Campeona olímpica habla sobre la alarmante prevalencia de abortos en el deporte

"No conozco a una sola atleta que no haya tenido un aborto":

Por Karen Hernández

La ex atleta estadounidense Sanya Richards, desató una polémica en su libro "Chasing Grace", una biografía donde confiesa de que un día antes de viajar a Pekín para los Juegos Olímpicos de 2008, tomó la decisión de practicarse un aborto.

Durante una entrevista con Sports Illustrated, Richards declaró que ella no es la única atleta americana que lo ha hecho: "No conozco a una sola atleta que no haya tenido un aborto", dijo. Richards ha ganado cuatro medallas olímpicas de oro en 400 y 4×400 metros pero que ni todo el oro del mundo se compara al dolor y la frustración que muchas deportistas viven día a día con respecto al embarazo y el aborto.

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"Abortar a mi bebé no parecía una opción en absoluto", recordó Richards. "Todo lo que siempre quise parecía estar al alcance de mi mano. La culminación de toda una vida de trabajo estaba justo delante de mí. Pero el debate de cuándo comienza una vida no dejaba de girar en mi cabeza, y el velo de un niño fuera del matrimonio en el apogeo de mi carrera parecía algo insoportable ¿Qué pensarían de mí mis patrocinadores, mi familia, mi iglesia y mis fans?".

Richards está casada con el jugador de la NFL Aaron Ross desde 2010 y confesó que tomó la decisión de tomar una píldora pero que dudó ya que muchas compañeras olímpicas que lo habían hecho tuvieron problemas con su peso y cambios en su cuerpo que pusieron en riesgo su carrera y su salud. "Tuve miedo de los efectos secundarios que podría tener en mi velocidad y rendimiento. Quería hacer lo correcto y protegerme de un embarazo no deseado, pero desconocía todas las opciones y me avergonzaba hablarlo con mi madre o entrenadores". Richards-Ross descubrió que estaba embarazada un mes antes de los Juegos de Pekín y su esposo jamás supo que la deportista había asistido al hospital para someterse al aborto, justo antes de volar a China.

"Muchas de las mujeres que conozco en atletismo han tenido al menos un aborto. En este mundo, priorizar los objetivos deportivos y la competencia sobre un bebé es casi una norma", afirmó la atleta.

En el Sydney 2000 la clavadista olímpica británica Jeime Halsey, denunció que los médicos la habían presionado para que abortara a dos de los trillizos que esperaba en aquel entonces, argumentando que era necesario debido a los "potenciales riesgos para la salud" de la madre y de los bebés.

En los años 70, en la Unión Soviética se obligaba a las mujeres a tener relaciones con su entrenador para embarazarse y después abortar. Esto mejoraba el rendimiento de su cuerpo antes de la competencia ya que reabsorben las hormonas que se producen durante el embarazo, una especie de 'dopaje natural' que pasa cualquier control. Pero a muchas atletas femeninas les convenía embarazarse y dar a luz ya que esto aumenta la fuerza muscular. Esto aún se utiliza de forma ilegal en Europa del Este.

En 2007, la cadena de televisión ESPN reveló que los embarazos en atletas son más frecuentes de lo que se cree pero que a menudo, las atletas son obligadas a tomar medidas drásticas.