Ella es la ponceña que dedica su vida a ayudar a los más necesitados

Ana del Carmen Medina Quintana ha dedicado más de 20 años a rescatar personas de las calles y las drogas.

Por: Carmen Deliz Maldonado Rodríguez

El Diccionario de la Real Academia Española define caridad como "una actitud solidaria con el sufrimiento ajeno". Sin embargo, para la ponceña Ana del Carmen Medina Quintana, este concepto es su propósito de vida.

Esa es la razón por la que, junto a su familia, fundó Amor que Sana, una organización que ofrece servicios a personas sin hogar con problemas de dependencia a las drogas en Ponce, y lleva más de 20 años brindándole comida a ambulantes cada sábado. "Nunca he fallado un día, nunca", aseguró Medina Quintana.

 

Todo comenzó cuando cursó séptimo grado en la Academia Santa María Reina. Las monjas que le daban clases descubrieron su interés por ayudar a otros y la invitaron a participar de obras comunitarias en el municipio.

"Nos íbamos un día a la semana a un barrio que le dicen Los Chinos y le dábamos tutorías a gente bien pobrecita en una casa de madera", recordó la también maestra, quien lleva más de 30 años en el magisterio.

Según dijo, continuó "echando pa'lante" dicha residencia, que hoy es un colegio de kínder a cuarto año. "De ahí en adelante seguí buscando qué hacer y cómo ayudar a la comunidad", confesó.

 

Junto a su esposo, hizo viajes misioneros a diferentes partes del mundo, como Amazonas, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela y República Dominicana. Hasta que un día, el padre de sus hijos le compartió la inquietud de que los mismos escenarios que veían en los lugares que visitaban, también los podían encontrar en Puerto Rico.

En busca de personas desventajadas, en 1996 llegaron a las costas de una playa en la Ciudad Señorial y encontraron "gente, familias que vivían en carros abandonados y poco a poco fuimos dándoles servicios", dijo.

"Empezamos a invitarlos a una iglesia en la playa que es adventista y que nos dio el apoyo para comenzar allí", añadió. Medina Quintana y su equipo de trabajo esperaban a que los ambulantes oyeran el culto y después le servían comida. Más adelante, se encargaron del resto de sus necesidades, como vestimenta, calzado y aseo personal.

Llegó el momento en que "era tanta la gente que pudimos encontrar, que no cabíamos", añadió la fémina.

 

En busca de un lugar más grande, surgió El Almacén, el punto de droga más grande de Ponce que ya no existe "porque poco a poco fuimos educando. Hay gente presa, hay gente muerta, pero también gente rehabilitada que volvió a la vida normal con su familia. Así que nos movimos allá porque era más grande el espacio y mayor la cantidad de gente que podíamos ayudar", manifestó.

Por un periodo de cinco años, Medina Quintana recesó sus labores en el magisterio para dedicarse "a rescatar gente. No fue fácil. Yo entraba a los puntos de droga. Al principio, no me daba miedo, pero cuando vi la necesidad y lo que yo hacía… ¡Uy!", sentenció.

"En esos cinco años yo te puedo decir que yo rehabilité más de 3 mil varones; mujeres, yo no llegué a 500. Primero, somos más difíciles porque en la calle… es mucho más difícil rehabilitar a una mujer que a un hombre. Ellas se me tiraban de los carros", recordó.

Después de 10 años, a través de una propuesta federal, el Gobierno le dio la oportunidad de tener una casa con 16 apartamentos para el beneficio de sus refugiados.

"En mi programa de hombres y mujeres se han beneficiado más de 12 mil familias. Hemos levantado a mucha gente buena, que por diferentes problemas sociales no han podido recibir un tratamiento adecuado. Es verdad que algunos vuelven y se caen, pero vuelvo y los levanto", destacó.

Medina Quintana está tan comprometida con su comunidad que su compromiso social no basta con la entidad. Como parte de sus planes futuros, vislumbra tener un hogar para niñas y niños a los que sus padres no puedan criar o hayan sido abandonados por ellos.

Y es que para ella, servir es lo más importante. "No vivo de lujos. Tengo lo justo y suficiente: una casa, una cama, comida y ropa, gracias a Dios", concluyó.

Esta es la octava entrega de Conoce a la nueva mujer, una serie de reportajes sobre féminas destacadas en distintos sectores de la sociedad con el fin de puntualizar que el rol de la mujer se transformó. La publicación será cada dos semanas.