5 claves de amor tóxico entre Lady Di y el príncipe Carlos que no debemos ignorar

No todo es un cuento de hadas

Por Karen Hernández

La Princesa Diana de Gales fue sin duda uno de los personajes más queridos de la historia y aún después de su muerte, millones de personas alrededor del mundo siguen rindiendole tributo.  Su personalidad espontánea, su sonrisa, su carisma y su estilo único fueron un diferenciador que la convirtieron en un ícono de la moda, de la realeza y de las mujeres.  

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Su muerte por supuesto, estuvo rodeada de muchas interrogantes y misterios que a la fecha, parecen no tener sentido. Su relación con Carlos y posteriormente con Dodi al Fayet, fueron claves en el trágico desenlance aquel 31 de agosto de 1997, cuando perdió la vida en un accidente de auto en el interior del Puente del Alma, en Paris.

A pesar de que Diana estaba dispuesta a dejarlo todos los lujos del palacio para casarse con Dodi Al Fayed y que fue este quien falleciera a su lado, el verdadero y gran amor de la princesa fue, irónicamente, su marido, el príncipe Carlos.

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Cuando Diana y Carlos se conocieron, ésta trabajaba como asistente en un jardín de niños en Knightsbridge, Inglaterra y Carlos tenía un romance con la hermana mayor de Diana, Sarah. Aunque de principio sólo había amistad entre ellos, pronto se convirtió en un amor que los llevó a comprometerse y convertirse en la pareja real.

Así, lo que empezó como cuento de hadas, terminó por convertirse en el martirio de Diana con los engaños y las infidelidades de Carlos con Camilla Parker Bowles, misma que dañaría su matrimonio de forma irreparable. ¿Qué aprendimos de este matrimonio atormentado? Te compartimos algunas de las claves para entender el amor tóxico de Diana y Carlos que puede reflejarse en cualquiera de nosotras.

Diana y Carlos no tenían puntos en común; no había conexión intelectual, tenían pocos amigos mutuos y ninguna experiencia de vida compartida. A él le gustaba la arquitectura y la filosofía, mientras que ella disfrutaba de salir, la música pop y la vida más relajada y lo más alejada posible de los protocolos reales. Con Camila tampoco había una conexión real, pero ambos pertenecian al mismo círculo social y tenían las mismas ambiciones. 

La relación de Carlos y Diana era en realidad un triángulo amoroso, donde Camila Parker terminó siendo la ficha que terminó con el juego. Diana sí estaba enamorada de Carlos, pero este sólo la utilizó y engañó. Como era muy joven e inocente, ella sufrió mucho y no sabía adónde ir ni en quién confiar sus angustias. La situación de su matrimonio era muy triste; Diana estaba destrozada por los celos y no podía contar lo que le ocurría. Ante el mundo, ella era la nueva princesa feliz, la esposa del heredero del trono inglés, la protagonista de una gran boda estilo cuentos de hadas, y nadie podía imaginar sus tormentos.

¿Hay algo más obvio que esto para determinar si una relación es tóxica? De acuerdo con transcripciones hechas por el diario británico, Daily Mail, Diana llegó a padecer bulimia y depresión, ocasionadas por la presión que Carlos ejercía sobre ella en torno a su físico. El problema de Diana comenzó justo antes de contraer matrimonio, cuando el príncipe de Gales tocó su cintura y le dijo que "estaba muy gordita". Su cintura medía 73 centímetros y para el día de la boda, se redujo a 60 centímetros. La depresión de Diana llegó a tal punto que confesó un intento de suicidio con cuchillas para afeitar. 

Por supuesto cómo olvidar el hecho de que él se sentía humillado frente al carisma de Diana, además de que en las fotografías, se subía a un banco para parecer más alto que su esposa, todo por reafirmar su estatus y el estigma de "hombre alto, hombre dominante".

 

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Diana tenía diescinueve años cuando pasó de ser una plebeya a una princesa. Su vida cambió y su rumbo tomó una dirección inesperada. Lady Di no tenía conocimiento alguno de la aristocracia ni tampoco congeniaba con otros miembros de la realiza; su corazón estaba con la gente del pueblo y aquellos con los que creció. Con Carlos, Diana fue obligada a relacionarse con personas que no la comprendían y que incñuso la despreciaban y menospreciaban, además de que tenía que lidiar con la prensa y renunciar a su privacidad.

En una serie de cartas reveló que su luna de miel fue el momento perfecto para descansar descansar y alejarse de todo. "Es increíble estar de nuevo en casa. Espero que no tengamos que viajar de nuevo este año…¡Eso deseo!", escribió.

El matrimonio de Diana y Carlos estuvo bajo el estereotipo de un cuento de hadas, donde se hicieron creer que una relación podía suplir las carencias del pasado. La bulimia, la ansiedad y los intentos de suicidio atormentaron a Diana durante su vida en el palacio, que se potencializaron con el rechazo de Carlos y su entorno. Aunque al exterior era muy querida, Diana era incapaz de lidiar con la presión de las intrigas dentro del palacio y las expectativas del mundo, al grado de que era un cúmulo de trastornos mentales que la llevaron a sentir más soledad y sufrimiento del que ya sentía con su marido. 

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