Fue brutalmente golpeada por su esposo y su hijo de 10 años la defendió

“Pensé que iba a matarme. Solo pude tirarme al piso y rezar por que los niños estuvieran a salvo”

El abuso físico y psicológico parece ser una constante en las familias, especialmente por parte de los hombres que ejercen violencia contra las mujeres. Y aunque hay casos que son de mujeres hacia sus parejas, es un hecho que los casos de género siguen siendo más graves por las implicaciones físicas.

Así lo demostró el caso de una mujer estadounidense, quien estuvo a punto de morir en manos de su esposo. Sin embargo, en un acto inesperado, su pequeño hijo intervino para detener la golpiza que el hombre le propició.

Lloyd y Katie se conocieron en un bar, en el año 2000 y contrajo matrimonio en 2003. Todo parecía marchar bien. Sin embargo, al cabo de un año Lloyd comenzó a mostrarse agresivo y Katiese convirtió en una víctima más de los abusos de su esposo. Lo peor (y más común) es que al exterior, el hombre era considerado el esposo ideal y ante sus amigos y familiares, tenían un matrimonio perfecto.

De acuerdo con informes del diario The Sun, Katie afirmó que una vez le pidió que la ayudara con uno de sus hijos cuando tenía 12 semanas de nacido pero de la nada, le soltó un puñetazo en la cara.

"Me desmayé y desperté cubierta de sangre“, dijo.

Las agresiones eran una constante pero al mismo tiempo, Katie no quería abandonar a su esposo ni denunciarlo pues no quería romper con la imagen de "matrimonio feliz". Y claro, el miedo también es un factor que paraliza ante una situación así, especialmente cuando hay hijos de por medio.

A pesar de todo, volvió a embarazarse y los ataques de Lloyd disminuyeron, dándola a Katie la esperanza de volver a una relación pacífica y normal como cuando se conocieron.

En agosto del 2012 Katie dio a luz a su tercer hijo, pero ya estaba muy afectada por el miedo y la incertidumbre de no saber si su esposo la lastimaría o al bebé. Esto la llevó a desarrollar problemas de ansiedad y trastornos alimenticios que la dejaron hasta los huesos.

Para 2015 Lloyd alcanzó un nuevo nivel de agresión y de no ser por la intervención de su hijo de 10 años, Katie estaría muerta.

 “Lloyd estaba muy enojado conmigo por no haber limpiado la casa. Me golpeó en la cabeza con el bolso de un ordenador portátil y luego contra un fregadero una y otra vez. Pensé que iba a matarme. Me tiré al piso y rezaba por que los niños estuvieran a salvo”.

Katie no pudo defenderse, pues el hombre seguía golpeándola y pateándola cuando estaba en el suelo. Por fortuna, su hijo de 10 años escuchó los gritos y entró corriendo a la habitación para arrastrar a su madre lejos de Lloyd.

"En ese momento, Lloyd entró en razón y detuvo los golpes", relató Katie y sin pensarlo más, llamó a la policía y Lloyd fue arrestado. Dos semanas más tarde, las autoridades le concedieron a Katie una orden de restricción por violencia.