Vale Roth, yo te creo

No hay una “víctima perfecta”, y si existieran, probablemente la violencia no existiría. No es llegar y terminar, no es llegar y denunciar, las cosas no son tan simples y es por eso que existen aún tantas mujeres agredidas y campañas como #NiUnaMenos.

Anoche estaba en Twitter y alguien hizo un anuncio macabro: la ex chica reality chilena Valentina Roth transmitió en vivo por Instagram denunciando una situación de violencia. Estaba siendo golpeada por su pareja, Martin Buschmann, y en medio de llantos y moretones pidió ayuda.

La verdad es que lo primero que sentí fue preocupación. Muchas personas intentaban dar con ella, contactar a gente conocida, pedir su dirección para ir a buscarla o al menos llamar a carabineros. No obstante, una vez me metí a una segunda transmisión, sentí frustración y rabia.

“Por qué no llamas a carabineros”, “Obvio que es mentira”, “Si te sigue pegando ¿Por qué no demandas en vez de transmitir por Instagram?”, eran algunos de los comentarios que leí, incluso chistes, comentarios sexuales y otros culpabilizando a Valentina por buscarse los golpes, asumiendo que lo tenía merecido, al igual como se decía de Nabila Rifo, cuestionando su conducta y su forma de ser como si existiera un ideal de víctima de violencia.

Vale, yo te creo. Porque muchas mujeres víctimas de violencia física o psicólogica ni siquiera se atreven a llamar a carabineros o denunciar a sus abusadores. Porque te puede tomar diez años asumir que fuiste parte de una situación de abuso, porque en realidad nadie, independiente de cuánto hagas o no hagas, nadie merece ser golpeada, mutilada o asesinada. Porque un abusador no sólo te golpea, te manipula hasta que tu vida se reduce a tal punto que crees que te lo mereces. Porque nos enseñaron que la gente puede cambiar y se merece una segunda oportunidad, y tal vez por eso volviste con Martín hace menos de un mes. Porque una vida de una mujer está en juego de nuevo y seguimos dudando, haciendo chistes, hablando de su aspecto físico o de su historial sexual, cuando eso sólo justifica al agresor.

Falta empatizar con quienes son víctimas de violencia, saber que están en una situación donde hablar es mucho más fácil que hacer. Muchas veces la sensación de desolación coincide con la poca confianza en la justicia o con tomar decisiones irracionales. No siempre sabes exactamente lo que estás haciendo. No hay una “víctima perfecta”, y si existieran, probablemente la violencia no existiría. Le puede pasar a cualquiera. No es llegar y terminar, no es llegar y denunciar, las cosas no son tan simples y es por eso que existen aún tantas mujeres agredidas y campañas como #NiUnaMenos.