acompañamiento que hace una comunidad o una familia o grupo humano, puede producir situaciones psíquicas muy distintas unas de otras. Ejemplo de un niño o niña que sufre un abuso, donde dicho abuso es contenido, nombrado por el grupo, donde se le ayuda a interpretar, simbolizar, narrar y reflexionar y a nombrar la experiencia, el resultado anímico de dicho evento, es diametralmente distinto, que cuando en una familia o en un entorno cultural y social se niega el hecho, se invalida el discurso de la víctima o que lo culpabiliza de vuelta. Entonces el entorno es fundamental para ver si una situación termina resultando traumatizante o no”, señala el profesional.

Y por último, indica que cuando hay trauma hay noción de que la vida se reorganiza alrededor del trauma. “Queda una especie de hoyo negro, desde el cual la persona sigue funcionando”, indicó.

Para conocer más acerca de esta temática, el psicólogo ofrecerá este sábado 16 de diciembre un “Conversatorio sobre Acompañamiento y trauma: Conversaciones Junguianas y Procesos Psicoespirituales”, junto al profesional del mismo Diplomado, André Sassenfeld.

DATOS:

Día: sábado 16 de diciembre
Hora: 10:30 horas
Lugar: Casa Central. Av. Las Condes 11.121
Entrada gratuita previa inscripción en smolina@upacifico.cl