Machismo en la prensa: El esfuerzo por desviar la atención de lo que realmente importa

He visto titulares que menoscaban la imagen de la mujer; que anulan las capacidades o habilidades de ésta, con respecto a las de los hombres; que veneran cuerpos perfectos y de ensueño; o que tratan la violencia de género como algo aislado. Pero ha sido suficiente.

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Este tipo de fenómeno se da en todas las secciones de los diarios impresos como Las Últimas Noticias, La Cuarta, El Mercurio, La Segunda, los medios online como El Desconcierto, o El Mostrador y los sitios de las radios como Bío Bío, Cooperativa o ADN, por mencionar algunos sólo en Chile.

El ojo machista no discrimina la seriedad de la línea editorial del medio, porque el uso de lenguaje machista y sexista es algo que se ha naturalizado, o más bien automatizado en la prensa de todo el mundo.

En la lucha por tener la noticia primero que el de al lado, en la lucha por golpear, o de conseguir clics, de ahorrar caracteres, se pierde la objetividad y se pierde también el sentido de que informar es un bien social.

De lo anterior, se obtiene como resultado confundir a las personas en sus casas, que tomen bandos, que publiquen comentarios insidiosos en Facebook o Twitter y que terminen culpando a las víctimas de abusos sexuales, por ejemplo.

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Sin embargo, no vale escudarse en que la vorágine de la contingencia no permite hacer las cosas bien, porque no cuesta nada relatar los hechos ocurridos tal como pasaron, o llamar las cosas por su nombre, con las palabras adecuadas, respetando la dignidad de la mujer, su imagen y si soñamos un poquito más: basándose en la ética periodística.

Créanme que no cuesta mucho más decir “femicidio”, en lugar de “crimen pasional”, o “lío de faldas”. No cuesta mucho insertar fotografías de mujeres reales en la noticiay no reemplazarlos por cuerpos de Photoshop, o altamente idealizados para aumentar las ventas. No cuesta mucho evitar la especulación y el sensacionalismo.

Recuerdo que en la universidad nos hicieron aprender casi como un mantra la idea de que el lenguaje crea realidades, crea imágenes, pero yo me pregunto: ¿Quién se hace cargo de realidades se están creando? 

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Me aburrí. Nos aburrimos tanto de esto que con dos amigas periodistas creamos Patriarcado News, una cuenta de Twitter en la que compartimos noticias con titulares que da pena lo malos que son y agregamos una versión digna. En sólo un par de días conseguimos más retuits que en nuestras cuentas personales y ya tenemos más de 170 seguidores. Algo es algo, me parece.

Porque titular en Las Últimas Noticias: “Isi tiene el biotipo perfecto: es flaca, bonita y tiene piernas largas”, en lugar de referirse al logro de Isidora Letelier al obtener su segundo oro en el Panamericano de nado sincronizado.

O en la ADN: Falleció menor que fue drogada y violada por su pareja, en lugar de decir que murió una niña que fue drogada y violada por un hombre que contaba con dos denuncias por abuso.

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O en La Estrella de Concepción: Lontué: indagan muerte de hombre que habría matado a su mujer en plena calle, en vez de Femicidio: Hombre que tenía orden de alejamiento disparó a su mujer en la vía pública y se suicidó, porque lo único que origina es perpetuar la imagen de la mujer-objeto, que se ponga en duda su discurso, e incluso se ha llegado a farandulizar la violencia de género.

Es muy común que los titulares descontextualicen las noticias, o no hablen de lo relevante, pues la única intención que hay detrás no es informar, esa debería ser, pero es otra cosa lo que mueve la creación de noticias: enganchar, conseguir lectores, desviar la atención de lo que realmente importa.

A pesar de que este ejercicio es deleznable y los y las periodistas, junto a los y las editores y editoras lo saben, no veo intención de quieran mejorarlo, o rectificarlo. No me digan que borrar el tuit, es enmendar algo, porque eso hizo ADN cuando descubrió que parece que habían cometido un error.

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En 2016, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género del gobierno de Chile, junto al Consejo Nacional de Televisión y la Red de Asistencia a Víctimas, publicaron siete recomendaciones para el tratamiento de la violencia de género en medios de prensa.

Aunque parece que nadie leyó este manual de buenas prácticas, porque basta con escribir la palabra “mujer” en el buscador de Google para encontrar titulares como los que describí más arriba. Quizás la solución sea que todos los y las colegas, le echen un vistazo primero antes de publicar.

Lo único que se me ocurre que podemos hacer, que no cuesta mucho, es que los medios sean conscientes de los mensajes que publican, de paso entreguen  mejores noticias y erradiquemos el machismo de la esfera pública.