Vida real v/s Vida en Instagram

Una organización internacional lanzó campaña contra el ciberacoso y la dependencia a la red social.

Instagram se ha convertido en la red social favorita de millones en todo el mundo. Sin embargo, la plataforma ha dejado a la vista los problemas de autoestima que aquejan a la sociedad. Lo más común es descubrir personas que aparentan o fuerzan su realidad para que sea mejor, al menos estéticamente.

De esto habla el video de Ditch The Label, una organización pro igualdad y antidiscriminación que opera en Estados Unidos, Reino Unido y México. Tras realizar una investigación analizando el comportamiento de más de 10.000 voluntarios -de entre 12 y 20 años- descubrieron datos muy importantes sobre lo que ocurre con algunas personas frente a la red social de las fotografías.

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El estudio se enfocó en el ciberacoso, 69% de los voluntarios habían sufrido intimidación online y un 50% se habían sentido intimidados al navegar. Fue tal el impacto que observaron que incluso se atrevieron a decir que “Instagram es la peor red social para la salud mental, ya que alimenta la ansiedad y la depresión, especialmente entre los jóvenes”.

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En este estudio se basa el video que realizaron como parte de su campaña para concientizar sobre el tema. “Todos somos culpables de retorcer la verdad un poco en las redes sociales, pero ¿en qué momento se fue tan lejos? Nos hemos asociado con boohoo.com para exponer las mentiras más comunes que la gente dice en las redes sociales”, explican en su sitio web.

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Hace rato que vemos cómo algunos usuarios de Instagram se esfuerzan por ser los favoritos de esta red social, el problema que para eso hay muchos montajes que hacer y si estás dispuesto a ocupar tu tiempo en armar realidades que poco o nada tienen que ver con la tuya es seguro que estás con algún problema de autoestima que sería mejor revisaras.

No tiene nada de malo usar las redes y el móvil, el asunto es cuando esto se convierte en una obsesión.

Los likes no alimentan el alma. Hay que disfrutar la vida experimentándola a través de los sentidos, no del móvil.