La novia de Javier Báez no es modelo ¿y qué?

La estricta rúbrica social para las parejas se mide bajo el imaginario de que el que tiene dinero debe estar con una modelo.

Columna de opinión por: Nicole García

Desde que salieron a la luz los comentarios despectivos hacia Irmarie Márquez, novia del pelotero Javier Báez, quise mantenerme al margen porque consideré que en el país están ocurriendo cosas que merecen mucha más atención. El asunto creció y ya no lo pude ignorar. Comencé a pensar, ¿de dónde salen los ánimos para que hablemos de esa manera unas de otras? ¿Qué ganamos, como mujeres, criticándonos? ¿Por qué hacemos esto?

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Se nos ha ido la semana en un tira y jala de qué tipo de mujer merece al (ahora guapísimo) pelotero. Como si las mujeres tuviéramos la obligación de tener el peso y estatura ideal para calzar los zapatos de un hombre. Como si el ser feliz estando en pareja se tratara de que "peguen".

La estricta rúbrica social para las parejas se mide bajo el imaginario de que el que tiene dinero debe estar con una modelo. Y si no es modelo, pues que por lo menos sea linda, ¿verdad? Y lo de "linda" lo determinamos nosotros, no se pasen de la raya. Sin duda, esto aplica a Báez porque, claro, el joven no solo es pelotero, es millonario. Necesita lo mejor de lo mejor. Entonces, como el Javi no se merece a esa mujer porque, bendito, es "gordita" y "feíta", ¿por qué no nos ponemos en vitrina con nuestros tremendos cuerpos para que nos escojan?

Dicho esto, preocupémonos por salir adelante y ser independientes como mujeres. No por ser, físicamente, la mejor mercancía para un hombre. Creo que si nuestras prioridades cambiaran, la historia sería distinta. Ahorrémonos el tocar fondo por entendidos sociales creados por la publicidad a fuerza de Photoshop. No perdamos la compostura, y recordemos la importancia que tiene el respeto y valor por nosotras y por los demás.