Del periodismo al porno: Así lucha Alejandra Omaña contra el sexismo

Ella solo refleja la libertad de elección que muchas ejercen.Y por eso, muchos hombres y mujeres la odian.

Luz Lancheros, MWN

Ni cuando era periodista, Alejandra Omaña (o Amaranta Hank) llegó a tener tantos comentarios desobligantes. La suelen llamar "puta", "vulgar" y también se gana uno que otro troll . Algo que tienen que vivir todas las compañeras de su nueva profesión, a la que entró por puro gusto por el sexo. Para cumplir sus fantasías, como por ejemplo un gang-bang con cinco hombres afros.

Por ahora lo hace vestida de monja o con un joven virgen, en un país tan católico y con esquemas tan gregarios como Colombia. Y con sus dobles estándares, claro.

¿Qué fue lo que la impulsó, particularmente en su caso, a expresar su sexualidad a través de los filmes?
Me impulsó la necesidad de hacer lo que me diera la gana. Soy defensora de mi libertad y mis deseos humanos. Toda mi vida había deseado hacer porno.

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Facebook/Alejandra Omaña

¿Qué piensa de lo que ha pasado en la industria del porno con las mujeres? ¿Siente que sí hay explotación o no solo es cosa del porno como chivo expiatorio, sino de la sociedad en general?

Sí hay explotación. Hablo por Colombia. No conozco casos exactos de productoras en el exterior, pero en Colombia las chicas reciben salarios muy bajos por las escenas. Las contratan para grabar durante horas en un día, en escenas donde las usan como simples elementos sexuales. La única productora colombiana que paga bien, cree que después de las grabaciones es justo que la actriz se acueste con el socio mayorista de la empresa. Me pasó. Y en general, a una chica que hace porno, la inhabilitan para opinar. La suprimen socialmente.

 ¿Cómo maneja el doble estándar de que la deseen y a la vez la juzguen por lo que hace?

La doble moral es un tema que hasta ahora empieza a incomodarnos. En Colombia juzgamos desde las enseñanzas morales de la iglesia católica, pero les pasamos por alto las violaciones a niños, como las de Cali, donde dijeron que el sacerdote violador no era el culpable, sino los padres de los menores violados. La iglesia ha sido el principal culpable de esa doble moral porque impuso principios que son ajenos a la naturaleza del ser humano: disminuyó la postura de la mujer, nos educó con temor al sexo y nos obligó a ser monógamos. El 52% de los consumidores de pornografía son cristianos católicos.

 

¿Por qué cree que el feminismo condena a las actrices porno por ser lo que son?

No sé exactamente qué es el feminismo, ni qué hay qué hacer para ser feminista, pero creo que las mujeres estamos en el derecho de hacer lo que nos venga en gana sin ser juzgadas. La idea de cambiar el tipo de porno que se hace, nace porque nos educamos con pornografía y esa pornografía les está enseñando mal a los hombres sobre cómo deben darnos placer. A nosotras también nos hace creer que nos reducimos a una vagina y pechos. ¡Por eso estamos mal cogidas! Pero en general, si una chica siente placer al ser dominada y sometida en el sexo, no veo por qué no puede hacerlo. Está en toda su libertad.

¿Cuál es el problema de que incluso las mismas mujeres hallen tan incómodo que una mujer exprese su sexualidad de la manera que quiera?

Las mujeres somos las peores enemigas de nuestro propio género. Creo que es porque en el fondo todas queremos expresar nuestra libertad -en diferentes niveles-, pero no podemos porque tenemos demasiado temor, y si vemos que otra logra hacerlo, actuamos por la natural actitud colombiana de satanizar al que es diferente. Tenemos que tener claro que antes de ser mujeres, somos seres humanos y por ello tenemos diferencias. Ser mujeres no debe conducirnos por un mismo camino a todas.

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Alejandra enfrenta frecuentemente cuestionamientos de hombres y mujeres.

¿Cómo ha enfrentado el sexismo en Colombia?

Educándolos. Poniéndoles un alto y recordándoles que deben respetar mi espacio personal. Lo hago en la calle y en las redes sociales. Es desgastante, pero ha dado frutos.

¿ A qué debe su éxito, más allá del cambio de profesión? ¿Por qué la gente la sigue?

Creo que he sido auténtica. Notan la honestidad en lo que digo.

¿Usted cree que ha hecho un cambio en cuanto lo que se consume como erotismo? Digo, porque ahora vemos porno para mujeres y otras corrientes alternativas. ¿Podría estar usted en esta categoría?

Quisiera estar en esa categoría. Quisiera que compararan mi trabajo con el de Erika Lust o Amarna Miller. Algunos lo llaman posporno. A nivel global no he hecho ningún cambio, esto ya estaba hecho; pero creo que para Colombia sí es algo nuevo. Y no lo digo por mis videos ya publicados, lo digo por las ideas que estamos rodando, que seguramente no serán muy comerciales.

 

¿Por qué a pesar de tantas controversias en la industria de la pornografía y el erotismo en cuanto al trato a las mujeres (y lo dura que es la industria), muchas deciden meterse voluntariamente al negocio?

La industria de la pornografía y el erotismo ha estado mal por muchos años, pero el fin no es acabarla, porque siempre se harán contenidos para estimular la sexualidad humana. Esos contenidos son necesarios para los consumidores y en la mayoría de los casos, son la fantasía y la expresión de libertad de quienes los realizan. La idea es cambiar la cara de esta industria. Revolucionarla desde adentro. Dejar de hacer porno de hombres para hombres y comenzar a explorar otras formas que no usen al falo como protagonista y no reduzcan a la mujer a un cuerpo con genitales. La sexualidad femenina es mucho más compleja y merece reivindicarse en la pornografía.