Claudia Dides sobre votación de aborto en Chile: “La abstención significa no respetar los derechos humanos de las mujeres y las niñas”

Comentamos con la Directora Ejecutiva de Miles Chile el proyecto de ley de despenalización del aborto que está siendo discutido actualmente en Chile.

Bueno, sucedió otra vez: la Cámara de Diputados envió a Comisión Mixta el proyecto que despenaliza el aborto en tres causales (inviabilidad del feto, riesgo de vida de la madre y violación) por falta de quórum (obtuvo 66 votos en vez de los 67 necesarios).

Lo que viene en el futuro del derecho a decidir de las mujeres chilenas es complejo, pero Claudia Dides, Directora Ejecutiva de Miles Chile, está esperanzada a pesar de todo. Conversamos brevemente con ella y comentamos el proyecto de ley actual, y qué pasará en caso de aprobarse.

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-¿Cómo estás después de lo acontecido hoy?

Lamentamos profundamente que en la Cámara de Diputados, donde todo Chile estaba en la expectativa de aprobar las tres causales, un diputado DC (Marcelo Chávez) se abstuvo y la abstención en este caso significa no respetar los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Hoy esto se va a Comisión Mixta, nada está perdido, vamos a seguir luchando para que este proyecto de ley siga adelante. Hoy día tendremos una gran manifestación en todo Chile para que nadie pueda quitarnos nuestra democracia. No nos van a arrebatar lo que es nuestro, el derecho a decidir.

-¿Qué fue lo que se discutió hoy y que fue desapachado por el Senado?

Lo que se votó hoy es un texto distinto al que se votó el año pasado en la Cámara en tres cosas fundamentales. Uno, antes se pedía que fuera un solo médico el que hiciera el diagnóstico para la segunda causal de inviabilidad fetal, serán ahora dos. La objeción de conciencia ahora abarca a todo el equipo médico, pero en el pabellón el único objetor de conciencia será el médico. El tercer punto es que  hoy día hay un acompañamiento, aquí es una cuestión que es compleja, porque se ha dicho mucho que ese acompañamiento es disuasivo, y la idea es que pudiesen organizaciones externas al estado postular al financiamiento para dar el acompañamiento. Eso no ha quedado así. Ahora, eso no es muy distinto a los que pasa en Uruguay o Francia, donde hay un proceso de días para que la mujer piensa. Y lo otro, es que la mujer que es violada y que va a solicitar un aborto no tiene obligatoriamente que denunciar a la persona que lo violó, porque justamente se trata de que esa mujer sea acogida, puede decidir libremente, pero el que va a denunciar al Ministerio Público es el director del hospital. Y esto, en consonancia con lo que se hace hoy día en los hospitales públicos. Si hay un abuso sexual, la matrona tiene que denunciar en casos de niñas de hasta 14 años, porque debes controlar el abuso contra los niños.

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-¿Cuál es el problema con el Tribunal Constitucional?

El TC está en una instancia bien compleja hoy día porque a fines de agosto cambia el presidente y entra el señor Iván Aróstica, que es de centro derecha. Aquí votan los diez miembros pero el que dirime es el presidente, por eso era importante que se aprobara hoy día.

-¿Existen posibilidades de que el TC también detenga el proyecto?

Claro, te pueden decir que el proyecto no es constitucional, que no se enmarca dentro de la Constitución de Chile. Por eso aquí va a primar mucho la interpretación. Por ejemplo, con el tema de la píldora del día después hubo mucha oposición y se ganó. Eso marca un precedente. Yo creo que estamos en un momento bien histórico, políticamente hay varias cosas que se están jugando en estos días.

-Desde el 1989, se retrocedieron como 50 años.

Claro, en 1931 teníamos aborto.

-¿Estamos recuperando algo que teníamos en ese momento?

Lo que existía era el aborto terapéutico hasta en 1989, desde Carlos Ibáñez del Campo hasta Pinochet, que lo aceptó en casi todo su mandato. Lo aceptaron variados gobiernos, y la derogación de ese artículo es parte del conservadurismo de José Toribio Merino y Jaime Guzmán. Es nuestra gran espina como país de una Constitución hecha por uno de los ideólogos más conservadores de nuestra historia. De alguna manera, vamos a recuperar el artículo 119 del Código Sanitario, pero también poner una nueva causal que es la de violación, que antes no estaba. Entonces este es un gran paso histórico, porque estamos poniendo una discusión después de 28 años. Además, en América Latina, solo Cuba, Uruguay y Ciudad de México permiten el aborto hasta las 12 semanas.

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-¿Es ésta una ley muy restringida o con muchos procesos burocráticos?

Tiene restricciones, pero qué ley en Chile no tiene restricciones. Por supuesto hubiéramos querido más. Para nosotros es un gran avance, porque antes no había nada. 15.000 mujeres podrán acceder a este beneficio y tengo la impresión de que serán más porque no se atreven a denunciar. Hay 17 mujeres que diariamente denuncian una violación en la Fiscalía, y esto hará que aumente porque hay muchas violaciones adentro de la pareja y en el matrimonio, y se irá adquiriendo mayor conciencia del tema, como pasó con la violencia de género. Y eso es un proceso cultural importantísimo.

-Una vez aprobada la ley ¿Ves factible capacitar a gente en cuánto tiempo?

Nosotros como Miles ya llevamos a más de 600 profesionales capacitados en temas de derechos reproductivos y aborto. Un estado, con dinero, con una política clara al respecto puede hacerlo. En un año se pueden tener equipos especializados. En los Tribunales de Justicia siempre es más lento el proceso, debe haber una política de ejercicio de los derechos reproductivos de las mujeres. Sí se puede, se necesita mucha ayuda del estado y estaremos las ONGs que trabajamos en este tema.

-Si el próximo gobierno fuera de derecha ¿Cómo puede trabar a una ley ya promulgada?

Después de promulgada la ley, debe salir el reglamento o guía técnica por parte del Ministerio de Salud lo más rápido posible. Lo complicado es si gana la derecha y el Ministerio no pusiera todo a beneficio de llevar la política a cabo, pero ahí estaremos las organizaciones vigilando y haciendo seguimiento, porque estamos apoyados por los Tratados Internacionales que se deben llevar a cabo en cada país. Si quisieran cambiar la ley, deben hacer un proceso nuevo.