Por qué criticar a Maluma no hará que cambie tu machismo

Criticas a Maluma por misógino pero llamas "feminazi" a la mujer que se defiende.

Por: Luz Lancheros

Soy colombiana, como Maluma. Y sí: considero "too much" la condecoración que le dieron. No por lo que representa. Sencillamente, en un país donde ponen títulos absurdos a cualquiera que cause cierta polémica y donde endiosan a cualquiera, no es algo que fuera una sorpresa. Si casi condecoran al tipo más reaccionario de Colombia, el exprocurador Alejandro Ordóñez, que es un inquisidor de este siglo, anti-aborto, anti-LGBTI y que pisotea los derechos de las mujeres, ¿qué se puede esperar? Considero, personalmente, que el músico tiene unos logros inmensos, pero que le falta todavía mucho para llegar a ser tan grande, digamos, como Daddy Yankee u otro gran exponente de su género. Incluso como el maestro  Fernando Botero, que no ha recibido la distinción que el reggaetonero sí recibió. 

 

 

 

 

Con esto no quiero decir que vaya por donde van las críticas generales, que son las mismas de siempre, sobre todo por lo que canta y por la polémica que generó "4 babys". Maluma solo es un chivo expiatorio, el de moda, para algo que muchos no se atreven a ver a profundidad.  Porque criticándolo a él no se cambia el machismo y no se reconoce el que se ha tenido, por siglos, en todas la producciones culturales, una cantidad inmensa de misoginia.

Como dije alguna vez, al defenderlo, criticar el reggaetón tiene unos prejuicios racistas y clasistas inmensos. Nadie nunca se pone a pensar por qué el reggaetón tiene éxito y es producto, así les duela reconocerlo, de nuestra cultura de violencia contra las mujeres. Una que lamento decirles, han abonado géneros como el rock, el pop y otros más, sin contar la literatura y otras producciones a lo largo de la Historia.

 

Claro, es fácil condenarlo (como se condenó en su tiempo al rock and roll cincuentero) de los "males de la juventud" y peor si tiene origen negro, caribeño y popular. Está muy mal premiar algo así, es claro. Pero acá juega el doble estándar: porque es fácil reconocerse "superior" por no escuchar reggaetón mientras como metalero (no todos), por ejemplo, maltratas a los gays y consideras a los morenos "inferiores". Porque es fácil juzgar ese "género que causa embarazos adolescentes" porque no puedes encontrar estadísticas que lo correlacionen directamente y es fácil creerse con más "clase" porque eso lo bailan las personas más humildes, cuando seguramente, borracho, te coreas hasta "4 Babys" o más. Y cuando los límites de la "Alta Cultura" se perdieron a comienzos del siglo pasado, para tu desgracia, la de Vargas Llosa y la de Theodore Adorno, que ahora se revolcaría en su tumba al ver que J Balvin anda con Chanel y que Chanel tiene museo propio, entre otras cosas. 

 

 

 

 

Ahora, considero patético el escudo de muchos, ese llamado " Maluma fomenta violencia a la mujer", porque carece de toda coherencia. Claro, está mal que Maluma sea condecorado por cantar "4 babys", pero si una mujer denuncia acoso o si se accidenta por salir de fiesta sin su pareja, entonces es una "feminazi", una "puta que se lo merecía". Porque qué horror si una mujer defiende lo que es ANTE LO QUE SEA . Qué horror las feminazis peludas y gordas que abortan y tienen sexo. Son ridículas, pero Maluma es malo por cantar algo que ustedes pueden ver con Guns N' Roses (Back off Bitch), con las rancheras y con Flaubert y Leon Tolstoi en el siglo XIX, al hacer terminar tan mal a Emma Bovary y a Anna Karenina, que se atrevieron a tener amantes y a hacer lo que se les dio la gana. Y sí, defendamos a la mujer, pero si una hace porno o es Youtuber que viene de un origen humilde, QUÉ ASCO, QUÉMENLA.

 

 

Yo creo que antes de criticar a Maluma de una manera tan básica, hay que ver a qué estamos jugando realmente. Lo que ha producido que un género como el reggaetón (al fin y al cabo el sexo vende) sea tan popular y por qué también, a pesar de todo, es disfrutado por las mujeres y tan vilipendiado por sus estereotipos. Irónicamente, esa crítica hecha a  través de los mismos estereotipos patriarcales de siempre.