Suecia prepara un festival de música solo para mujeres en el 2018

Suecia alista un festival solo para mujeres en 2018 tras la denuncia de cuatro violaciones y al menos 23 agresiones sexuales

Por redacción Nueva Mujer

Suecia vivió hace pocos días la suspensión de la próxima edición del festival de música Bråvalla, uno de los más populares, a causa de cuatro violaciones y 23 denuncias por agresión sexual ha alterado el verano político del país escandinavo.

El pasado año, bandas como Mumford and Sons decidieron suspender su actuación como protesta por este abuso. Ante esta situación, el primer ministro Stefan Löfven fue muy claro: "Es asqueroso. Son actos repugnantes de hombres deplorables".

La reacción tampoco se hizo esperar por parte del fundador del evento: "Me dije: ya basta". Y la organización, en sus redes sociales instaba a sofocar el odio: "Necesitamos un año para analizar, pensar y trabajar. Continuar como si nada no era una opción. Este descanso será clave para abordar este cáncer".

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tb till festivallife när det var som bäst med dessa häärliga damer

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Los hombres han hablado: ante la noticia de que Suecia prepara un festival solo para mujeres, algunos han reaccionado a través de las redes sociales. Y lo han hecho mostrando su rechazo ante una propuesta que, dicen, les criminaliza y discrimina por el hecho de ser hombres.

Sin embargo, el debate sobre el trato que sufren las mujeres en este tipo de eventos masificado se ha extendido como la pólvora en medios y redes sociales. Entre las múltiples opiniones destaca una reacción por encima de todas, la de la locutora y cómica sueca Emma Knyckare, que a través de un tuit planteaba la posibilidad de prohibir el acceso de hombres a los festivales "hasta que aprendan a comportarse".

Tras el apoyo recibido se ha propuesto coordinar un proyecto solo apto para mujeres en 2018. Eso sí, la organización del Bråvalla confirmó al diario EL PAÍS que es una iniciativa que está fuera de su responsabilidad: "nosotros no tenemos nada que ver con este festival".

La gestora de esta idea reafirmó su predisposición: "Habrá una alternativa el próximo año en Suecia, un festival de rock donde las mujeres puedan sentirse completamente seguras".

La propuesta ha generado un gran debate, pero no es el primero, festivales como Glastonbury ya tienen un espacio exclusivamente hecho por y para mujeres. Además, este mismo año, varios festivales de Reino Unido como el Bestival han protagonizado una campaña para tomar conciencia sobre estas agresiones.

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Desde el Bråvalla se celebra el hecho de que se haya empezado a debatir esto como un problema social más grande, no como algo aislado. Y Knyckare tiene clara la solución: "Es razonable excluir a los hombres durante tres días cuando las mujeres son discriminadas todo el tiempo".

La asociación Nattskiftet cuenta con cerca de 300 voluntarios e intenta promover la seguridad en espacios de ocio y festivales desde hace cuatro años. En 2016 publicaron una guía con propuestas para evitar las agresiones sexuales en estos actos donde se recomienda "aumentar la presencia policial e implementar una política de tolerancia cero con los tocamientos", "iluminar el perímetro de los festivales" e incluso recortar "el consumo del alcohol". Una de las propuestas barajadas por el gobierno es la instalación de cámaras de seguridad en festivales y conciertos.

Las agresiones sexuales contabilizadas no han dejado de incrementarse en los últimos años en Suecia. Desde las 12.500 de 2007 se ha pasado a más de 20.000 en 2016 según datos de Brå, una institución que analiza los actos violentos en el país.

"En realidad no creo que el número de agresiones sexuales haya aumentado en Suecia, sino que la gente está más concienciada y denuncia más", explica Lisen Andréasson, fundadora de Nattskiftet, que también trabaja para evitar esta violencia en los ferris que van a Finlandia y Estonia, auténticas discotecas flotantes.

"Está claro que el consumo masivo de alcohol influye", comenta el músico Andreas Tilliander del popular grupo de techno pop Familjen y que ha sido cabeza de cartel en varias ocasiones en Bråvalla.

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En esta misma línea, otras mujeres de la industria musical también defienden esta iniciativa más como "terapia de choque" o "llamada de atención" que como forma efectiva de combatir las agresiones sexistas.

"Lo veo como un buen toque de atención, pero mientras sea una dinámica puntual y que, poco a poco, se pueda abrir a otros tipos de públicos", argumenta la periodista y música Aïda Camprubí.