Lo que nos deja el juicio de Nabila Rifo: la víctima enjuiciada

Quienes han seguido el caso en la prensa o visto las declaraciones en vivo, han opinado que la víctima quedó expuesta a un juicio público. Surgen las voces que atribuyen esto a un tema más allá ¿Y si Nabila hubiese sido hombre? ¿Y si hubiese sido de una clase acomodada? Y si...

Por: Carla Ingus Marín.

El mundo al revés. Nabila Rifo sentada con lentes oscuros en el estrado, lentes que ocultan que ya no tiene globos oculares, que ya no ve y que su vida sufrió un cambio aún difícil de dimensionar la noche del 14 de mayo. Mientras la víctima –aclaremos que es ella- ha intentado sobrevivir estos casi 11 meses en lo que ha señalado ha sido un infierno, el único imputado en el caso, su ex pareja, Mauricio Ortega la mira y ve cómo su abogado defensor la acosa con preguntas a las que una y otra vez ella responde: "Eso ya se lo respondí varias veces".

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Leer o ver detalles del caso de Nabila Rifo (29) genera controversia inmediata. Una mujer ferozmente golpeada con una piedra tres veces hasta quedar inconsciente, que fue torturada al sacarle los globos oculares y luego abandonada en la calle, es sólo el comienzo de lo que parece una historia de terror, que suma cada vez más capítulos.

¿Quién podría imaginarse que ella podría ser, incluso levemente, enjuiciada? ¿Hay algo que justifique la violencia sufrida por ella esa madrugada?

En medio de la cuarta semana del juicio oral de este caso, la mirada pública no deja de ver la vida y obra de una mujer maltratada desde la infancia; madre de 4 hijos, dos de ellos de una pareja 40 años mayor –sí, 40 años mayor- y dos de quien ella apunta hoy, sin dudar, como el culpable de la paliza recibida la noche del 14 en mayo, en Coyhaique.

Lo que más ha impactado es cómo llegó a ser la vida íntima de Nabila el centro del juicio y, por lo tanto, sus detalles de comentario masivo. Cuántas parejas tuvo o ha tenido, cuántos rastros de semen fueron encontrados en su cuerpo tras el incidente, y si practicaba o no sexo anal. En medio de esa serie de descripciones decidió dar la cara, pese a que está imposibilitada de ver la de nadie, incluida la de su presunto agresor quien -además de tener una serie de concesiones pese a ser un hombre que históricamente la golpeó- no tendrá que enfrentarse nunca a ella mirándola a los ojos…, un gesto tan clave y evidenciador de si uno dice la verdad o miente.

1-. ¿Qué tiene que ver la vida sexual en esto?
Es la pregunta que Nabila le hizo al abogado de la defensa, quien el día que la interrogó se remitió a leer la primera declaración dada por Nabila a los profesionales que la trataron. De manera insistente intentaba demostrar que la víctima fue violada esa noche y que su cliente nada tenía que ver con eso. En busca de cualquier argumento que le ayudara a probar su tesis, hizo preguntas que generaron controversia. ¿Eran atingentes o no? Nabila lo dijo en el momento, y luego su abogado lo aplaudió a través de las RR.SS: "¿Qué tiene que ver esto con lo que me hicieron?" Cuántas parejas tenía, qué tipo de conducta sexual, para muchos era irrelevante.Imagen foto_00000001

Los comentarios sobre la vida sexual de la víctima han sido ampliamente debatidos. Pareciera que se ha deslizado que su conducta de alguna manera fue la explicación para lo ocurrido, un macabro "se lo buscó".

¿Es posible que hoy se enjuicie más a la víctima que al victimario, sólo por ser mujer? "Absolutamente", responde el sicólogo Edmundo Campusano, académico de la Universidad Mayor. "Los patrones de género y paradigmas culturales son lentos y difíciles de cambiar.

Lo más común es que en ciertas élites intelectuales se desarrollen nuevas formas culturales, nuevas formas de pensar, o bien dados los cambios globales se integren lentamente nuevas ideologías o paradigmas, pero en sentido común, las prácticas cotidianas no incorporan tan rápidamente esos cambios. Así, por decirlo sencillamente, es posible esperar que en la conversaciones cotidianas o en ciertos círculos sociales se desprecie el 'machismo' por ejemplo, pero en la práctica cotidiana, en los comportamientos y vidas de esas mismas personas, sigan operando muchos códigos, actos y rituales que son tremendamente machistas. Además, como se ha ido instalando cierta cultura antimachista y de igualdad de género, casi como que se 'debe ser' pro igualdad, al menos en el discurso público, pero en lo privado se continúan desarrollando conductas anticuadas y propias de esos códigos culturales". agrega.

Explica que en los mitos culturales patriarcales, que de alguna manera han ido quedando en las personas -más allá del discurso igualitario-, las mujeres debieran ser menos sexuadas, expresar menos el deseo y ser más recatadas, a semejanza de la imagen clásica de la femineidad virginal y asexuada, más a asociada sólo al rol de fecundidad maternal. ¿Les suena?

2-. Fidelidad: ellas sí, ellos no…
El caso de Nabila también nos deja otro tema dando vueltas: la infidelidad aún no es mirada de la misma manera en uno y otro miembro de la pareja. Hablamos que cuando una mujer lo es, no es igual que si es él. "Todo esto, redunda al final en tener como sociedad un doble discurso y una doble posición ante la infidelidad femenina, así aún se escuchan frases como 'cuando el hombre es infiel lo hace por caliente, cuando la mujer lo hace, es por amor', como si la mujer no pudiera separar la sexualidad de su mundo afectivo.", reflexiona Campusano.

3-. ¿Y si fuera hija de clase acomodada?
Dentro de las distintas teorías que han surgido en este proceso, encontramos la de que el no tener dinero termina siendo motivo de que tengan menos miramientos y cuidados con la privacidad. Si bien para Edmundo Campusano el fenómeno trasciende las clases sociales, sí cree que "probablemente si la mujer en cuestión hubiera sido de otro estrato socioeconómico, no nos hubiéramos enterado como sociedad, se maneja más en lo privado. Es decir, más tiene que ver con cómo se hace pública y se respeta en ciertos sectores la vida privada, y no con si la sociedad enjuicia más o menos dependiendo de esta condición. Si uno revisa la prensa verá que los caso de maltrato y violencia típicamente son expuestos al público por la prensa respecto de ciertos grupos sociales, y no de otros".

A juicio del sicólogo existe un doble discurso muy instalado, tanto que sólo en casos tan extremos como éste nos damos cuenta. "Hay un tema que sí me parece discriminatorio. Este tipo de casos la prensa los saca cuando son o se saben de ciertos grupos sociales, siendo que en otros estratos igual hay violencia. Y, por otro lado, que el tránsito hacia una igualdad de género tanto en lo público como en lo privado, en el discurso público y en las acciones de nuestras vidas cotidianas, es lento, y quizás este cambio cultural toma décadas".

Si es encontrado culpable o inocente Mauricio Ortega en este momento es una incógnita; el que Nabila haya sido golpeada una y otra vez, física y sicológicamente, indiscutible. Aun así sigue adelante, como lo ha hecho siempre; la violencia ha sido parte de su vida y, sin embargo, hoy se hace cargo de sus 4 hijos y enfrenta uno de los episodios más duros que le ha tocado vivir. Hay quienes aseguran que Nabila ya es un ícono en la violencia de género.

Lo remanentes de machismo que aún están presentes
* La mujer es un ser asexuado.
* La mujer no tiene derecho a expresar ese deseo y su sexualidad.
* Ser mujer  implica sólo maternidad (con todo lo que ese rol tiene asociado y exigido, "ser buena madre").
* Que son seres solamente emocionales.
* El rol de cierto grado de sumisión.